30 de marzo de 2019 12:08 PM
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¿QUÉ ES LA TRAZABILIDAD DE PRODUCTO Y POR QUÉ ES VITAL PARA LA LOGÍSTICA DE TU NEGOCIO?

SI YA HABÍAS ESCUCHADO LA PALABRA “TRAZABILIDAD”, VAS DE GANE; SI NO, NI TE PREOCUPES: LA RAE LA DESCONOCE, PESE A QUE EN LOGÍSTICA SE USA MUCHO. AQUÍ TE LA EXPLICAMOS.

Con un sistema de trazabilidad es posible tener información de cada uno de los procesos que atravesó cierta mercancía. Sí: de cada uno.

Si hablamos del trayecto que sigue una prenda de vestir, existiría el registro de dónde se obtuvieron las fibras y cómo fue que se convirtieron en tela. También sería posible saber cuándo se recibieron los materiales necesarios y los procesos de confección en fábrica, la fecha en que se entregó a la tienda donde se pone a la venta, el peso del paquete, la ruta que siguió el medio de transporte, y cuándo se vendió.

Es desde luego, un asunto de logística. Es decir, de la organización y planificación, indispensables en cualquier proceso productivo.

En la definición común se dice que la trazabilidad es un conjunto de acciones y métodos que permiten registrar e identificar cada producto desde su origen hasta su destino final. Con esta definición, es fácil creer que trazabilidad es lo mismo que identificación, pero no. En realidad se refiere al registro exhaustivo de cada actividad por la que atraviesa un producto, desde su inicio hasta que llega al consumidor final, con el propósito de hacerlo rastreable. De ahí que a veces se encuentre rastreabilidad como sinónimo de trazabilidad.

Mucha de esta información podría parecerte irrelevante, pero va un ejemplo para que veas que hasta puede salvar vidas. Sin trazabilidad, un filete de carne de res contaminada con la enfermedad de las vacas locas, podría llegar a tu mesa. Para que no llegue, debe retirarse del mercado a tiempo. Para ello se necesitan registros de su distribución que permitan rastrear cada unidad. También registros de procesamiento, para saber de dónde proviene y así contener los agentes tóxicos.

CÓMO LA TRAZABILIDAD EVITA LA CARNE PODRIDA

En un principio, la trazabilidad se desarrolló para evitar crisis por alimentos como la descrita arriba. Pero ahora el mismo concepto se aplica a la cadena de suministro en muchos otros sectores. De algún modo, responde también a los cambios de hábitos de consumo responsable. Son los propios consumidores quienes piden mayor seguridad.

Si bien el fin principal es garantizar la seguridad de lo que se compra, también se puede usar como un medio de certificación de procesos de producción, certificación de la denominación de origen y también para formar bases de datos que servirán en el esquema de control interno.

Para tener un sistema de trazabilidad que funcione, se debe pensar en asociar un flujo de información a un flujo de mercancías físicas. Para esto, cada uno de los eslabones de la cadena de suministro debe tener registro. A su vez, es necesario transmitir esta información al siguiente intermediario. Como esta información debe actualizarse con cada cambio o movimiento de la materia, su captura debe ser automatizada. Para esto, se requiere contar con una herramienta que garantice el acceso a todos esos datos de forma fácil.

Si no quieres trazar tus productos porque, sinceramente, tus clientes no te interesan, entonces piensa en ti: hacer rastreables las mercancías se aconseja por razones de planificación de la producción, mayor eficiencia en procesos productivos, menores costos ante fallas y mejor servicio a clientes. Si es en serio que tu cliente no te importa ni tantito, por favor omite la última ventaja.

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