24 de julio de 2010 07:49 AM
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Sello propio de certificación forestal

Se creó un sistema de normas que garantizará la calidad de la producción local de madera y subproductos y que podría homologarse con la reconocida marca internacional PEFC, lo que facilitaría las ventas en mercados exigentes

Los consumidores mejor informados son los más exigentes en sus compras, y también los que empujan hacia niveles más altos la responsabilidad de las empresas en cuanto a la sostenibilidad ambiental, social y económica de su producción. El sector forestal argentino no escapa de esa tendencia y enfrenta, entre otros desafíos, la necesidad de aumentar la competitividad internacional de sus productos mediante la certificación de la "gestión forestal sostenible" y de la "cadena de custodia" (en el caso de los subproductos de la madera). Para ello, en el marco de un programa de cooperación técnica regional financiado por el BID y, en la Argentina, coordinado por el Instituto Nacional de Normalización y Certificación (IRAM), en los últimos cinco años se elaboraron y testearon las normas técnicas que constituyen la base de un sistema de certificación nacional, llamado Cerfoar. El sentido de promover la normalización técnica en el sector forestal es apoyar a las pymes para acceder a los mercados externos e integrarse transversalmente a las cadenas productivas. Claro que dependerá de una efectiva articulación público-privada la posibilidad de que la certificación se expanda a los pequeños productores, pues necesitarán apoyo técnico y acceso a financiamiento o a contribuciones no reembolsables otorgadas por organismos internacionales, considera Fabián Lerer, presidente de la Asociación Forestal Argentina (AFOA). Por otra parte, los técnicos que participaron del desarrollo del sistema de certificación tuvieron en cuenta los requisitos que éste debe cumplir para obtener la homologación con el Programme for the Endorsement of Forest Certifications Schemes (PEFC), lo que le dará validez y proyección mundial. Para ello, además, se conformó una asociación civil que administrará el Cerfoar. Participan de esa entidad la AFOA, la Asociación de Fabricantes de Celulosa y Papel de la República Argentina (AFCP) y la Federación Argentina de la Industria de la Madera y el Mueble (Faima). Desde esa asociación, entre otras cosas, se gestiona apoyo económico del Estado para obtener la membresía en el PEFC y, luego, para homologar el sistema de certificación forestal argentino. Cabe agregar que conseguir ese reconocimiento externo implicará acceder a una marca colectiva compartida por 34 países, entre los cuales se encuentran Australia, Austria, Brasil, Chile, Alemania, Francia, Holanda, Noruega, Polonia, Rusia, España, Estados Unidos y Uruguay, por citar algunos. Se sabe que los productos que tienen un sello de este tipo se diferencian del resto porque ofrecen al consumidor mayor información respecto de su origen y de los procesos de elaboración, así como del valor de una producción sostenible de bosques naturales o implantados. "El sello de la materia prima certificada indica que todos los productos que provienen de ese bosque fueron gestionados de manera sustentable, teniendo en cuenta los aspectos sociales, económicos y ambientales", explica Florencia Chavat, secretaria ejecutiva de la asociación civil administradora del Cerfoar. Ella puntualiza que para obtener el certificado las empresas deben cumplir con cierto nivel de desempeño y que, en el caso de que la madera entre en el proceso industrial la certificación de las etapas de transformación (llamada cadena de custodia) dará cuenta de que el producto final no contiene madera que no pueda "trazarse" hasta el bosque. Explica Chavat que la certificación, como desafío, implica un mejoramiento del plan de negocio, del manejo técnico, del conocimiento de las normas vigentes y de la tecnología disponible para optimizar resultados y evitar desperdicios, incluso una mayor conciencia de la responsabilidad de la empresa en la comunidad. "Para alcanzar la certificación las empresas incorporan herramientas de gestión que les permiten legalizar la actividad, aumentar el rendimiento del recurso forestal que manejan, optimizar los costos al realizar un control eficiente de los procesos -mediante auditorías-, mejorar las condiciones de trabajo (capacitación, reducción de los accidentes de trabajo, eliminación del trabajo forzoso y la mano de obra infantil…), contribuir a la conservación de la biodiversidad, desarrollar políticas de comunicación y crear espacios de participación con los trabajadores y las comunidades en temas relacionados con la sostenibilidad del bosque", detalla Lerer. En su opinión, el Cerfoar como desarrollo local permitirá "poner en valor la actividad forestal y los productos y servicios provenientes del bosque: el sector genera más de 500.000 puestos de trabajo, aporta el 2,6% del PBI, contribuye al desarrollo de muchas regiones y se trata de uno de los rubros de producción primaria que más invirtieron en elaboración e implementación de buenas prácticas ambientales

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