17 de marzo de 2019 13:34 PM
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Enfermedades de transmisión alimentaria: una problemática que asoma

Las estadísticas indican que un alto nivel de los casos se desarrollan en los hogares

Recientes informes han dado cuenta del impacto en la salud pública de la contaminación alimentaria. Un aspecto no muy difundido, pero de gran importancia para la salud de todas las personas. Nuevo Diario dialogó con Celene Padial Tagliapietra, ingeniera en alimentos, quien brindó precisiones sobre el tema. Sobre las enfermedades de transmisión alimentaria, indicó: “Las enfermedades de transmisión alimentaria  pueden ser intoxicaciones o infecciones. Las infecciones se producen por la ingestión de alimentos que contienen microorganismos vivos perjudiciales para la salud, como virus, bacterias y parásitos (ej.: salmonella, virus de la hepatitis A, triquinella spirallis). Las intoxicaciones se producen por la ingestión de toxinas presentes en el alimento ingerido y que han sido producidas por hongos o bacterias, aunque estos ya no se encuentren en el alimento (ej.: toxina botulínica, enterotoxina de Staphylococcus). Esto es lo primero a tener en cuenta”.

Síntomas y causas de este tipo de patologías que nos afectan

Con respecto a la consulta sobre si existen algunas enfermedades de transmisión alimentaria más comunes que otras, Celene Padial manifestó: “Las ETA de origen bacteriano son las más frecuentes, siendo predominantes las enfermedades gastrointestinales. Los síntomas comunes incluyen dolor abdominal, diarrea, vómitos, náuseas y dolor de cabeza. Pueden durar entre 1 y 7 días”. Sobre las causas, indicó: “Son provocadas por el consumo de agua o alimentos contaminados con microorganismos o parásitos, o bien por las sustancias tóxicas que aquellos producen. Los alimentos involucrados con más frecuencia en casos de ETA son aquellos de origen animal, carne bovina, huevos, carne porcina, carne de aves, leche cruda sin pasteurizar y sus derivados”.

Medidas de prevención primarias y de aplicación cotidiana en el hogar

En relación a la prevención primaria y cotidiana, la profesional afirmó: “Es importante lavarse las manos con agua y jabón, antes de comer y cocinar. Después de manipular carne cruda, ir al baño, cambiar pañales, manipular dinero, residuos y cualquier otra actividad que contamine las manos.  Utilizar agua potable para beber, cocinar y lavar los alimentos. Cocinar completamente la carne, hasta que no queden partes rojas o rosadas en su interior. Lavar todos los utensilios de la cocina entre uso y uso. En la heladera, guardar siempre la carne en un recipiente cubierto. Si tiene dudas sobre la calidad del agua, puede hervirla durante 3 minutos o agregarle 2 gotas de lavandina por litro media hora antes de usarla. Considero que aplicar estas normas básicas durante la preparación de alimentos en el hogar es clave para prevenir enfermedades alimentarias”, agregó.

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