21 de diciembre de 2018 18:09 PM
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Bienestar del becerro: el estrés del destete

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El destete de los terneros al nacer y su crianza artificial está bien establecido en el los vacunos lecheros, si se lograra aplicar en los búfalos, pudiera brindar un beneficio significativo a los productores de lácteos al poder utilizar toda la preciada leche de búfalo y promover la alimentación artificial de los terneros facilitando la tecnificación de las explotaciones. Sin embargo, también existe entre los criadores el miedo a los efectos negativos de este destete por las dificultades  en la alimentación con biberón/botella debido al instinto maternal y afecciones en el ritmo de crecimiento y en la salud de los bucerros.


INTRODUCCIÓN

La cría de búfalos lecheros (Bubalus bubalis) es una tradición comercial en Italiana y que se ha llevado a cabo durante siglos con sistemas extensivos de cría en zonas pantanosas de poca altitud en el centro-sur de Italia. La reciente intensificación de las técnicas de crianza ha expuesto a estos animales a un entorno rápidamente cambiante que impone factores estresantes físicos y psicológicos previamente desconocidos para esta especie. La aplicación de las técnicas de crianza más avanzadas (ordeño a máquina, crianza artificial, sistemas de alojamiento en corrales), aunque pueden no ser apropiadas para búfalos, como se desarrolló para el ganado lechero. El incremento de la producción de leche en ésta especie ha conducido a un renovado y creciente interés por esta especie: los búfalos de agua. Para mayor profundidad en el tema desde el parto de la búfala hasta su producción de leche, te recomendamos consultes la cita: “Mota-Rojas D, De Rosa G, Mora P, Braghieri A, Guerrero I, and Napolitano F. Dairy buffalo behaviour and welfare from calving to milking. CAB Reviews 2018; 13:1-11 https://www.cabi.org/cabreviews/

Muchos son los factores estresantes que afectan al búfalo de agua. Unos de los más importantes es el incremento de la temperatura ambiente en épocas de verano, sobre todo si no tiene acceso a charcas o lodazales. Otro factor estresante importante y que representa mortalidad  en los bucerros es el destete.

La  mortalidad  de  los bucerros  es  considerada  como una  de  las  principales  causas  de  pérdidas  en  la producción ganadera bufalina.  Estudios realizados por Khan et  al. (2007)  encontraron  una  mortalidad  de  bucerros  de 17,9%,   mientras   Khan   y   Khan   (1995)   indicaron una  mortalidad  de  7,1%.  Estos  autores  señalan  que la baja tasa de mortalidad encontrada en las fincas gubernamentales  de  la  India  puede  ser  atribuida  a mejores  prácticas  de  manejo  y  alimentación.

En un estudio realizado por Colmenares et al. (2009), donde el objetivo fue establecer las curvas de sobrevivencia hasta  el  destete,  en  un  rebaño  de  búfalos  Murrah (machos  y hembras), ubicado en zona de sabanas en Venezuela, se encontró que el porcentaje de mortalidad pre-destete fue de 10,1%, que es un valor que está entre los  rangos  reportados por la literatura.

Colmenares et al. (2009), informan que la mayor tasa de mortalidad se presenta antes de los 30 días de vida, sugiriendo mayor  cuidado  de  las  crías  durante  esta  fase,  con  el fin de reducirla.

 

Hasta la fecha, varios estudios se han centrado en la reducción de los efectos negativos del destete en el ganado de carne mediante el uso de una cerca para la separación vaca-ternera, la separación materna temprana o destete en dos etapas. Sin embargo, los resultados de los estudios sobre estos métodos de destete son contradictorios y ninguno ha cuestionado si la separación temporal ejerce algún efecto duradero en el desarrollo postnatal (Pérez et al., 2017).

Otro aspecto fundamental que comentaremos es la restricción de espacio en el destete de los búfalos de agua y mencionaremos el estudio de Napolitano et al. (2004), sobre restricción de espacio en bucerros destetados y las respuestas conductuales, además de mencionar los resultados más sobresalientes de su estudio para intentar responder a la pregunta ¿cuál es el espacio disponible ideal en bucerros destetados?

