27 de marzo de 2019 00:19 AM
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Brasil marca el rumbo en la industria del bioetanol

CompartiremailFacebookTwitterLa Liga Bioenergética, conformada por varias Provincias productoras de biocombustibles, ya se encuentra trabajando en la redacción de un anteproyecto de Ley que de continuidad y profundice las políticas de biocombustibles enmarcadas en la Ley 26.093, que caducará en mayo de 2021. Para avanzar con la reglamentación, representantes de coalición encabezados por la Secretaria de […]

La Liga Bioenergética, conformada por varias Provincias productoras de biocombustibles, ya se encuentra trabajando en la redacción de un anteproyecto de Ley que de continuidad y profundice las políticas de biocombustibles enmarcadas en la Ley 26.093, que caducará en mayo de 2021. Para avanzar con la reglamentación, representantes de coalición encabezados por la Secretaria de Estado de Energía de Santa Fe, Verónica Geese, emprendieron una misión institucional al Estado de San Pablo, Brasil, para conocer a fondo el funcionamiento del programa RenovaBio, que afianzará al país vecino como líder en el uso de biocombustibles. De la gira, en la cual formó parte Clarín Rural, participaron también representantes de las distintas cámaras de productores de biodiesel y bioetanol y representantes del Consejo Federal de Inversiones.

RenovaBio, que ya hemos presentado en este suplemento, entró en vigencia el 24 de diciembre pasado y es el fruto de más de 45 años de experiencia en el uso ininterrumpido de etanol. Surgió luego de un amplio debate en el seno de Consejo Nacional de Política Energética acerca del rol de los biocombustibles para alcanzar el cumplimiento de las metas de reducción de emisiones establecidas en el Acuerdo de París.

La intensa agenda de la misión comenzó con una visita al parque Tecnológico de Piracicaba, donde la delegación fue recibida por el Dr. Plinio Nastari, CEO de Datagro Consultoría, que estuvo a cargo de la redacción de la Ley Federal RenovaBío, el ingeniero Ricardo Abreu de la Asociación Nacional de Fabricantes Brasileros de Autopartes y Flavio Castellari, director del Arranjo Produtivo Local do Álcool (APLA), una entidad que nuclea a todo los actores involucrados en el uso del biocombustibles, incluyendo a productores de caña, semilleros, ingenios, fabricantes de equipos, de motores, etc.

Los especialistas contaron como en estos 45 años se fue montando un clúster en torno al uso de bioetanol. Se crearon empresas de ingeniería para trabajar junto a automotrices y autopartistas en el desarrollo y optimización de los motores a alcohol. Al mismo tiempo se fue expandiendo la cantidad de ingenios y destilerías, sobre las cuales se fue montando una imponente industria para la provisión de equipos y servicios para el cultivo de caña y para la producción de azúcar y alcohol, que hoy se exportan a todo el mundo.

El proceso no fue sencillo. A partir de los años ´70 comenzó en Brasil a mezclarse alcohol en nafta en proporciones entre el 4 y 5%, llevándose al 15% para finales de la década. Luego fue incrementándose paulatinamente hasta llegar 27,5% en 2015 y que se mantiene en la actualidad. Durante los años ´80 surgieron en paralelo los autos que funcionaban exclusivamente con alcohol. Finalmente, en 2003 irrumpieron los autos flex que tuvieron una inmediata aceptación y hoy se llevan el 95% de las ventas de los cero kilómetros. Se trata de una tecnología que permite utilizar mezclas de alcohol que van del 18% (Mínimo contenido exigido por ley para mezclar con la nafta), hasta alcohol puro. Las estaciones de servicio poseen dos surtidores, uno de gasolina cortada con 27,5% de bioetanol (en caso de falta de abastecimiento puede llevarse a 18%, pero nunca menos que eso) y otro con el biocombustible puro. El público puede elegir libremente cuál de los dos utilizar, decisión que suele tomarse de acuerdo a los precios relativos entre ambos.
Para Abreu el mix actual de Brasil (45% etanol y 55% gasolina) tiene una mejor performance ambiental que el auto eléctrico europeo. Asegura que las emisiones de gases de efecto invernadero son menores al tomar en cuenta las emisiones asociadas a la generación de energía eléctrica. Agrega que hay consenso entre todos los actores que el futuro serán los biocombustibles con motores optimizados para reducir su consumo. En el mediano plazo serán los autos flex híbirdos, que llegará al mercado antes de fin de año y posteriormente la celda de combustible SOFC. Un dispositivo que genera electricidad a partir del hidrógeno que posee el bioetanol, en una reacción que produce agua y corriente eléctrica. No es otra cosa que un auto eléctrico, que en lugar de tener almacenada la energía en una batería, la toma del biocombustible. La principal ventaja es que permite aprovechar la infraestructura de repostaje existente.

La gira incluyó una visita a la empresa AVL que lleva más de 15 años desarrollando celdas de combustibles y está colaborando con Nissan en el desarrollo de la SOFC. La Empresa Provincial de Energía (EPE) de Santa Fe viene siguiendo muy de cerca este desarrollo y su presidente, Maximiliano Neri, informó a Clarín Rural que están próximos a adquirir un prototipo y sumarse a colaborar en el desarrollo.

Los días siguientes se visitaron empresas autopartistas especializadas en el desarrollo y la producción de sistemas de combustión flex y con altas mezclas de biodiesel con gasoil. La comitiva visitó también las fábricas de Hyundai y Scania. La moderna planta de la empresa coreana cuenta con una capacidad instalada para elaborar unas 220 mil unidades de autos flex al año. La firma sueca por su parte presentó su amplia gama de alternativas de motorización diesel en camiones y ómnibus, capaces de poder ser alimentadas con biogás, etanol al 95% y biodiesel puro.

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