29 de marzo de 2019 16:26 PM
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¿Conoce usted cómo se presenta la pielonefritis en bovinos?

Esta patología es una enfermedad que afecta los riñones y se debe a agentes infecciosos, principalmente bacterianos o fúngicos. Puede producir uremia (acumulación en la sangre de productos tóxicos que suele eliminar el riñón) y sepsis.

La pielonefritis se define como una inflamación de la pelvis y el parénquima renales, causada por microorganismos que llegan al torrente sanguíneo cuando hay alguna circunstancia que dificulta o impide el flujo de orina por el tracto urinario bajo, especialmente en hembras.

 

De acuerdo con el médico veterinario zootecnista Filemón Leonel Cruz Ceballos, de la Universidad Nacional Autónoma de México, “todo trastorno que determine reflujo urinario desde la vejiga a los uréteres también establece una predisposición de alto riesgo para la pielonefritis”.

 

Su mayor efecto clínico es un foco de toxemia y dolor más que una causa de insuficiencia renal. No obstante, si la lesión es severa, puede producirse una insuficiencia renal aguda o crónica.

 

El agente causal es el Corynebacterium renale, que también ocasiona cistitis crónica. Si bien se han reportado casos esporádicos especialmente en temporadas frías, su mortalidad es elevada. También se ha encontrado que tienen relación con el manejo reproductivo y la sobrealimentación.

 

El Corynebacterium renale se transmite por moscas o por contacto directo, monta, inseminación artificial o exploraciones vaginales. Si infecta a un animal susceptible, penetra por la vulva y el meato urinario, ascendiendo por todos los órganos del aparato urinario, comenzando por la vejiga.

 

Luego viaja hasta los uréteres, para pasar después a la pelvis renal y el riñón, produciendo septicemia (presencia de bacterias en la sangre), que pueden derivar en cronicidad e incluso la muerte.

 

Comienza con leves modificaciones en la composición urinaria, derivando en síntomas como orina turbia, floculenta y/o sanguinolenta, fiebre, cólicos, anemia leve a moderada, desasosiego o pataleo, arqueado del lomo, hematuria (coágulos de sangre), micción frecuente y pus por la uretra.

 

Si es pielonefritis crónica, ocurre pérdida de peso y de brillo en el pelo, caída en la producción de leche, diarrea, poliuria (excreción abundante de orina), y estranguria (micción lenta también con dolor).

 

El diagnóstico se hace mediante asociación de los signos clínicos, así como por medio de palpación rectal o vaginal, ultrasonografía, examen macroscópico de la orina, hemograma y sedimento urinario. En Colombia no se conocen casos, pero en México sí se han reportado.

 

En cuanto al tratamiento, se debe identificar al microorganismo para elegir un agente antimicrobiano, como la penicilina, que se privilegia debido a su vía de excreción urinaria. Mientras que la pielonefritis aguda tratada con terapia de larga duración tiene pronóstico favorable, la secundaria y la crónica no tienen una respuesta positiva.

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