19 de marzo de 2019 03:49 AM
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El acuerdo UE-Japón impulsa los contactos comerciales

CompartiremailFacebookTwitterLa entrada en vigor hace apenas mes y medio del tratado comercial que suprime los arenceles se está empezando a notar en los sectores más beneficiados como el cárnico, el vino y el aceite de oliva, que notan ya un mayor interés por los productos españoles y un mayor dinamismo en los contactos con importadores […]

La entrada en vigor hace apenas mes y medio del tratado comercial que suprime los arenceles se está empezando a notar en los sectores más beneficiados como el cárnico, el vino y el aceite de oliva, que notan ya un mayor interés por los productos españoles y un mayor dinamismo en los contactos con importadores japoneses.

En Bodegas Paniza, que lleva 10 años exportando a Japón, aseguran que se están produciendo “más reuniones con importadores japoneses en las ferias internacionales a las que asistimos. Se está más activo”, afirma Gonzalo G. Dávila, Export manager. No es el único caso, en el sector del aceite también se observa un mayor dinamismo en las ventas. La empresa Guomango, que comercializa oliva virgen extra bajo la marca Oleazara y que ya exportaba a Japón antes de la entrada en vigor del acuerdo, “he recibido más pedidos”, afirma Penélope García, su directora comercial.

Para el sector del vacuno de carne, que ha participado por primera vez en la principal feria del mercado asiático FOODEX Japan, celebrada hace unos días, el certamen ha sido un buen termómetro del interés que ha despertado el acuerdo. Raúl Delgado, director de Exportación del Grupo Miguel Vergara, señala que “los importadores han acogido muy bien que hayamos acudido anticipándonos a la apertura del mercado. De hecho, se han comprometido a presionar al Gobierno japonés para que acelere los trámites burocráticos que permitan las exportaciones, que esperan que estén en tres o cuatro meses”. La carne española, con una calidad y sistema de producción natural, es muy similar al utilizado allí y “están deseando que se abra el mercado”, añade el representante de esta compañía que apuesta por productos de gama alta.

El efecto positivo del acuerdo también se aprecia en otros sectores como el porcino. En concreto, en el impuesto que grava este producto. “La bajada ha sido espectacular. Estamos hablando de 4,26 euros el kilo el año pasado a un euro este año. Ya somos más competitivos en el año uno del acuerdo”, explica Daniel de Miguel, director de Internacional de la Interprofesional (Interporc). Un efecto que también se ha dejado sentir en el jamón, en el que se ha pasado de 367 yenes por kilo a 174 yenes por kilo.

Japón es la tercera economía mundial y el cuarto mayor mercado en exportaciones agrícolas de la Unión Europea con 5.700 millones de euros anuales en ventas en el país nipón. Un mercado que valora la calidad del producto español y que tiene un alto poder adquisitivo, habiéndose ya fijado con anterioridad muchas empresas. Dentro de exportaciones globales de España destaca el sector de la alimentación, bebidas y tabaco que cerró el año pasado exportando por valor de alrededor de 858 millones de euros, según datos del Ministerio de Industria. Una cifra con la que se convierte en el sector más relevante al copar el 35 por ciento de la facturación total española en ese país, que asciende a casi 2.500 millones.

Son cifras que se prevé que aumenten con este acuerdo comercial, que es el de mayores dimensiones de los firmados desde las instituciones europeas y que abre a las empresas españolas -el 92 por ciento de las que exportan son pymes-, un mercado de 127 millones de consumidores. Pero, no es el único potencial de este acuerdo, porque “el mercado japonés puede suponer un trampolín para penetrar en los mercados asiáticos debido a su cercanía”, explica Ricardo Sobas, CEO de SGC SectorExport Consulting.

Aumento del 33 por ciento

Las primeras estimaciones apuntan a que las exportaciones globales de la Unión Europea a Japón crecerán el 33 por ciento con la implementación de todo el acuerdo en el año 2035, según datos de la London School of Economics. Un incremento que podría ser extrapolable al territorio español, ya que el acuerdo comercial incluye numerosos puntos, que benefician sobre todo al sector agroalimentario.