 

El estrés del destete

Pero antes de ir a los resultados experimentales sobre el destete de los búfalos, primeramente abordaremos aspectos básicos del estrés. Clásicamente el estrés se define como un estímulo puntual, agresivo o no, percibido como amenazante para la homeostasis. Selye (1955) habla de reacción de alarma. El estrés activa un conjunto de reacciones que implican respuestas conductuales y fisiológicas (neuronales, metabólicas y neuroendocrinas) que permiten al organismo responder al estresor de la manera más adaptada posible.

El término estrés jamás ha sabido encontrar su verdadero significado entre el evento ambiental y la respuesta del organismo. Esta confusión es intrínseca al proceso, ya que no puede definirse por el impacto del estímulo, siendo él mismo íntimamente dependiente del estado de receptividad del organismo. En el mundo de las neurociencias, la noción de estrés es objeto de una cierta postura reduccionista que supedita la reacción del organismo a las modificaciones del medio (interior y exterior) según tres modos principales (Dantzer, 1997; Duval et al., 2010):

1. La reacción de estrés está controlada en sus componentes emocionales, conductuales y fisiológicos por la hormona liberadora de corticotropina (CRH). El conocimiento de la organización del sistema CRH (la CRH y los péptidos relacionados, las proteínas ligadas a la CRH, los receptores de la CRH) en el cerebro debería permitir una mejor comprensión de la fisiología y la fisiopatología de la reacción al estrés.

2. La reacción del eje hipotálamo-hipófiso-córticosuprarrenal (eje HPA o corticotrópico) al estrés está modulado en su intensidad y su duración por el feedback de los glucocorticoides al nivel del hipocampo. Siendo las neuronas hipocámpicas muy sensibles al exceso o a la insuficiencia de glucocorticoides, la variación de la eficacia de este sistema de freno debería dar cuenta de las diferencias individuales de reactividad al estrés.

3. La reciprocidad de las interacciones entre el sistema inmunitario y el sistema nervioso central, a través de la combinación citoquinas-glucocorticoides, constituye otro elemento regulador cuyo funcionamiento alterado puede estar en el origen de la patología (ej. las enfermedades autoinmunes).

El riesgo de este reduccionismo ” neurobio-logicista” es el no tener en cuenta la dimensión cognitivo-conductual de la reacción al estrés — así como los determinismos de éste (personalidad/ temperamento— , aunque la existencia de esta dimensión para el abordaje clínico del estrés ya no necesita demostración (Duval et al., 2010).


EL DESTETE DEL BUCERRO

Es necesario considerar las condiciones climáticas de las regiones al momento de establecer ganadería de leche o carne con la intensión de practicar el destete adecuado en las crías. Los búfalos de agua domésticos por lo general son muy dóciles, aunque algunos pueden ser muy reactivos, ya que tienden a mostrar comportamientos defensivos independientemente del tipo de sistema de crianza, cuando están en peligro forman círculos alrededor de los bucerros y los machos se colocan frente a ese círculo manteniéndose en vigilancia. El ganado vacuno, por el contrario, tiende a dispersarse y huir en la presencia de un depredador (Hoogesteijn and Hoogesteijn, 2008).

De manera general se realiza el destete  entre 8-10 meses de edad o cuando los becerros alcanzan un peso promedio dependiendo de la raza y la profundidad del ordeño de 220-240 Kg, dependiendo de la raza; El destete en los búfalos, acelera la reanudación del ciclo ovárico en la madre por lo que acorta el ciclo reproductivo, se mejora la tasa de concepción y es una estrategia de manejo para reducir el anestro posparto en búfalos Murrah (Rijasnaz, et al 2014). Con los avances tecnológicos, comerciales, así como contar con registros confiables sobre la producción lechera y ante las modificaciones en los sistemas productivos, se ha disminuido el destete natural e incrementado el destete forzado a edades tempranas (Singh et al, 2017).

