23 de marzo de 2019 11:49 AM
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Los productores de papa irían a la justicia para frenar la variedad transgénica aprobada por el gobierno

CompartiremailFacebookTwitterLos productores argentinos de papa amenazan con recurrir a la justicia para frenar el desembarco en el mercado local de la primera papa transgénica autorizada por el Gobierno, la “Spunta Ticar” del grupo Sidus y la empresa Tecnoplant. Lo anticipó a Revista InterNos el presidente de la Asociación de Productores de Papa Semilla de la provincia de […]

Los productores argentinos de papa amenazan con recurrir a la justicia para frenar el desembarco en el mercado local de la primera papa transgénica autorizada por el Gobierno, la “Spunta Ticar” del grupo Sidus y la empresa Tecnoplant. Lo anticipó a Revista InterNos el presidente de la Asociación de Productores de Papa Semilla de la provincia de Buenos Aires (APPASBA), Juan Pérsico.

Bichos de Campo ya había anticipado que esta polémica se veía venir, sobre todo porque la papa transgénica Ticar, que demandó una investigación de casi veinte años, fue autorizada por la Secretaría de Agroindustria en diciembre pasado, casi en simultánea con el conocido rechazo oficial al trigo transgénico HB4 desarrollado por otra empresa argentina, Bioceres. El argumento de la “doble vara” estaba cantado.

En declaraciones al sitio especializado en el mercado frutihortícola local, Pérsico se mostró “absolutamente crítico de la aprobación del evento” y consideró que la decisión de la cartera agropecuaria liderada por Luis Miguel Etchevehere “fue realmente infantil, no admite contemplaciones”.

La provincia de Buenos Aires dispone de una zona específica para la producción de papa semilla en los partidos de Tres Arroyos y González Chávez. Según quienes allí trabajan produciendo ese cultivo, la aprobación de la papa genéticamente modificada nacional podría provocar problemas en las ventas al exterior. Es el mismo argumento que el gobierno utilizó para no autorizar, al revés de lo sucedido con la Ticar, el trigo HB4 de Bioceres.

Pérsico no ahorró adjetivos a la hora de describir su desconcierto frente a la decisión de los principales funcionarios de la Secretaría de Agroindustria, entre los que citó al Guillermo Bernaudo, Andrés Murchinson y el propio Etchevehere. “Cuando años atrás le planteamos a Buryaile los posibles efectos de esta aprobación, lo entendió. Lo mismo con el gobierno anterior. Pero acá no quisieron escuchar, nunca fuimos consultados. Fue una insólita aprobación a espaldas de la cadena”, aseguró.

“Quiero creer que acá hay algo más que la torpeza de un funcionario, porque las organizaciones agrarias en su totalidad están en contra. A eso sumale entidades sanitarias como Senasa, productores, la industria. El 99% del sector está en contra y el 1% a favor, que es el bolsillo de (Marcelo) Arguelles”, dijo en Pérsico en referencia al titular del grupo Sidus, que a su vez es dueño de la empresa Tecnoplant, la que desarrolló del evento. La Ticar es una papa modificada para resistir al virus del PVY, una enfermedad que está presente en por lo menos el 50% de las plantaciones.

El dirigente afirmó además que harán uso de todas las herramientas legales para frenar el desembarco en el mercado de este evento transgénico, que estaba previsto para fines de este año. “Si tenemos que solicitar la intervención de Macri lo haremos”, expresó.

La historia parece repetirse, pues lapolémica provocada por la no autorización por parte de Agroindustria del trigo HB4 también llegó hasta el presidente Macri, quien primero intentó un acercamiento de las partes pero luego cedió ante el cerrado rechazo de toda la cadena comercial de ese cereal (desde acopios, a molinos a exportadores).

Repitiendo los argumentos esgrimidos en ese momento, el titular de la Asociación de Productores de Papa Semilla advirtió que la liberaciónd e la papa Ticar puede causar “graves efectos sobre la actividad”, ya que los países importadores de los productos derivados de papa no admiten el consumo de OGM.

Como los detractores del trigo HB4, Pérsico aclaró que no está en contra de este tipo de desarrollos, aunque asegura que su aplicación está “mal direccionada”.

“Aplaudo el desarrollo que hizo Fernando Bravo (se refiere al investigador del Conicet que realizó la investigación), reconozco su voluntad científica y la dificultad del descubrimiento que llevó adelante. Pero su aprobación es una catástrofe para el sector”, advirtió Pérsico.

“Estamos hablando del tercer producto en importancia para alimentar a la humanidad. Esta gente no entiende lo que eso significa y son los responsables de tomar las decisiones”, concluyó

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