1 de marzo de 2019 03:38 AM
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Informe del ICEX (España) sobre la carne de cerdo en Chile

CompartiremailFacebookTwitterEl ICEX acaba de hacer público un informe en el que analiza las posibilidades que tiene el comercio de carne de cerdo elaborada en España con Chile. España es el principal exportador de elaborados cárnicos a este país en el periodo 2015-2017, seguido de lejos por EE.UU. En el año 2017 la balanza comercial chilena […]

El ICEX acaba de hacer público un informe en el que analiza las posibilidades que tiene el comercio de carne de cerdo elaborada en España con Chile. España es el principal exportador de elaborados cárnicos a este país en el periodo 2015-2017, seguido de lejos por EE.UU.

En el año 2017 la balanza comercial chilena se ha invertido, pasando a ser un país netamente importador, como consecuencia de la fuerte demanda local y la falta de oferta nacional (que destina un 59% de su producción a la exportación). Las importaciones han aumentado en un 56% respecto del año 2016 y, consecuentemente, las empresas españolas, pertenecientes al primer país exportador de los productos estudiados hacia Chile, se han visto beneficiadas.

Sin embargo, si bien podríamos considerar esta situación positiva para todos aquellos que pretendan iniciar sus exportaciones a Chile, cabe mencionar que existe una estrategia público-privada en el país andino para lograr una mayor producción y competir con los productos porcinos de importación. En relación con las empresas que operan con productos porcinos de capa blanca, cuatro grandes cadenas del retail son las que se reparten casi el total del mercado, con una cuota conjunta del 92,5% de las ventas de productos alimenticios y bebidas. Éstas son: grupo Walmart, con un 38%; grupo Cencosud, con un 26%; grupo SMU, con un 21,5%; y grupo Falabella, con un 7%. Así, es importante destacar el alto grado de concentración del mercado que tienen en sus manos.

En cuanto al consumidor chileno cabe subrayar que la carne de cerdo se sitúa en tercer lugar, entre las carnes preferidas por las familias chilenas y que Chile ha más que triplicado en los últimos 30 años el consumo nacional de producto porcino, pasando de un consumo de 5 kg/pc a 18 kg/pc. El incremento poblacional, el incremento del ingreso per cápita y la apertura comercial han permitido acceder a estos productos a un mayor volumen de consumidores chilenos y obtener los mismos a precios menores.

Las expectativas de crecimiento del consumo chileno de carne porcina hacen de Chile un escenario propicio para las exportaciones españolas. No obstante, es preciso tener en cuenta que su población es de 17 millones de habitantes y el crecimiento demográfico del país es lento. En relación con el precio de los productos porcinos estudiados, teniendo en consideración la renta disponible del consumidor y la gran concentración del mercado por parte de las cadenas de retail, así como su poder negociador frente a los proveedores, las empresas extranjeras que exportan al país andino tienen que competir, entre otros aspectos, en precios. No obstante, los proveedores españoles aportan productos con altos estándares de calidad valorados positivamente por el mercado chileno.

El producto español estudiado está muy presente en el mercado chileno. En concreto, es percibido positivamente por los consumidores y profesionales del sector, debido a su alto valor agregado derivado de su calidad, sabor y valores nutricionales. El tejido comercial del sector de la carne porcina, aunque centralice la mayoría de sus ventas en cuatro grandes cadenas de retail, se caracteriza por gozar de una gran diversidad de empresas que la integran: supermercados, hipermercados, tiendas de conveniencia, tiendas especializadas, tiendas pequeñas independientes, hoteles, restaurantes y catering, mercados mayoristas, ferias libres, etc. Sin embargo, los canales de distribución de dichos productos es clara; estructurándose, a grandes rasgos, a través de compras directas a proveedores por parte de los grandes retailers; e indirectas, en el caso del resto de canales de ventas. El mercado chileno no cuenta con una protección especial en materia arancelaria para las importaciones de productos porcinos provenientes de la Unión Europea y, por el principio de libertad comercial que rige en Chile, puede importarse cualquier mercancía, salvo las prohibidas taxativamente en la legislación vigente (ningún producto agroalimentario está expresamente prohibido). No obstante, cabe mencionar que las operaciones de importación están sujetas a un régimen de IVA del 19%, calculado sobre el valor CIF de la mercancía y deberá ser soportado por el responsable de la introducción del producto en Chile.

Asimismo, en materia de barreras no arancelarias, cabe señalar las exigencias sanitarias para la introducción de productos agroalimentarios al país; que resultan, en ocasiones, tediosos. Como consecuencia de su carácter y normativa restrictivos, varias importaciones de los productos objeto de estudio han encontrado trabas en sus importaciones.

Por otro lado, en lo que respecta a la normativa aplicable, cabe subrayar que existe una reciente regulación específica en materia de etiquetado, como consecuencia de los alarmantes índices de obesidad del país y el empeño público a cambiar los hábitos de consumo de los chilenos. La conocida como “Ley del Etiquetado” establece un etiquetado obligatorio en función de la composición y proporción alimenticia de cada producto.

Si bien el mercado de productos de la carne porcina es un mercado de alta competitividad, todavía existe un interesante potencial de crecimiento que ofrece oportunidades a empresas que españolas que decidan emprender sus actividades en el sector. Los factores que sustentan esta afirmación son, a grandes rasgos, los siguientes:

  • la insuficiencia de producción local;
  • el aumento de la clase socio-económica alta, derivada del incremento general de los ingresos;
  • el cambio en los hábitos de consumo de los chilenos a unos más saludables y la consiguiente búsqueda de alimentos de mayor calidad;
  • el papel, cada vez mayor, del e-commerce, como formato de venta alternativo al tradicional;
  • la estabilidad económica y la apertura comercial del país;
  • la buena reputación y la confianza en el producto porcino español.

Con todo, teniendo en cuenta las características del sector chileno, así como el posicionamiento de las empresas españolas en este país, existen diversas oportunidades para que proveedores españoles logren una posición competitiva en el mercado chileno. Sin perjuicio de lo anterior, es relevante destacar de nuevo el alto grado de concentración del mercado por parte de las grandes cadenas de retail. Por ello, las empresas españolas que pretendan penetrar en el mercado deberían partir de una posición muy competitiva para lograr dicho objetivo.

El informe completo está disponible en el siguiente enlace.

Fuente:

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