28 de noviembre de 2009 08:59 AM
Imprimir

Con las manos vacías, el campo prepara su movilización del 10/12

¿Se puso en marcha la Comisión de Emergencia que presidirá Haroldo Lebed, con representantes del agro? Sí, pero... ¿Se pidió al Banco Nación un crédito con retención de granos para productores de trigo? Sí, pero... ¿En las regiones afectadas por la sequía y otros desastres habrá comité de crisis? Sí, pero... ¿Los $ 500 millones se darán a partir de enero? Sí, pero... el campo no ha logrado nada de fondo y Julián Domínguez lleva 60 días en el Ministerio de Agricultura

Hasta ahora, nada. Ya lo había anticipado Susana Merlo en su newsletter Campo 2.0, horas después que asumiera Julián Domínguez al frente del por entonces flamante Ministerio de Agricultura. Pero ahora ya han transcurrido 60 días y, entonces, puede ratificarse lo que antes era una premonición. En ese contexto, el campo -con profundas divisiones internas, que resulta el verdadero aporte de Julián Domínguez al enfoque kirchnerista del agro- prepara su movilización de respaldo a sus legisladores que asumirán el jueves 10/12. Luego del fracaso en el Senado de la resolución administrativa 125, el campo tuvo el poder al alcance de las manos pero no tuvo la entereza ni la audacia ni la ambición necesaria y dejó evaporar la oportunidad. Desde entonces deambula como antes del conflicto agropecuario 2008, y con bastante menos interés de la opinión pública en sus causas. Así, tener algunos diputados nacionales no está mal… Por eso es tan importante la concentración en el Rosedal: para recuperar lugar en la agenda de la sociedad. Mientras tanto, aqui van algunos recortes: José Crettaz en el diario La Nación: "(…) El ministro de Agricultura, Julián Domínguez, cumplirá este miércoles sus dos primeros meses al frente de la cartera agropecuaria. Desde que llegó al cargo, una silla "caliente" desde antes del estallido del conflicto por las retenciones móviles, el funcionario se reconoce poco conocedor de la temática agrícola-ganadera. El mismo lo admite y a eso se debe su decisión de rodearse de expertos como su viceministro Lorenzo Basso, ex decano de la Facultad de Agronomía de la UBA, y apuesta a sacar al INTA de la esfera eminentemente técnica y darle un rol protagónico en la gestión. Dentro y fuera del gobierno se le reconoce a Domínguez una gran habilidad política. Hacia el interior del kirchnerismo la gestión del ministro ya es percibida como exitosa: logró sacar de la escena pública a la Comisión de Enlace y bajar la "conflictividad" sin hacer ninguna concesión. Es verdad que una agenda política y legislativa cargada también desvió la atención del extenso conflicto rural. Domínguez logró frenar, al menos hasta ahora varias protestas agropecuarias, entre ellas el tractorazo que productores autoconvocados de distintas provincias planeaban realizar este mes frente al Obelisco. El acto que el campo hará el próximo 10 de diciembre en Palermo tampoco lo tiene como destinatario directo. Además, Domínguez -que toda su vida ha trabajado en la administración pública- metió una cuña en el centro del ruralismo al hacer partícipe a la Federación Agraria de la entrega de subsidios a productores afectados por las sequía en el sur bonaerense. Esa jugada abrió una grieta entre los líderes federados y sus pares de la tradicional Confederación de Asociaciones Rurales de Buenos Aires y La Pampa (Carbap). (…)".