De hecho, se prevé que el 85 por ciento de los productos agroalimentarios de la UE -en líneas arancelarias- tendrán la oportunidad de entrar en Japón libres de impuestos. Esto supone el 87 por ciento de las exportaciones agroalimentarias actuales por valor. En consecuencia, el sector agroalimentario español también se verá especialmente beneficiado en sectores como el vino o el cárnico, entre otros.

El acuerdo comercial incluye medidas específicas como la eliminación de los aranceles del vino -promedio del 15 por ciento-, desde el primer día, al igual que en las bebidas alcohólicas; la reducción del 39,5 por ciento al nueve por ciento en el caso de la carne de vacuno a lo largo de 15 años para un volumen importante de productos derivados, y se incluyen garantías sobre la exportación de carne de cerdo transformada y fresca libre de derechos.

Además, se han acordado otras medidas para eliminar otros derechos de aduanas de forma progresiva en pasta, chocolate, golosinas, cacao en polvo, tomates preparados o artículos de confitería, entre otros, y se protegen más las Indicaciones Geográficas. De momento, la primera consecuencia de este acuerdo es una mayor competitividad de forma generalizada para las empresas por la eliminación o reducción de aranceles. Y uno de los primeros sectores con más expectativas es el de la carne de porcino.

Para este sector, Japón es un mercado “prioritario” en el que las exportaciones han crecido el 34 por ciento en los últimos diez años, llegando en 2018 a comercializarse 123.000 toneladas. La previsión es que, con este acuerdo, aumenten las exportaciones, aunque hay cautela a la hora de estimar incrementos de las ventas porque el sector cárnico es “un mercado volátil y depende de muchos factores. Vemos un crecimiento sostenido de la demanda porque Japón necesitará comprar carne de cerdo. Y la evolución del consumo allí es favorable”, inciden desde Interporc.

En la actualidad, Japón no cubre con su producción interna la demanda y necesita comprar alrededor del 50 por ciento de la carne de porcino que consumen. “Tienen que rodearse de socios fiables y, en este caso, España es uno de ellos”, porque el sistema de producción español se basa en “productos de calidad y seguros”. El acuerdo, que desde el inicio se ha considerado por el sector como “totalmente beneficioso”, facilita además que “seamos más competitivos frente a otros países, en este caso, EEUU y Canadá”, que son los líderes en comercialización en el país nipón en carne refrigerada, afirma Daniel de Miguel, quien añade que “vamos a tener mayor acceso a importadores de allí y podremos satisfacer al mercado japonés con una mayor variedad de cortes. Con este tipo de acuerdos, al desmantelar el arancel progresivamente, el japonés puede tener mayor acceso y que se demanden más estos productos”.

No obstante, el sector tiene que seguir afrontando otras barreras que no forman parte de este acuerdo como es la distancia geográfica entre España y Japón. “Hay empresas que apuestan por la I+D y ya están trabajando en técnicas de envasado en vacío que podrían asegurar el envío de carne refrigerada con una vida útil concreta. Es posible a medio plazo desarrollar otras técnicas y utilizar otras que ya están en el mercado y que ahora se potenciarán con el acuerdo”, aseguran desde Interporc.

Una oportunidad para el vacuno

Para la carne de vacuno, “la principal barrera sigue siendo el cierre del mercado japonés por cuestiones relacionadas con la sanidad. Numerosos mercados europeos han permanecido cerrados hasta el año 2016, como consecuencia de la EEB (Encefalopatía Espongiforme Bovina).En la actualidad, se está procediendo a solicitar la apertura de varios terceros países, en virtud de la declaración de país con riesgo insignificante de EEB, que la OIE concedió a España en el año 2016, lo que ha permitido iniciar negociaciones. Las primeras inspecciones de las autoridades japonesas ya han tenido lugar en establecimientos españoles. Somos optimistas creyendo que el mercado conseguirá la apertura definitiva en 2019”, afirma Javier López, director de Provacuno.

