8 de marzo de 2019 13:12 PM
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Ecologistas buscan ganaderos que apuesten por la biodiversidad

CompartiremailFacebookTwitterEspaña : Al final todo está inventado, y nada mejor que lo de siempre para dejar las cosas como estaban antes. Por ejemplo, para controlar matorrales o carrizos que degradan hábitats de interés para la conservación de especies animales. En lugar de utilizar desbrozadoras o segadoras ¿qué mejor que el diente de un rumiante? Y si se hace en un […]

España : Al final todo está inventado, y nada mejor que lo de siempre para dejar las cosas como estaban antes. Por ejemplo, para controlar matorrales o carrizos que degradan hábitats de interés para la conservación de especies animales. En lugar de utilizar desbrozadoras o segadoras ¿qué mejor que el diente de un rumiante? Y si se hace en un espacio natural protegido, con todas las garantías y controles de seguimiento, el resultado puede ser espectacular.

Que se lo digan a las vacas de Fernando Robres, único ganadero de ternera ecológica de la Comunidad Valenciana. Por primera vez en 25 años, sus animales son el primer rebaño que pasta feliz en el Parque Natural del Prat de Cabanes-Torreblanca (Castellón) para gestionar la vegetación de forma natural y tradicional.

Se trata de un proyecto de regreso de la trashumancia promovido por la Conselleria de Agricultura, Medio Ambiente, Cambio Climático y Desarrollo Rural con la colaboración de la Fundación Global Nature a través del proyecto LIFE Paludicola y el Ayuntamiento de Cabanes. El año pasado pastaron allí 30 vacas en 50 hectáreas, pero a la vista de sus probados beneficios ambientaleseste año se ha autorizado la entrada a 49 vacas en 100 hectáreas de terreno.

Camino de las cuadras hacia las lagunas los animales van limpiando a mordiscos el sotobosque y los márgenes de las cunetas, lo que supone un beneficio para la prevención de incendios. Una vez en el Prat, mediante el ramoneo mejoran el hábitat para especies tan raras como el carricerín cejudo, una de las aves más amenazadas de Europa y que habitualmente descansa en esta zona de humedales durante sus largos viajes migratorios.

Las vacas abren claros en las densas masas de carrizal, favoreciendo la aparición de láminas de aguas libres y de otro tipo de vegetación. Los excrementos del ganado promueven el aumento de insectos que a su vez sirven de alimento para otras aves palustres, favoreciendo así la diversidad de especies.

Además de ayudar a la biodiversidad, esta actividad representa un beneficio para el ganadero, que encuentra en el parque natural pastos frescos y saludables para sus animales.

Los responsables del Prat de Cabanes-Torreblanca estudian aumentar aún más la superficie pastable en el futuro. Pero como señalan desde la Fundación Global Nature, “para ello hace falta que haya ganaderos interesados“.

También hace falta gestionar un elevado papeleo. Solo se permite la entrada de ganado bovino y ovino, siendo necesario presentar una memoria que refleje datos técnicos como las características de la explotación, el tipo y cantidad de ganado, tiempo de permanencia, tipo de manejo que se va a realizar, si son necesarias actuaciones sobre el medio físico (roturaciones, manejo del agua) y una estimación de las posibles repercusiones de la actividad sobre el uso público del parque natural. 

Desde la dirección del Prat de Cabanes-Torreblanca se espera que esta iniciativa perdure en el tiempo. “Trabajaremos duro para conseguir que esta tradición se convierta de nuevo en habitual año tras año”, han señalado a través de un comunicado de prensa.

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