Patricio Downes en el diario Clarín: "Fue su segunda reunión oficial con el ministro, desde el 23 de octubre. Domínguez había recibido en solitario a Federación Agraria y enseguida levantó sospechas de un proyecto de fractura del frente rural. Ayer lo negó ante las cuatro entidades y estas ratificaron su estrategia común. Y para que no queden dudas confirmaron el acto del 10 de diciembre en Palermo, con la consigna de "inclusión, con justicia social, paz y esperanza". Pero fue justamente su esperanza la que se vino al piso cuando escucharon al titular de la ONCCA, Juan Manuel Campillo, hablar vagamente de "la ONCCA del Bicentenario, con mayor transparencia y eficiencia". A la hora del balance, le anotaron al ministro la virtud de haber puesto en marcha la comisión de emergencia, que presidirá Haroldo Lebed, y de reunirlos con la presidenta del Banco Nación, Mercedes Marcó del Pont. "Es una piba muy amable", ironizó Buzzi. Es que la funcionaria tomó nota del "crédito de retención de granos", con certificación de depósito o contra una venta a futuro, que les permitiría a los productores conseguir dinero fresco, sin "morir" en el acopio. Ante la falta de precios para el trigo, Buzzi planteó "que los productores puedan retener su mercadería y no malvender". Llambías explicó que pidieron créditos "ante la falta de mercado y el incumplimiento del acuerdo de exportación que firmaron productores y Gobierno, que aseguraba un precio lleno para el trigo". Agregó que pronto habrá unas 8 millones de toneladas trigueras, a vender en unos 90 días, y que Marcó del Pont se comprometió a considerar créditos "sobre posiciones ya tomadas en venta a término o con el certificado de depósito para que el productor no tenga que quemar la producción a un precio bajo". Los ruralistas destacaron que Domínguez destrabó el mecanismo de los $ 500 millones de la emergencia votada por el Congreso. Pero ese dinero estará recién disponible en enero. "¿Y mientras tanto?" -se preguntó el cooperativista Garetto-. "El viernes próximo, con Lebed, plantearemos la situación real de los productores que perdieron la cosecha, no tienen ni para gasoil, ni para semillas, ni para reponer la vaca o la vaquillona que se les murió por la seca. Pedimos un comité de crisis". (…)".
Volvamos a La Nación, acerca del fracaso del borocotizado Pampa Sur en su integración al kirchnerismo: "La Secretaría de Integración Nacional, que conduce la ex diputada pro campo María del Carmen Alarcón, tiene una labor testimonial. La funcionaria dedica sus días a recibir a productores e intendentes, y a recorrer algunas localidades, principalmente de la provincia de Buenos Aires. Desde su creación, en el momento de explicar a qué se dedica su repartición, Alarcón repite constantemente que su actividad se basa en "articular" políticas de distintas áreas y niveles del Estado para destrabar conflictos. Y al asumir sus funciones explicó que esas problemáticas no estarían reservadas exclusivamente a los temas agropecuarios. La semana próxima, Alarcón cumplirá los primeros tres meses de su segunda etapa kirchnerista (en marzo de 2006, siendo diputada nacional, fue expulsada del bloque oficialista por oponerse al cierre de exportaciones de carne). En este tiempo, no son muchos los resultados concretos que la repartición, que depende directamente del jefe de Gabinete, Aníbal Fernández, puede mostrar. A pedido de LA NACION, el subsecretario de Integración Nacional, Mariano Pinedo, hizo un balance de estos primeros meses de gestión. Entre las gestiones exitosas de la secretaría, mencionó la baja a cero de las retenciones al maíz y trigo para productores de hasta 1200 toneladas y 800 toneladas de esos cultivos, respectivamente. En rigor, esa baja aún no se concretó y, según dijeron oficiales, el Gobierno se disponía a reglamentar la instrumentación de la devolución de las retenciones. "Nuestra función es articular con las áreas competentes, y las resoluciones que se toman corresponden a responsabilidades primarias de la Oncca, [el Ministerio de] Agricultura, el Banco Nación, o [el Ministerio de] Infraestructura. Nuestra función no es de gestión de programas, sino de articular soluciones con otras áreas", explicó Pinedo. Según relató el funcionario, en Integración Nacional se han hecho miles de gestiones a pedido de productores e intendente. Entre ellas, el pedido de obras complementarias en los alrededores de la laguna La Picasa y financiamiento para emprendimientos productivos en Buenos Aires y Entre Ríos. En el caso de los productores afectados por la sequía en Stroeder, "a la primera funcionaria que vieron es a María del Carmen", explicó Pinedo. Pero según el funcionario, la secretaria no "reparte" ayudas directas en efectivo o cheques."
