28 de marzo de 2019 11:02 AM
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La cadena ovina, con desafíos muy claros para crecer en Argentina

La actividad se desarrolla a lo largo y ancho de todo el país, con buenos números pero mejor potencial. Ahora, el desafío es incorporar tecnología y volverse competitiva.

Con 15.000.000 millones de cabezas, el complejo agroindustrial abarca toda la Argentina e incluye a más de 40.000 productores, que responden a la demanda del consumo nacional promedio per cápita, que alcanza 1,2 kilogramos. Además de un buen panorama, el futuro se presenta promisorio para la cadena.

Hay demanda sostenida de alimentos, el consumo mundial de carne ovina está en sus mínimos históricos pero con proyecciones de mediano plazo en alza, las nuevas tendencias priorizan la producción en sistemas naturales trazables y ambientalmente amigables, y hay reconocimiento internacional y más de 50 mercados abiertos para esa carne argentina en el exterior.

Ante ese buen panorama, se evidencia el potencial de Argentina, que se abordará en Argencarne, la feria organizada por CRA que se llevará a cabo del 9 al 12 de mayo en San Justo -Santa Fe-, donde el mercado interno también será un punto importante. El primer desafío será ajustar lo que ofrece la cadena a lo que buscan los nuevos consumidores: mejor presentación, variedad de cortes, oferta continua y cercana, calidad y precio acorde.

Para -por ejemplo- dejar de pensar en la carne ovina como un producto de consumo estacional, orientado a ocasiones especiales y principalmente asociado al cordero parrillero o al plato gourmet, será necesario generar información de las alternativas de preparación y también de sus propiedades.

 

Desafíos concretos

Para Confederaciones Rurales Argentinas, el punto clave es -principalmente- acercarse a los indicadores promedio que muestran los competidores: señaladas mayores al 70%, kilogramos de carcazas un 20% superior a las actuales, y un aumento significativo en las tasas de extracción. Eso conduce principalmente a la incorporación de tecnologías.

Otro de los problemas a resolver son los índices de informalidad en la producción que ocupan a buena parte del país, con especial énfasis en la faena, que necesariamente debería corregirse para favorecer a todo el complejo, explican, y adelantan que la exposición tratará todos y cada uno de los obstáculos a superar para desarrollar todo el potencial de la actividad.

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