24 de julio de 2010 14:51 PM
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La industria de las algas marinas (II)

Otros usos de las algas; Harina de algas, Fertilizantes, Cosméticos, Combustibles, Tratamiento de aguas residuales, Agentes antivirales.

La harina de algas empezó a producirse de forma experimental en Noruega en el decenio de 1960, y se utiliza como aditivo en los piensos. Se obtiene de algas pardas que se secan y muelen. El secado se realiza en hornos de petróleo crudo, por lo que los precios de éste influyen en sus costos. Anualmente se recogen unas 50 000 toneladas de algas húmedas para producir 10 000 toneladas de harina, cuyo valor es de unos 5 millones de dólares.

Fertilizantes

El uso de algas como fertilizantes se remonta, al menos, al siglo XIX. Lo iniciaron los habitantes de las costas, que recogían las algas arrancadas por la resaca, normalmente algas pardas grandes, y las echaban en sus terrenos. Gracias a su elevado contenido de fibra, las algas actúan como acondicionador del suelo y contribuyen a la retención de la humedad, mientras que, por su contenido en minerales, son un fertilizante útil y fuente de oligoelementos. A comienzos del siglo XX, se desarrolló una pequeña industria basada en el secado y la molienda de algas arrastradas principalmente por la resaca, pero se debilitó con la llegada de fertilizantes químicos sintéticos. Hoy en día, al aumentar la popularidad de la agricultura orgánica, se está revitalizando algo esta industria, pero no en gran escala; el costo total del secado y transporte ha limitado su utilización a climas más soleados y a lugares donde los compradores no se hallan muy distantes de la costa.

En la utilización de algas como fertilizantes un sector de crecimiento es el de los extractos líquidos de algas, que pueden producirse en forma concentrada para que los diluya el usuario. Varios de ellos pueden aplicarse directamente a las plantas o pueden regarse en la zona de las raíces o cerca de ellas. Varios estudios científicos han demostrado que estos productos pueden ser eficaces y actualmente tienen una amplia aceptación en la industria hortícola. Aplicados a los cultivos de frutas, hortalizas y flores, producen mejoras tales como mayores rendimientos, mayor absorción de los nutrientes del suelo, mayor resistencia a algunas plagas, especialmente la araña roja y los áfidos, una mejor germinación de la semilla y mayor resistencia a las heladas. Nadie está realmente seguro de las razones de su eficacia. El contenido de oligoelementos es insuficiente para explicar las mejoras en los rendimientos, etc. La mayor parte de los extractos contienen varios tipos de reguladores del crecimiento de las plantas, pero incluso a este respecto, no hay pruebas claras de que sean ellos los únicos responsables de las mejoras. En 1991, se estimó que se utilizaban anualmente unas 10 000 toneladas de algas húmedas para obtener 1 000 toneladas de extractos con un valor de 5 millones de dólares. No obstante, desde entonces el mercado se ha duplicado debido probablemente al amplio reconocimiento de la utilidad de los productos y a la mayor popularidad de la agricultura orgánica, en la que los extractos son especialmente eficaces para el cultivo de hortalizas y algunas frutas.

Cosméticos

En las etiquetas de algunas cremas y lociones se dice a veces que los productos contienen «extracto marino», «extracto de algas», o algo semejante. Normalmente esto significa que se ha añadido uno de los hidrocoloides extraídos de algas. El alginato o la carragenina pueden mejorar las propiedades del producto relacionadas con la retención de la humedad de la piel. En la talasoterapia, se aplica al cuerpo pasta de algas molidas en frío o machacadas en forma congelada, que después se calientan con rayos infrarrojos. Se dice que este tratamiento, unido a la hidroterapia con agua de mar, alivia el reuma y la osteoporosis.

Combustibles

Durante los últimos veinte años ha habido algunos grandes proyectos que han investigado la posible utilización de algas como fuente indirecta de combustible. La idea consistía en producir grandes cantidades de algas en el océano y fermentar después esta biomasa a fin de generar gas metano para su uso como combustible. Los resultados demostraron la necesidad de más investigación y desarrollo, por lo que se trata de proyectos a largo plazo que actualmente no son económicos.

Tratamiento de aguas residuales

Existe la posibilidad de utilizar algas en el tratamiento de aguas residuales. Por ejemplo, algunas algas pueden absorber iones de metales pesados, como zinc y cadmio, del agua contaminada. Los efluentes de las granjas piscícolas suelen contener altos niveles de residuos que pueden causar problemas a la vida acuática en aguas adyacentes; en muchos casos las algas pueden utilizar gran parte de estos residuos como nutrientes, por lo que se han realizado ensayos para cultivar algas en zonas adyacentes a piscifactorías.

Agentes antivirales

Se ha señalado una actividad antiviral de los extractos de varias algas, pero los ensayos se han realizado in vitro (en tubos de ensayo o similares) o en animales, pero ha habido pocos progresos en los ensayos con personas. Una excepción notable es el Carraguard, una mezcla de carrageninos similares a los extraídos del liquen de Irlanda, que es eficaz contra el virus de la inmunodeficiencia humana (VIH) in vitro y contra el herpes simple virus-2 (HSV-2) en animales. Los ensayos han progresado hasta la etapa en que el Consejo de Población está supervisando pruebas en gran escala del Carraguard contra el VIH, en las que participan 6 000 mujeres durante cuatro años. También se ha demostrado la actividad antiviral de los extractos del alga parda, Undaria pinnatifida. Una empresa australiana se halla empeñada en varios ensayos clínicos, que se realizan en los Estados Unidos y Australia, de este extracto contra el VIH y el cáncer. Las pruebas del Consejo de Población contra el VIH incluyen el uso vaginal de un gel que contiene carragenina. Debido a que las sustancias antivirales de las algas son moléculas muy grandes, se consideró que no se absorberían al comer las algas. Sin embargo, en un estudio se encontró que la tasa de infección de VIH era en las comunidades que consumen algas notablemente inferior a la de otros lugares. Esto indujo a realizar algunos ensayos en pequeña escala en los que personas infectadas con el VIH comían Undaria en polvo y se obtuvo una reducción (25 por ciento) de la carga viral. Por consiguiente, es posible que las algas resulten una fuente de eficaces agentes antivirales.www.chilepotenciaalimentaria

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