27 de diciembre de 2018 07:42 AM
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Debuta con Bolsonaro una alianza Brasil-Israel

El presidente electo anunció que su futuro ministro de Ciencia y Tecnología, el astronauta Marcos Pontes, viajará en enero a Israel para reunirse con su homólogo y visitará plantas de desalinización, plantaciones y la oficina de patentes

El presidente electo de Brasil, Jair Bolsonaro, quien asumirá el 1 de enero, aseguró ayer que la alianza con Israel avanza por buen camino, al anunciar negociaciones para la producción de agua en el nordeste del país, región azotada por largas temporadas de sequía. No obstante, el primer ministro israelí y principal protagonista de la asunción presidencial, Benjamin Netanyahu, finalmente no asistirá por la crisis política que atraviesa en su país, informaron medios brasileños.

“La alianza Brasil-Israel que beneficiará nuestro nordeste está muy bien encaminada”, escribió el capitán retirado del Ejército en su cuenta de la red social Twitter. El presidente electo anunció que su futuro ministro de Ciencia y Tecnología, el astronauta Marcos Pontes, viajará en enero a Israel para reunirse con su homólogo y visitará instalaciones de desalinización, plantaciones y la oficina de patentes en Israel. La alianza también prevé hacer pruebas de tecnología para producir agua a partir de la humedad del aire en escuelas y hospitales de la región, agregó.

Durante la campaña electoral y en las primeras semanas como presidente electo, Bolsonaro expresó en reiteradas ocasiones su deseo en estrechar los lazos con Israel e incluso manifestó su intención de trasladar la embajada brasileña de Tel Aviv a Jerusalén, siguiendo los pasos de Estados Unidos.

Netanyahu, por su parte, había anunciado el domingo que realizará una visita a Brasil que calificó como histórica, hacia donde viajará a finales de esta semana y donde tenía previsto reunirse el viernes, según el The Jerusalem Post. “A mi llegada me reuniré con el presidente electo Jair Bolsonaro y después con otros líderes”, agregó el primer ministro. Sin embargo, el anuncio tuvo lugar un día antes de  la convocatoria de elecciones generales anticipadas para el próximo abril por parte de la coalición que gobierna Israel, por lo que, según informó el diario brasileño Folha de San Pablo, Netanyahu no se quedará a la toma de posesión de Bolsonaro. Esta ausencia es un revés considerable para el futuro presidente, según el medio paulista, ya que el premier israelí era la principal estrella internacional del evento, que ya de por sí estará vacío por la tradicional fecha de asunción el 1 de enero. El presidente estadounidense, Donald Trump, por ejemplo, no asistirá y tampoco lo hará su vice, Mike Pence, sino que enviará al Secretario de Estado, Mike Pompeo. Bolsonaro, impulsa una alianza con Israel a pesar de que podría poner en riesgo las relaciones comerciales de Brasil con los países árabes y afectar al sector agropecuario, coinciden especialistas. Brasil es uno de los mayores países exportadores de carne halal (tratada bajo los preceptos islámicos) y ya hubo insinuaciones por parte de los países árabe-islámicos de boicotear las compras de carne brasileña. Asimismo, el 18 de diciembre, la Liga Árabe hizo un llamado a Australia -que reconocerá Jerusalén Oeste como capital de Israel- y a Brasil a, dijeron, cumplir el derecho internacional respecto al conflicto israelí-palestino. Además, anunció que enviará una delegación gubernamental de alto nivel para reunirse con autoridades brasileñas y australianas.

El Estado hebreo considera toda la ciudad de Jerusalén como su capital indivisible, en tanto que los palestinos aspiran a que Jerusalén Este se convierta en la capital de su futuro Estado. Para la comunidad internacional, el estatuto de la Ciudad Santa tiene que negociarse entre las dos partes, y las embajadas no tienen que instalarse allí hasta que no se haya alcanzado un acuerdo.

En la semana previa a su asunción, Bolsonaro ratificó, asimismo, el rumbo de las medidas económicas que llevará a cabo durante su gobierno. El lunes dijo que anulará rápidamente a las que calificó como las incontables regulaciones en todos los sectores económicos y sociales que, estimó, son barreras para el desarrollo del país. “Menos interferencia del Estado significa mejores condiciones de vida al brasileño”, tuiteó el líder ultraderechista, quien sin embargo no precisó en qué áreas se propone anular regulaciones.

A lo largo de la campaña electoral, Bolsonaro defendió la adopción de un Estado mínimo, apoyado por su consejero y futuro ministro de Economía, Paulo Guedes, formado en la Escuela de Chicago. Tras ganar las presidenciales de octubre pasado, el ex capitán y su equipo económico ya se posicionaron contra algunas regulaciones vigentes que planean extinguir a partir del año que viene. Entre los principales proyectos del futuro presidente figura la reducción de gastos y de la estructura del Estado, así como la profundización de la reforma laboral llevada a cabo por el actual presidente de facto, el conservador Michel Temer, quien flexibilizó varios puntos de la legislación laboral brasileña. Bolsonaro ya se ha mostrado favorable a la reforma tributaria y del sistema de pensiones, a las privatizaciones y a una mayor flexibilización de las exigencias ambientales para obras, entre otros puntos.

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