Sigue Patricio Downes en Clarín: ""Nos presentaron a la ONCCA del Bicentenario como un logro de eficiencia y transparencia. Pero nosotros queremos que vuelva para atrás, a su misión original", dijo a Clarín el titular de la Sociedad Rural, Hugo Biolcati. Las cuatro entidades exigen que la entidad no fije los encajes a frigoríficos para consumo interno, ni ostente el patrimonio de los ROE verdes y rojos, que son los permisos para exportar granos y carnes, según las resoluciones 42 y 543. Biolcati relató que a Juan Campillo, su titular, le preguntaron "cuáles serán las funciones de esa maravilla de ONCCA eficiente". Pero tanto el presidente de la Rural como Eduardo Buzzi y Mario Llambías comprobaron que "no hay respuesta. O no existe voluntad política de cambio, o no hay capacidad ni autonomía suficiente del ministro (Julián Domínguez) para cambiar las cosas". Estas son las cuestiones de fondo a las que aludió Buzzi, para quien el actual esquema de comercialización "ya eliminó a 60.000 productores. Por eso, aunque esta foto era impensable hace un año, donde había sólo confrontación y descalificación, no nos animamos a decirles a los productores que se inauguró una nueva etapa. Es difícil poner la cara y asegurarlo, porque venimos muy chamuscados y cascoteados", señaló el dirigente de la FAA."
Volvamos a Crettaz en La Nación: "(…) La agenda de pendientes del campo, tan extensa como antigua, sigue esperando tratamiento: Esquema impositivo: las retenciones, que fueron eje del reclamo agropecuario durante mucho tiempo, quedaron en el freezer. Las alícuotas siguen en los niveles en los que las dejó el ex presidente Néstor Kirchner a finales de 2007. Ni siquiera se modificaron para los cultivos que -según escala y ubicación del productor- no tienen rentabilidad, como el trigo y el girasol. Comercialización de granos y carne: la Oficina Nacional de Control Comercial Agropecuario (Oncca) sigue administrando el comercio de granos, carnes y derivados. Se mantienen vigentes los cupos de exportaciones y los permisos de embarque, aunque es cierto que -a diferencia de lo ocurrido meses atrás- se otorgan con relativa normalidad. En ese contexto, se "liberaron" 3 millones de toneladas de maíz y 2 millones de trigo. Emergencia agropecuaria: la ley de emergencia y desastre agropecuario, cuyo dato saliente es la previsión de un fondo de "al menos" 500 millones de pesos, se reglamentó a medias (mediante un decreto curioso en el que varios artículos rezan la leyenda "sin reglamentar"). Hasta que el nuevo marco legal se ponga en marcha, el ministro hace como sus antecesores: reparte cheques en las zonas más castigadas de la misma forma como en el conurbano más pobre se ofrecen bolsones de comida. Anuncios vacíos: nada más se ha dicho sobre los numerosos anuncios que hizo la presidenta Cristina Kirchner sobre el campo, que van desde la construcción de megafeedlots para el engorde de terneros "overos" de tambo, pasando por los planes Trigo Plus y Maíz Plus, y los reintegros de fletes para pequeños productores, entre otras cosas. La crisis de la ganadería: aunque las exportaciones vuelven a mostrar vitalidad, el proceso de liquidación de vientres que ya lleva tres años podría pinchar ese globo y empezar a sentirse la escasez de hacienda gorda. Hasta el momento, más allá de cierta mejora en los precios de los vacunos (en otro tiempo, controlados férreamente por el secretario de Comercio Interior, Guillermo Moreno), no se han tomado medidas concretas. (…)".
