3 de marzo de 2019 10:42 AM
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Japón, principal consumidor de la carne de cerdo de Yucatán

México : En los últimos 10 años, el Estado se ha convertido de los principales productores porcícolas del país

Yucatán ocupa actualmente el cuarto sitio a nivel nacional en producción de cerdo, lugar que ha escalado en los últimos 10 años debido a las inversiones que se han realizado para incrementar la productividad en este ramo.

En entrevista, Claudio Freixes Catalán, director general de la empresa Kekén, indicó que en los últimos años México ha comenzado a ser autosuficiente en materia de producción de carne de cerdo y a pesar de que los volúmenes de exportación todavía no alcanzan un nivel óptimo, cada vez se va fortaleciendo a tal grado que desde Yucatán se exporta a Japón (principal consumidor), Corea, Hong Kong, Singapur, China, Estados Unidos, Canadá y Chile.

Como informamos, en abril de 2018, la empresa anunció que a partir de esa fecha y hasta 2021 invertirá en Yucatán 350 millones de dólares, con el objetivo de duplicar sus metas de producción, que actualmente es de dos millones 300 mil animales por año nacidos de 77 mil hembras.

La empresa porcícola genera siete mil empleos directos en Yucatán, la mayoría de ellos en zonas rurales.

Expuso que la empresa productora y comercializadora de carne de cerdo tiene ventas anuales por 600 millones de dólares y ha mantenido un crecimiento sostenido de 150 por ciento, en los últimos ocho años.

Freixes Catalán explicó que la empresa cuenta con un modelo integrado de negocio con plantas de alimento propias, granjas de reproducción y engorda, rastros y plantas de procesamiento, rutas de distribución y una cadena de más de 500 puntos de venta de carne, mercados de exportación y algunos otros canales de distribución y ventas como supermercados y mayoristas.

El directivo destacó que los proyectos de la empresa están comprometidos con el medio ambiente y con las comunidades de Yucatán donde trabajan desde hace 25 años.

Añadió que resguardan más del 90 por ciento de las áreas donde opera en las condiciones originales y que mantiene un alto estándar tecnológico para el tratamiento de aguas residuales.

Los gases de efecto invernadero son capturados y utilizados para generación de energía eléctrica y cuentan con una reserva natural en conservación y vigilancia (800 hectáreas) para la protección e investigación de la flora y fauna de la región.

“Nuestros programas de responsabilidad social ayudan a emprendedores locales, a la conservación de las tradiciones y a la promoción de la educación y la cultura en sectores vulnerables”, mencionó.

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