28 de noviembre de 2009 06:59 AM
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EL CLIMA PARA LA GRUESA: COMO SERAN EL VERANO Y EL OTOÑO PROXIMOS

Las lluvias recién se generalizarán en un par de semanas. Ojo con el granizo, dice Eduardo Sierra.

En lo que resta de la primavera, las lluvias serán moderadas en el centro y en el sur de la región pampeana; y decididamente insuficientes en el oeste de Córdoba, San Luis y la Pampa, zonas que seguirán afectadas por la sequía. Es lo que plantea el Ing. Agr. Eduardo Sierra, especialista en agroclimatología de la UBA y la Bolsa de Cereales de Buenos Aires.

Las precipitaciones generalizadas vienen un poco retrasadas -a pesar de las fuertes lluvias de estos últimos días en distintas regiones- porque el pronosticado fenómeno de El Niño (el calentamiento del Océano Pacífico) se está desarrollando en forma lenta.

La zona más afectada por esta demora es el sudoeste de la región pampeana.

Pero este análisis estacional adelanta que durante el verano la cantidad de milímetros de agua se va a incrementar en forma gradual, hasta llegar a la máxima intensidad del fenómeno prevista para finales de febrero y principios de marzo, como ocurrió en el 2007, cuando faltaba piso para trillar los primeros lotes de granos gruesos que llegan a su momento de cosecha.

Hay que recordar que los episodios "normales" de El Niño producen lluvias por encima del promedio muy cerca de la Navidad (por eso el nombre de este evento meteorológico es, justamente, El Niño).

Pero hay otra variable que podría sumar más agua al período estival.

El océano Atlántico subtropical se calentó tempranamente y forma un cinturón cálido (junto a El Niño) alrededor del norte del continente sudamericano. "Esta particular distribución de la temperatura de los mares que rodean a Sudamérica genera condiciones favorables para la producción de lluvias en el centro-este de la Argentina, en Brasil, en Bolivia, en Paraguay y en Uruguay", precisa Sierra.

Este escenario meteorológico tiene consecuencias concretas para el desarrollo de los cultivos. En primer lugar hay que saber que la recuperación de las reservas de humedad en el Oeste y en algunos lugares del centro del área agrícola se va a demorar (probablemente, hasta comienzos del verano).

Por otra parte, como casi todos los años, el riesgo de heladas en la frontera sur de la Pampa Húmeda es un posibilidad real, lo mismo que "la chance" de que se produzcan tormentas fuertes, con granizadas y vientos de mucha intensidad (eventos extremos) a medida que El Niño vaya "tomando fuerza".

Las inundaciones, en las explotaciones agropecuarias cercanas a las cuencas de los ríos Paraná y Uruguay, también son una amenaza que no hay que subestimar. La causa son las fuertes precipitaciones que ya están recibiendo el sur de Brasil, una buena parte del Paraguay y poblaciones ribereñas del Litoral argentino.

"En los riesgos agroclimáticos se producirá un marcado cambio -insiste Sierra-: la sequía y las heladas dejarán de ser las principales amenazas para ser reemplazadas por el granizo, los vientos y los anegamientos".

También hay que tener en cuenta que esta evolución del clima va a generar condiciones favorables para el desarrollo de enfermedades y plagas (por la mayor humedad), que contrastan con la relativa tranquilidad sanitaria que acompañó el ciclo seco en algunas zonas. Así, será fundamental monitorear con mucho cuidado los niveles de infestación por insectos, bacterias y hongos (ver Página 5).

La conclusión de Sierra es que la tendencia agroclimática es favorable para la gruesa, a pesar de los riesgos. Sobre todo si se la compara con el fuerte impacto de la sequía el año pasado. Y más allá

Se espera que el promedio de temperaturas se mantenga un par de grados por encima de lo normal por la influencia de los cálidos vientos del Norte que soplan durante los años Niño. Este también es un factor que genera precipitaciones. En cuento a la recarga de humedad de los suelos, las abundantes lluvias de finales del verano van a dejar buenas reservas de agua para sembrar los cultivos de invierno. "Y si se las administra con cuidado podrían facilitar la implantación de la soja y el maíz en la campaña 2010/11", destaca Eduardo Sierra. Es la situación inversa a la que se vivió durante esta campaña.

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