El destete temprano tiene tiene efectos adversos tanto en la madre búfala como en el bucerro, en la primera causa  disminución de la producción láctea tanto en cantidad de leche como en la duración de la lactancia, y en el bucerro lo predispone a enfermedades  al  incrementarse los niveles de cortisol sanguíneo en crías destetadas en el primer día, en comparación con búfalos amamantados naturalmente (Singh et al, 2017).

Por otro lado, la tecnificación e intensificación de la producción también tiene efectos negativos en la biología y comportamiento de la especie ya que se restringe el repertorio de conductas normales o se incrementan los comportamientos anormales  en becerros (re-dirigir la conducta de succión a objetos o coespecíficos, o  enrollar la lengua) (De Rosa, et al, 2009a) que comprometen la salud de los terneros, provocando en los coespecíficos: inflamación o lesiones en el prepucio, los pezones o el ombligo (Napolitano, et al, 2013), además de incrementar la morbilidad en los becerros por diarrea, posiblemente debido a la inmunosupresión inducida por el estrés del destete (De Rosa, et al, 2009a) o por las variaciones de la temperatura de la leche con la cual se alimentan los terneros (Bhatti, et al, 2007).

Por otro lado, se ha documentado que la mortalidad de bucerros, desde el nacimiento hasta el destete, puede oscilar entre  10% y 20%, y este porcentaje puede aumentar a más del doble si los animales se crían en condiciones desfavorables (Napolitano, et al, 2013).  Aunado con ello, también se han reportado repercusiones en la eficiencia reproductiva de la búfala madre (prolapsos, incremento de días abiertos), entre otros (De Rosa, et al, 2009a).

Todos estos factores antes mencionados en los bucerros están directamente relacionados con el estrés. El nivel del estresor puede dividirse en tres etapas: 1) recepción del estresor y filtrado de la información a través del tálamo, 2) programación de la reacción del estrés poniendo en juego el cortex prefrontal (comprometido en la toma de decisión, la atención y la memoria a corto plazo) y el sistema límbico por un análisis comparativo entre la nueva situación y los “recuerdos”: la respuesta se hará en función de la experiencia, 3) activación de la respuesta del organismo (vía amígdala.- memoria emocional) y el hipocampo (memoria explícita), iniciando cambios fisiológicos (Duval et al., 2010).

Así dependiendo de las condiciones de manejo será el nivel de estrés que experimente el bucerro. En el destete no solo es relevante conocer el clima y las características del suelo de la región en la cual se practique. También se debe considerar si el ganado tiene propósitos de producción de leche o carne.


ESTRATEGIAS DE DESTETE EN BUCERROS


La restricción de espacio: estudios experimentales (Napolitano et al., 2004).

Durante siglos la cría de búfalos de agua (Bubalus bubalis) en el centro-sur de Italia se ha desarrollado con sistemas extensivos de cría en zonas pantanosas de poca altitud. La reciente intensificación de las técnicas de crianza ha llevado, por un lado, a un renovado interés económico en esta especie cuya leche se utiliza para hacer ‘queso mozzarella’ y, por otro al aplicar los desarrollos existentes para vacunos, impuso un estrés ambiental único y extremo fundamentalmente por la estabulación de los animales. La restricción de espacio presenta condiciones tanto físicas como psicológicas que pueden resultar en una reducción dramática del bienestar animal (Maton y Daelemans, 1989). La falta de espacio resultó en evidencia de estrés en el ganado bovino (Fisher et al., 1997) y en hembras de búfalo hembra (Grasso et al., 1999). Estos últimos animales mostraron alteraciones en varias respuestas de comportamiento y fisiológicas como consecuencia de la restricción de espacio. En la actualidad, no existe ninguna legislación sobre la disponibilidad de espacio para búfalos a nivel italiano o europeo. Una forma de establecer el espacio mínimo permitido se basa en el área de la superficie corporal, como lo sugieren Hurnik y Lewis (1991) para cerdos y ganado.