Héctor A. Huergo en Clarín acerca de la compra de trigo por el Estado Nacional: "Desde que se disolvió la Junta Nacional de Granos, en 1991, la producción agrícola argentina soltó amarras. Saltó de 45 millones de toneladas, la mayor parte cereales (trigo, maíz y sorgo) a los casi 100 del 2007, la mitad de oleaginosas, que valen el doble. En menos de veinte años, se duplicó la producción en volumen y se triplicó en valor. Pero en la Argentina no hay bien que dure cien años. Todo el proceso se hizo con un Estado ausente. Ni siquiera hizo esfuerzos consistentes para apoyar la transición desde la vieja a la nueva agricultura. El raquítico programa de Cambio Rural del INTA (que contó con apenas el 3% de la institución) es una honrosa excepción, ya que muchos de los chacareros condenados a jugar a las bochas todo el año, encontraron el rumbo como prestadores de servicio en la nueva agricultura en red. Unos, saliendo a sembrar asociados en pequeños pooles, otros directamente profesionalizándose, como contratistas de siembra, fumigación y cosecha. Prosperaron las fábricas de maquinaria, que desarrollaron los equipos más eficientes del mundo. Hoy se exportan a todos los países que quieren imitar el modelo argentino de la siembra directa, el cultivo bajo cubierta de rastrojos, la agricultura de precisión, el almacenaje en bolsas. Los grandes actores fueron los productores y los proveedores de tecnología. No el Estado y las "políticas activas" (ojalá hubiera habido alguna a favor en estos casi veinte años). Las fábricas, las compañías de semilla, los centros de agroservicios que analizan los suelos, diagnostican su estado nutricional, formulan las recomendaciones y aplican los fertilizantes. Y, al final del día, la agroindustria que a fuerza de inversiones hoy puede procesar toda la cosecha argentina de oleaginosas, y le queda capacidad para traer soja de Paraguay, Bolivia, Brasil y Uruguay, como se ve en las barcazas que bajan por el Paraná. Embarques por 25.000 millones en el 2008. Esta oleada de inversiones se desencadenó en los 90, pero se aceleró en los últimos diez años. En 1999 había una capacidad diaria de "crushing" (molienda de soja) de 75.000 toneladas por día. Hoy alcanza a 160.000. En estos años pasaron cosas (¿recuerda?), pero la expansión no se detuvo. En volumen y calidad, porque ahora a la producción de aceite se suma la de biodiésel, que ya exporta por 1.000 millones de dólares y el año que viene doblará esa cifra, con la apertura de nuevas plantas. Argentina no sólo es el mayor exportador mundial de aceite y harina de soja, sino también de biodiésel. Una sola de esas plantas tiene el triple de superficie cubierta que la General Motors. Y hay veinte, todas en expansión. Ahora llega la hora de Bahía Blanca, donde Dreyfus inició la construcción de un complejo que va desde el crushing hasta la planta de biodiésel más grande del mundo. Pero no hay bien que dure cien años. Hace cuatro años, en nombre de la mesa de los argentinos, comenzó a descalabrarse todo. El desquicio sirvió para que algunos medraran, y vino más intervención. La espiral llevó a la caída de la producción de trigo y maíz. La intención del ministro de Agricultura es revertir esta tendencia, buscando la forma de garantizar el precio lleno a los productores de trigo. La mejor opción es la libertad comercial. La segunda mejor ("the second best", diría Alieto Guadagni) es la compra de trigo por parte del Estado. Debiera dejarse para el momento en que, una vez eliminadas las interferencias, siga viva la brecha entre FAS teórico y precio interno. Aquí nunca faltó trigo. Eso sí, los molineros tenían que competir con la exportación para hacerse de la materia prima. La competencia aseguraba el precio. Al productor y al consumidor. Es lo que hay que restablecer."

Fuente:

Publicidad

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *