22 de julio de 2010 11:39 AM
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Los frigoríficos, en terapia por fuerte caída de exportaciones

Brasil reina hoy en el mercado de la carne en lata que antes dominaba Argentina

De la mano de la crisis ganadera ingresó también en terapia intensiva uno de los primeros productos industriales que tuvo el país, el "Corned Beef". Las latitas de carne vacuna cocida, con las que alguna vez la Argentina inundó el mundo, hoy se exportan a cuentagotas.Y Brasil, que hasta hace dos décadas "cocinaba" una quinta parte de la carne procesada aquí, hoy se apoderó de la mitad del mercado mundial de esos productos.La industria frigorífica nacional nació en 1876, con la llegada a Buenos Aires del vapor "Le Frigorifique", el primero en contar con equipos que permitían exportar carne enfriada y congelada. Pocos años después, en 1903, se instaló en Entre Ríos, a orillas del Río Uruguay, el hoy cerrado frigorífico Liebig. Esta planta inauguró otra vertiente del negocio: la producción de carnes procesadas (entre ellas, el famoso Corned Beef) para exportación. Hoy ese sector vive su peor momento en más de un siglo. En 1941 tuvo su apogeo y llegó a vender 126.000 toneladas. El año pasado apenas colocó 35.000 toneladas. Y este año apenas superaría las 20.000.Esta caída libre no tiene que ver con un achicamiento del mercado internacional, que movilizó unas 400.000 toneladas en 2009. Entre la Argentina y Brasil históricamente cubrieron la mayor porción de la demanda. Hasta los años noventa, los frigoríficos argentinos exportaban unas 120.000 toneladas y Brasil apenas 30.000. Ahora el vecino país supera las 200.000 toneladas. Aquí, una décima parte.De los frigoríficos que procesaban carne sólo unos pocos quedan en funcionamiento . En los últimos meses se apagaron las cocinas de Finexcor (Cargill), Sadowa, Rafaela y Friar, y solamente siguen funcionando las calderas del grupo Swift (de la brasileña JBS), Rioplatense y Mirab. La planta de Swift en Rosario, una de las más modernas de todo el mundo, está funcionando a mitad de su capacidad . Como una fábrica de ese tipo duplica la necesidad de mano de obra de un frigorífico tradicional, allí hay casi 2.000 obreros en ascuas.Para el desaguisado actual ayudaron muchos factores. Hoy faltan animales para faenar (a diferencia de los cortes frescos, la carne cocida se elabora a partir de vacas de descarte) y sus precios se triplicaron. Y aunque formalmente las exportaciones no están bloqueadas, el sector también padece recurrentes trabas de la ONCCA y del secretario Guillermo Moreno .Por otro lado, y pese a su intensa prédica a favor del "valor agregado", el kirchnerismo impuso en 2005 a la carne enlatada el mismo nivel de retenciones que a los cortes enfriados, un elevado 15%. En 2006 además arrasó con los reintegros que premiaban un mayor grado de procesamiento.Los empresarios del sector aseguran que corrigiendo estas distorsiones podría evitarse la agonía actual del Corned Beef, pero también la de otra decena de productos procesados (como la carne en cubitos, los picadillos y los patés), que históricamente han sido tan representativos de la carne argentina como el bife de chorizo.

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