La asignación de espacio mínimo debe permitir al menos las tres posturas estáticas fundamentales (de pie, recumbencia esternal y recumbencia lateral). Sin embargo, los animales tienen necesidades de espacio que están mucho más allá de la ocupación en el suelo, porque se necesita espacio adicional para expresar comportamientos esenciales, por ejemplo, alimentación, locomoción, etc., y relacionados con la especie (es decir, revolcarse) o la edad (es decir, , jugando). En el estudio realizado por Napolitano  et al. (2004), donde el objetivo del estudio fue la asignación de espacio de piso en el bienestar de los bucerros y su efecto en las repuestas conductuales, fisiológicas, endocrinas e inmunes. Se utilizaron veinte bucerras destetados, con 18 semanas de edad y un peso medio en vivo de 120 kg al inicio del estudio. Diez bucerras se alojaron en grupo en el 50% de la superficie corporal como espacio disponible (Grupo 50) y otros 10 se alojaron en grupo en el 90% de la superficie corporal (Grupo 90). El área de la superficie corporal se calculó a partir del peso corporal mediante una fórmula que puedes consultar en Napolitano et al., 2004. La reducción del espacio resultó en un aumento de la agresión y una reducción de las interacciones no agonistas. Las interacciones forzadas no agonísticas indujeron a los animales a luchar, reduciendo así la motivación para realizar interacciones pasivas. El Dr. Napolitano y su equipo concluyen en este estudio que el cortisol y las respuestas inmunitarias no se vieron afectadas por el espacio disponible.

De acuerdo con Barnett et al. (1992), se observó que la escasez de espacio libre aumentaba la agresión. Ese efecto probablemente se deba a una capacidad reducida de los animales subordinados para retirarse de la presencia de un animal dominante cuando el espacio disponible era menor. Meunier-Salaun et al. (1987) sugirieron que el hacinamiento podría determinar un comportamiento de evitación no agonístico dirigido a prevenir un aumento de la agresión en circunstancias de restricción de espacio. Por lo tanto, según los resultados actuales, las mediciones de comportamiento parecen ser más sensibles para la detección de condiciones estresantes en comparación con otros indicadores endocrinos o inmunitarios de bienestar comúnmente utilizados.

POST-DESTETE

Posterior al destete, se pretende que las hembras alcancen la pubertad en promedio a los de 27 meses de edad. Uno de los principales problemas que se presentan en el post-destete, es una reducción en la tasa de crecimiento y en consecuencia una pobre condición corporal de los terneros con múltiples causas: factores genéticos, una alimentación insuficiente o desbalanceada en nutrientes. Este hecho afecta tanto el bienestar de las hembras, como la eficiencia reproductiva ya que se alcanzará una mayor edad en la pubertad y, por lo tanto, una mayor edad al primer parto en búfalas jóvenes (Buvillas) (Batthi, et al, 2007).

Como resultado de estos efectos negativos, se ha sugerido implementar estrategias que mejoren el bienestar de los búfalos, sin detrimento de la productividad. En búfalas Murrah se ha sugerido mantener el amamantamiento natural o en su defecto, ante destetes precoces, una alternativa es utilizar un bucerro artificial (dummy calf) para que se su presencia estimule la glándula mamaria facilitando con ello la bajada de la leche (Singh et al, 2017). Para el caso del estudio de Singh et al. (2017) el becerro simulado (Dummy calf), fue hecho con un marco de madera cubierto de pajilla de arroz y arcilla, el cual fue cubierto con tela de terciopelo negro para dar la apariencia de la cría de búfalo. Se usaron cascos originales de búfalo de becerro para hacer que se viera tan parecido a un bucerro. Para imitar las vocalizaciones en el momento del ordeño, se utilizó la vocalización de una cría de búfalo grabada justamente antes del momento del amamantamiento. La presencia del becerro natural y artificial (Dummy) fue importante en la producción de leche de la búfala.


