29 de marzo de 2019 12:58 PM
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¿Cuál es la relación entre el ingreso de divisas, la venta de granos y la exportación?

CompartiremailFacebookTwitterEl dólar continúa su escalada interminable y todos se preguntan qué se puede hacer para frenarlo. Hay quienes dicen que el FMI se va a hacer cargo de la inyección necesaria, y son muchos los que aseguran que la llave la tiene el agro, con su cosecha récord y sus silobolsas. Pero el ingreso de […]

El dólar continúa su escalada interminable y todos se preguntan qué se puede hacer para frenarlo. Hay quienes dicen que el FMI se va a hacer cargo de la inyección necesaria, y son muchos los que aseguran que la llave la tiene el agro, con su cosecha récord y sus silobolsas. Pero el ingreso de divisas que se puede llegar a dar en los próximos meses no es necesariamente el que corresponde con la exportación de la cosecha récord, sino con las necesidades de compra de las empresas exportadoras para cumplir con sus compromisos de embarques.

Es decir, las firmas exportadoras liquidarán dólares para ir a buscar granos en el mercado local, para luego procesarlos, embarcarlos o guardarlos, según su conveniencia. Y los productores les irán vendiendo a esas empresas los granos que tienen en el silobolsa según la necesidad que tengan de saldar deudas o hacerse de liquidez para encarar la nueva siembra. Y el valor de esa venta estará atado al valor internacional de los granos -menos el costo de transporte hasta el puerto y las retenciones-, pero la transacción se hará en pesos tomando en cuenta el valor del dólar del día anterior a la transacción.

“La posibilidad de retener granos por parte del productor surge después de pagar cuentas viejas (sequía), cuentas de la presente campaña (arrendamientos, insumos, servicios, impuestos, intereses de créditos tomados) y los primeros gastos de la campaña siguiente. Solamente un remanente será posible retener del total cosechado”, explican en un informe los consultores Alejandro Meneses y Teo Zorraquín.
El productor vende en pesos y son los exportadores los que poseen el poder de decisión del momento del ingreso y liquidación de divisas al país, no el productor.

El productor vende en pesos y son los exportadores los que poseen el poder de decisión del momento del ingreso y liquidación de divisas al país, no el productor.

Y para entender cómo puede darse ese flujo de ventas en los próximos meses, detallan: “Si consultamos las curvas de ventas de soja a lo largo del año y a lo largo de distintas campañas (de distintas fuentes, tanto públicas como privadas como Bolsa de Cereales de Bs As, Minagri, BCRA, Novitas) podemos observar que coinciden en un comportamiento homogéneo de venta de la mercadería. Tiene variaciones o rangos, dependiendo de factores como volumen cosechado, el precio del grano, la tasa de interés que se enfrenta, el ritmo de cosecha, etc. Ese comportamiento homogéneo indica que en soja, a los 30 días de cosecha, desde la campaña 2013/2014 a la 2017/2018, se ha vendido en todas ellas no menos del 50% con un máximo de 70%, y que al mes de octubre en las mismas campañas, se ha vendido no menos del 70%, con un máximo de 90%. Por lo tanto, de lo que estamos hablando es de retener o diferir la venta en el mejor de los casos del 20% de la producción, habiendo vendido a los 30 días de cosecha al menos el 50% de la producción”.

Por otro andarivel transitan las exportaciones, que son realizadas por las empresas exportadoras, no por los productores, y cuyo ritmo no obedece necesariamente al ritmo de venta de los productores. “El productor vende en pesos y son los exportadores los que poseen el poder de decisión del momento del ingreso y liquidación de divisas al país, no el productor”, remarcan Zorraquín y Meneses.

Las firmas exportadoras son las que concretan la venta de los granos o subproductos al exterior, reciben los dólares y pagan los correspondientes derechos de exportación, que actualmente son de 4 pesos por dólar más el 18 por ciento para los productos del complejo sojero. Luego, con la ganancia que hayan logrado entre la compra a nivel local y la venta al exterior, las empresas exportadoras pueden hacer lo que quieren, ya que desde fines de 2017 no están obligadas a liquidar las ventas en la Argentina. Este no es un dato menor teniendo en cuenta que las tres principales exportadoras de productos agroindustriales son el holding estatal chino Cofco, la empresa francesa Cargill y la norteamericana ADM. También hay empresas argentinas entre las grandes exportadoras, como Vicentin y Aceitera General Deheza (AGD), que lideran el ránking en el rubro de harinas, justamente el más perjudicado por la quita del diferencial de exportaciones.

En 2017 la harina de soja, principal producto de exportación argentino, más que triplicó en valor a los embarques de poroto de soja sin procesar, pero este año los incentivos están puestos en otro lado: en el primer bimestre crecieron meteóricamente las ventas de poroto y en febrero cayeron 6% las de harina respecto al mismo mes del año anterior.

Pasando en limpio, con el esquema actual, las empresas multinacionales ven más conveniente exportar los granos y procesarlos en sus plantas de otros países. Se estima que el valor que dejará de ingresar al país por esa menor actividad de la industria procesadora será de 1.600 millones de dólares.

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