27 de noviembre de 2009 20:51 PM
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MAQUINARIA AGRICOLA: EL MERCADO INTERNO Y LA EXPORTACION

Las fábricas vuelven a tomar ritmo, ayudadas por las lluvias. Y van por nuevos objetivos en mercados externos

En la recta final del 2009, las fábricas de maquinaria agrícola normalizan sus rutinas de trabajo, que habían sido afectadas por la crisis, levantan gradualmente sus ventas y empiezan a soñar con un 2010 mucho más favorable. La recuperación es notable. Sobre todo si se tiene en cuenta que este sector viene de atravesar los dos semestres más complicados de su historia reciente, con ventas "planchadas" en la Argentina y con las exportaciones resentidas por la crisis global.

"Hay signos de recuperación y es indudable que se ha producido una mejora", asegura a Clarín Rural Carlos Rapp, subdirector ejecutivo de la Cámara Argentina de Fabricantes de Maquinaria Agrícola (Cafma). Por un lado, influye la lógica demanda estacional de sembradoras, una "fija" a esta altura del año. Además, el clima empieza a jugar a favor. Las lluvias de las últimas semanas "mejoraron el humor y las expectativas del colono" -cuenta Rapp-, un estímulo para que se animen a invertir y concretar operaciones.

El mercado externo también comienza a levantar vuelo. Los empresarios argentinos lo palparon de primera mano en Agritechnica, la exposición más importante de maquinaria agrícola que se realizó hace dos semanas en Hannover (Alemania). Allí confirmaron que la crisis no sólo golpeó a los "fierros" argentinos. "El Primer Mundo sufrió mucho la recesión global, con fábricas que incluso tuvieron que trabajar sólo tres días por semana por la caída en sus exportaciones", dice Rapp.

Ahora, el escenario cambió. "La demanda externa parece nivelarse", se entusiasma Rapp. Los países de Europa del Este (Bielorrusia, Ucrania, Kazajstán y Rusia, entre otros) vuelven a activar sus contactos con los fabricantes argentinos. Lo mismo que los tradicionales clientes de América Latina (Venezuela, Bolivia, Paraguay, etc.) y nuevos mercados como Sudáfrica y Nigeria.

El capital tecnológico de la siembra directa es la llave para seguir colonizando estos mercados y abrir otros horizontes. "Lo que más exportamos son sembradoras que están preparadas para realizar la agricultura más eficiente y sustentable del mundo; ese es nuestro gran capital", destaca Rapp. Por eso, fue relevante la exhibición del sistema Filam, que elaboró la empresa Pierobon (de Cruz Alta, Córdoba), en el pabellón argentino de Agritechnica. Es un implemento que controla la profundidad de siembra y permite una mejor limpieza y un menor desgaste de los discos abresurcos. El sistema fue reconocido con la medalla de plata (premios Ternium-Siderar) en la última edición de Expoagro.

Las perspectivas para el año que viene son buenas. "Si no hay sorpresas, esperamos un año relativamente normal", adelanta Rapp, que el lunes deja su cargo en Cafma. Y concluye explicando que la mayoría de las empresas, a pesar de la crisis, lograron mantener sus fuentes de trabajo y no "cortaron" el proceso de innovación tecnológica. Esta es la base que ahora permite recuperar el envión y volver a crecer.

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