LA SALUD DE LOS BUCERROS

El éxito de la producción lechera y el futuro del rebaño depende de la crianza de los animales jóvenes (Ahmad, et al, 2009). Sin embargo, en condiciones adversas del clima o falta de habilidad materna, los bucerros pueden cursar con hipotermia por falta de ingestión de calostro (Dubey, et al (2018). En las unidades de producción es común que realicen malas prácticas de manejo para alimentar a los terneros, con la finalidad de obtener mayor cantidad de leche para su comercialización, dejando a las madres amamantar a los terneros sólo por periodos cortos antes y después del ordeño. Si un bucerro no recibe suficiente leche durante los primeros tres meses pueden cursar con hambre crónica, reducción del ritmo de crecimiento y una marcada desnutrición lo puede llevar a la muerte (Ahmad, et al, 2009).

Aunado a ello, los factores ambientales (alojamiento, macroclima, agentes infecciosos y parasitarios) y de manejo (la interacción animal-humano) (Khan et al, 2007), pueden incrementar la presentación de enfermedades. La mortalidad de búfalos recién nacidos varía entre 29.1% a 39.8% en las unidades productivas, siendo las principales causas de muerte neonatal las enfermedades digestivas y respiratorias (Ahmad, et al, 2009; Khan et al, 2007). En zonas periurbanas de Pakistán, los granjeros mencionan que la enfermedad más común y frecuente en bucerros es la infestación con endoparásitos (83.3%), seguida de diarrea e infestación de ectoparásitos (81.3%), infección del cordón umbilical (onfalitis) (70.8%) y neumonía (27.1%) (Ahmad, et al, 2009), por lo que hacer una valoración de la salud de los bucerros durante su crecimiento, es un importante indicador de bienestar.



CONCLUSIONES

El desarrollo de la industria bufalina ha tenido que adoptar los sistemas de producción usados en los vacunos, en el caso de la cría intensiva el destete precoz de los bucerros, requiere un conocimiento profundo sobre las condiciones en que debe darse por las particularidades de la especie, definir el espacio óptimo y las condiciones de manejo para tener un balance entre minimizar el estrés, tener un desarrollo adecuado de los animales, mantener la producción láctea y garantizar la salud del hato, deben ser los principales objetivos de los criadores que adopten estas tecnologías, especialmente en los países de América Latina.

 

 

Autor: Fabio Napolitano
Colaboradores: Jesús Alfredo Berdugo Gutiérrez, Daniel Mota Rojas, Patricia Mora Medina, Jhon Didier Ruíz-Buitrago, Isabel Guerrero-Legarreta
Prof. Dr. Fabio Napolitano. Scuola di Scienze Agrarie, Forestali, Alimentari ed Ambientali, Università degli Studi della Basilicata, Potenza, Italy. Es autor de 107 artículos científicos indexados con 1596 citas y un índice H de 24 (Scopus, 5 de mayo de 2018). Editor en Jefe de la revista “Journal of Buffalo Science” Lifescience Global, Canadá.

Dr. Jesús Alfredo Berdugo-Gutiérrez. Latin American Center for the Study of Buffalo, Colombia. Grupo de Investigación en Reproducción Animal y Salud de Hato. FMVZ-Universidad Nacional de Colombia, Bogotá. Asociación Colombiana de Criadores de Búfalos. Medellín, Colombia.

Dr. Daniel Mota Rojas. Neurofisiología del estrés, comportamiento y bienestar de los animales domésticos y silvestres. Universidad Autónoma Metropolitana (UAM), México. Editor del Libro Bienestar Animal. Elsevier. España. Pertenece al Consejo editorial de la revista “Journal of Buffalo Science” Lifescience Global, Canadá. dmota100@yahoo.com.mx

Dra. Patricia Mora Medina. Departamento de Ciencias Pecuarias. FESC. Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM).

Dr. Jhon Didier Ruíz-Buitrago. Decano FMVZ-Universidad CES, Medellín, Colombia. Asociación Colombiana de Criadores de Búfalos, Medellín Colombia.

Dra. Isabel Guerrero-Legarreta. Departamento de Biotecnología, Profesora Emérita. Universidad Autónoma Metropolitana-Iztapalapa. México.

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