17 de marzo de 2019 13:40 PM
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Bioceres, la punta de lanza del capitalismo agrario más avanzado del país

La Argentina está entre los 20 países con mayor número de empresas biotecnológicas. La compañía rosarina está integrada por 300 productores de primera línea.

La Argentina tiene uno de los tres sistemas agroalimentarios más competitivos del mundo, con la producción de soja y maíz de mayor nivel de productividad. También dispone de un sector agroindustrial con una industria aceitera y de harina de soja que ocupa el primer lugar en el sistema global.

A esto hay que agregarle que integra la vanguardia del conocimiento biotecnológico del mundo, centrada en Bioceres, la compañía rosarina creadora de high tech agrícola que cotiza en Wall Street.

El ecosistema Bioceres está integrado por más de 200 empresas productoras de insumos biotecnológicos desplegadas en todo el país, con epicentro en el arco rosarino. Por eso la Argentina está entre los 20 países de mayor número de firmas biotecnológicas en 2019.

El negocio global de biotecnología alcanzó a U$S 8.951 millones en 2019, con una base de U$S 4.530 millones en 2014, con una tasa de crecimiento de 14,6% anual.

Bioceres es la expresión científica y tecnológica del capitalismo agrario más avanzado de la Argentina, y está integrada por más de 300 productores de primera línea, además de cooperativas, compañías industriales, instituciones financieras y firmas de servicios de alta tecnología.

Los productores que constituyen Bioceres integran la nueva burguesía agrícola argentina, surgida de la transformación estructural experimentada por la producción agroalimentaria en los últimos 25 años.

El núcleo de esta transformación, verdadera revolución productiva de raíz tecnológica, consiste en que el nuevo sistema tiene un solo objetivo: bajar los costos, aumentar los rendimientos, elevar la calidad. Es un fenómeno capitalista en estado puro, en el que la ganancia surge exclusivamente de la innovación.

A su vez, en este proceso la renta agraria se descentraliza y se des-ruraliza, y proviene de un sistema interactivo, con múltiples ejes de productividad, que integra al agro, la industria y los servicios.

Es la reaparición a partir de la década del 90’ de una tendencia histórica central del agro argentino, que es su superior productividad. “El sector rural mostró en la Argentina –dice Carlos Díaz Alejandro-, una productividad promedio superior a la manufactura industrial. En contraste con las estructuras dualistas propias del subdesarrollo, las actividades rurales de la zona pampeana eran tan capitalistas como las de Estados Unidos o Canadá”.

En el nuevo sistema, la renta agrícola no surge de la producción territorial –dejó de ser la renta del suelo-, sino de la interacción de los múltiples actores de la nueva estructura productiva, donde la propiedad de los suelos carece crecientemente de importancia; y la productividad es la productividad de todos los factores (PTF), que subordina, integra y transforma la renta estrictamente territorial.

Este es el sistema cuya punta de lanza científica y tecnológica se encarna hoy en Bioceres, la empresa biotecnológica de nivel mundial surgida en Rosario

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