En la actualidad, España no figura entre los diez principales países que exporta carne de vacuno a Japón -encabeza Polonia (32 por ciento del total de la UE) e Irlanda (21 por ciento), aunque el mercado japonés también resulta atractivo para este sector cárnico. “Japón se ha convertido en un mercado fundamental los productos agroalimentarios diferenciados por su calidad como es la carne de vacuno española”, asegura Javier López.

De hecho, Japón es el segundo mayor importador de carne y de sus derivados en el mundo, ya que se producen 470.000 toneladas anuales y se consumen más de 1.300.000. Además, se observa una reducción en la producción de casi un diez por ciento en los últimos cinco años, mientras el consumo crece en torno a un cinco por ciento en ese mismo período. Y el aumento de la demanda se espera que continúe al alza. En 2018, tan solo en carne fresca o refrigerada se ha producido un incremento interanual del 4,35 por ciento y, en carne congelada, del 9,83 por ciento.

En igualdad de condiciones

Y, para dar respuesta a esta creciente demanda, la carne de vacuno española puede jugar su baza dentro del marco del acuerdo de la UE con Japón. “La reducción arancelaria nos va a permitir conseguir condiciones semejantes para la exportación de la carne de vacuno española con aquellos países proveedores que ya se encuentran comercializando carne de vacuno en Japón”, como Estados Unidos, Australia y Canadá. “Se rompe definitivamente esta importante barrera que impedía competir en igualdad de condiciones”, añade el director de Provacuno.

El acuerdo también tiene otras ventajas porque “supone simplificar la tramitación administrativa, lo que facilitará en gran medida el trabajo de la industria española que alcance acuerdos comerciales con Japón”. Las empresas cárnicas de vacuno también valoran positivamente el acuerdo comercial firmado entre la Unión Europea y Japón. Fribin, Miguel Vergara, Matadero Bandeira, Alma Meat, E.C. Medina, Novafrigsa y Frimancha, que han participado en la última edición de FOODEX Japan 2019, coinciden en señalar que “es una oportunidad que hay que aprovechar”. Y, aunque todavía no se ha podido exportar porque el mercado está en proceso de autorización para establecimientos españoles, consideran que “hay que aprovechar el acuerdo, que reduce la carga arancelaria y facilita la relación comercial para introducir nuestro producto en un país tan exigente como Japón”.

Estas empresas esperan que “la diferencia de precios, que puede suponer una variación grande de los aranceles, nos convierta en un país competitivo. Sin la reducción arancelaria, las diferencias de precio limitaban enormemente poder enfrentarnos a países que ya mantienen un volumen de ventas consolidado desde hace mucho tiempo. Es una oportunidad de presentar el producto en condiciones competitivas”.

El sector del vino, en primera línea de salida

El sector del vino es otro de los grandes beneficiados de este acuerdo, con el que se producirá un ahorro de 134 millones de euros anuales en la UE en aranceles, tras su supresión. En la actualidad, Japón no es uno de los primeros mercados en exportaciones de vino español en términos de valor -ocupa la posición 12-, con ventas de 89 millones de euros. Es un producto cuyo consumo todavía es minoritario por el choque cultural, pero el japonés es un mercado de muchos consumidores y que no suelen conocer el vino. El acuerdo “nos permite estar en primera línea de salida. Le vemos potencial de crecimiento. Es un mercado de alto poder adquisitivo”, indica José Luis Benítez, director general de FEV (Federación Española del Vino).

El sector confía en que el aumento de ventas que se notará en el medio plazo con un tratado que permitirá competir con Chile, Austria o Nueva Zelanda. También el aceite es beneficiario, así como los productos ecológicos. “El acuerdo facilita que los importadores hagan el papeleo en menos tiempo”, explica Penélope García, directora comercial de Guomango, que comercializa aceite de oliva virgen extra con la marca Oleazara, siendo Japón uno de sus mercados exteriores principales. “El acuerdo agiliza mucho todo” y también la introducción de productos ecológicos como el aceite, antes “muy lenta”.

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