23 de julio de 2010 14:39 PM
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Sangre joven al servicio del holando

Javier Cassineri quedó al frente de la cabaña El Porvenir, que fundó hace 55 años su padre, un pionero de la raza.

En el oficio de criar reproductores Holando Argentino de alta calidad, Javier Cassineri no pudo haber tenido un maestro mejor: su propio padre. Silverio Cassineri será recordado como un pionero en el mejoramiento genético de la principal raza lechera en el país. Su trabajo se refleja en el pasado y presente de El Porvenir, la cabaña que fundó en 1955, a pocos kilómetros de San Francisco, y la que condujo hasta su fallecimiento en mayo pasado.Fue una vida dedicada al Holando marcada por logros trascendentes. En 1964, fue uno de los adelantados que, junto a otros dos criadores de la zona, importó por primera vez al país semen congelado de Canadá y Estados Unidos. La pista de Palermo vio pasar a varios de sus ejemplares con las mejores calificaciones. En 1966, el campeón junior; en 1996, el reservado Gran Campeón; 1997, el campeón dos años mayor; y 2004, tres reservados campeones fueron algunos de los logros. Su dedicación y conocimiento lo convirtieron en un referente de consulta por parte de colegas y productores.Hoy, el encargado de darle continuidad a la cabaña es Javier. "Siempre estuve al lado de mi padre, aprendiendo de su experiencia. Estoy tiempo completo en el establecimiento desde antes de cumplir 25 años y siempre con el mismo objetivo, que es trabajar para hacer mejores vacas lecheras. Los viajes al exterior permitieron capacitarme y poder ir adaptando nuestros animales", comentó a La Voz del Campo el cabañero, quien el año pasado, con 39 años de edad, fue jurado nacional de la raza durante la Exposición de Palermo. "Este año no vamos a ir a la exposición; aún nos estamos reacomodando, pero nos seguiremos preparando para el futuro", aclara Cassineri, mientras sujeta del bozal a Berny, una vaca de cuatro años, hija de Rudolph, que se prepara para competir en las próximas exhibiciones del calendario de la raza.A lo largo de sus 55 años, la cabaña cordobesa ya produjo alrededor de 3.400 reproductores con registro particular (RP), todos identificados con el prefijo Realidad. Ojo clínico. Sobre una superficie de 180 hectáreas, El Porvenir tiene su núcleo genético conformado por 120 vacas de pedigrí en lactancia y otras 30 secas. Como una unidad productiva independiente, el establecimiento también tiene un tambo comercial con 100 vacas en ordeñe, también puras de pedigrí, pero no registradas.La identificación de un posible campeón comienza con el mismo nacimiento de animal. Los antecedentes de sus padres o abuelos son el primer indicador para seguirlo de cerca y ver su potencialidad para competir. "No tenemos posibilidades de criar a todos los terneros de la misma manera y esperar más adelante para elegir a los más destacados. No tenemos otra actividad; vivimos de la leche y es fundamental poder entregar el mayor volumen a la industria", explica Javier.Una vez seleccionado el ternero, el alimento y el manejo lo diferencian del resto de la camada. Personal cuida de ellos durante el día y la noche. "Si el resto de los terneros consumen cinco litros de leche diarios, los que seleccionamos como potenciales para exhibir en muestras reciben entre ocho y 10 litros, además de balanceado y rollo", agregó el cabañero. Grupo de elite. Los privilegios se extienden hasta las categorías superiores. Para atender esta demanda, el establecimiento produce su propio grano y reserva forrajera. Las vacas de exposición, por ejemplo, tienen un manejo semiestabulado por la noche, con el suministro de silajes de maíz y sorgo y de rollo para el aporte de fibra. Las alfalfas y los verdeos son el alimento diurno durante el invierno. Cuando el animal comienza a desarrollarse, la exigencia por la dieta es mayor. Un balanceado proteico durante el ordeñe completan la alimentación de las lecheras.El trabajo del criador, en su afán por mejorar la raza, no es matemática pura. La combinación de los genes del mejor toro de Estados Unidos o de Canadá con los óvulos de las mejores madres no garantiza que el resultado inmediato sea un animal de exposición. "Quizá se necesiten más cruzamientos para ir eliminando los defectos que las primeras gestaciones manifestaron", advierte Cassineri. Tampoco está definido quién tiene mayor preferencia en el mejoramiento, entre la línea paterna o materna."No está definido en qué porcentaje contribuyen a la mejora los machos o las hembras. Por lo general, la mejora se va dando con las generaciones futuras", sostiene el criador que representa a la Asociación de Criadores Holando Argentino (Acha) en la región. Manejo. Con casi el 90 por ciento de servicios con inseminación de semen de toros importados, las hembras preñadas van al tambo de la cabaña hasta su parición. El servicio posterior vuelve a ser recién a los tres meses de paridas. Se respeta una lactancia de un año."Ofrecemos en las exposiciones y a nuestros clientes vaquillonas que producen leche durante 365 días. El objetivo es que esté un año completo dentro del tambo", destacó el cabañero. Aquellos animales "seleccionados", y que vienen con condiciones de ser mostradas, se las deja como "vacas de la cabaña" y siguen recibiendo un manejo especial.Del último viaje que realizó a Canadá, Javier trajo seis embriones de elite que hoy se están gestando en vientres receptores. En el país norteamericano asistió a la edición 2008 de la Royal Agricultural Winter Fair, considerada la mejor exposición del mundo en genética lechera."Allí pude ver cómo son los resultados de la combinación genética", aclaró el criador. La fecha de parición de las receptoras es a fines de setiembre. Los embriones tienen como padres a dos toros de renombre, Goldwyn y Baxter, mientras que la línea materna está conformada por hijas de Integrity, otro reproductor con altas calificaciones en el país americano. Javier es cauto; sabe que con esta combinación hay más posibilidades de obtener un gran animal, pero recuerda que en esta actividad no siempre dos más dos es cuatro.En lo que va del año, la cabaña participó en las exposiciones de Suipacha (Buenos Aires) y Mercoláctea. La próxima cita será del 12 al 16 de agosto en Rafaela, con motivo de la 103ª Exposición Rural y el 90° Concurso de Vacas Lecheras.La agenda 2010 se completará con la asistencia a seis o siete exhibiciones más, entre las que se destaca la Fiesta Nacional del Holando, en octubre próximo, en la Sociedad Rural de San Francisco.Mercado en alzaEl buen precio de la leche también se ve reflejado en el valor de los reproductores para planteles de tambo. De la misma forma que la cotización de la materia prima se recuperó en el último año 75 por ciento (pasó de 80 centavos a 1,40 peso por litro), las vaquillonas también han mejorado su valor comercial. Se ha llegado a pagar hasta 10 mil pesos por algunos ejemplares de alta genética, con promedios de hasta cuatro mil pesos. "Hay otro ánimo entre los productores lecheros, pero la clave será saber hasta cuándo van a durar estos precios. Por lo pronto, muchos están invirtiendo en genética y otros están dejando sus hembras para reponer y crecer en producción", comentó Javier Cassineri, de la cabaña El Porvenir.

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