23 de julio de 2010 04:10 AM
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Presión sobre los arrendamientos

Un cambio en el esquema de retenciones está en la agenda del Congreso y será caja de resonancia en las tribunas rurales.

Un cambio en el esquema de retenciones está en la agenda del Congreso y será caja de resonancia en las tribunas rurales, empezando por Palermo. Hugo Biolcati, líder de la Rural, ya ratificó esta semana durante la presentación de la muestra el planteo de la entidad: la eliminación de las retenciones para todos los cultivos, con excepción de la soja, para la que debería discutirse la reducción gradual y una diferenciación para los pequeños y medianos productores.En la mayoría de las propuestas de los bloques opositores se toman en cuenta esquemas gradualistas y de sustitución de los derechos de exportación, como parte de una reforma fiscal que no será sencilla de imponer y de ejecutar. Esto por la sencilla razón de que hoy las retenciones tienen un peso específico muy alto en la recaudación fiscal: este año ocuparán el 12 por ciento de la torta, con una recaudación de unos 43 mil millones de pesos.El primer paso sería la restitución al Congreso de la facultad de fijar los derechos de exportación, una meta que los bloques de la oposición querrían plasmar el mes próximo, cuando vencen las facultades delegadas al Ejecutivo.Márgenes inciertos. Tranqueras adentro, aunque también se levanta la presión por la carga fiscal, las cuentas de resultados económicos de la nueva campaña agrícola se hacen sin computar el potencial cambio de las retenciones. Razonan que el Gobierno tuvo la oportunidad de dar una señal con el trigo, pero no lo hizo.Los pools y administradores de planteos bajo arrendamiento -que representan más del 50 por ciento de la superficie productiva- confeccionan sus números con previsiones de costos crecientes y rentabilidades más acotadas. Y por eso se resisten a convalidar aumentos en los alquileres.Los márgenes brutos computan el aumento del gasoil y de los fletes, otras subas en el valor de los insumos, salarios y en los gastos de contratistas (en este caso, los valores sugeridos están 20-25 por ciento por encima del año pasado).Desde la vereda de los propietarios de campos, en cambio, toman en cuenta para posicionarse la mejora en los resultados físicos de la cosecha 2009/2010 y los altos rendimientos logrados en distintas zonas. Esto los inclina a ver la botella medio llena y a levantar la cotización de los alquileres.Pero, en general, chocan con una demanda reticente. "Se habla mucho de cosechas récord, pero los resultados económicos han sido muy ajustados. Sólo estamos cerrando contratos a los mismos valores del año pasado; de lo contrario, no alquilamos", se escucha entre los arrendatarios.Y, para muestra, dan un ejemplo reciente en la provincia: en la compulsa a sobre cerrado por los campos del Ejército, los precios ofrecidos fueron los mismos del año pasado.La presión sobre los alquileres se basa en cálculos de este tipo: a un costo de 13 quintales de arrendamiento y un rendimiento de 30 quintales de soja, quien arriesga el capital obtiene 51 dólares por hectárea cuando el dueño del campo "cosecha" 250 dólares después de ganancias, sin correr riesgos.La lógica -indican los inversores- es buscar un punto de equilibrio entre el riesgo y la potencial renta y, además, plantear una relación de largo plazo entre las partes para dar sustentabilidad al negocio y a los recursos.Una segmentación de las retenciones, como propone la Federación Agraria, apunta a que los pequeños productores puedan competir con mejores posibilidades frente a los emprendimientos de mayor escala a la hora de pactar los arrendamientos. La experiencia reciente con las compensaciones desnudó serios problemas de implementación y distorsiones varias, que beneficiaron a unos y perjudicaron a muchos.

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