4 de abril de 2019 02:32 AM
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El consumo de carne dijo: “Hasta acá llegamos”

CompartiremailFacebookTwitterLa demanda interna frenó una nueva suba en los precios de la hacienda. Por ahora no hay margen para más, aún cuando la oferta no resulta abundante. En tanto, los criadores comienzan a sacar la cabeza fuera del agua, pero “relojeando” la amenazante suba de costos. Como se dice en el sector cuando se toca […]

La demanda interna frenó una nueva suba en los precios de la hacienda. Por ahora no hay margen para más, aún cuando la oferta no resulta abundante. En tanto, los criadores comienzan a sacar la cabeza fuera del agua, pero “relojeando” la amenazante suba de costos.

Como se dice en el sector cuando se toca un límite, “los árboles no llegan al cielo”. El consumo local le dijo “basta” a las pretensiones de más subas a la carne y al mercado ganadero, lo que se reflejó en las cotizaciones corrientes de las últimas jornadas con cierto volumen de oferta en el Mercado de Liniers.

Si uno mira los valores promedio, los de marzo fueron similares a los que hubo en el segundo mes del año, pero cuando se observan los precios corrientes y se toma la temperatura del mercado se verifica una retracción de entre 5 y 7 pesos por los conjuntos de mejor condición, y en especial por los lotes livianos.

En el verano la suba sorprendió, porque a pesar de la crisis económica el consumo local parecía que se llevaba todo puesto y nadie podía explicar bien el fenómeno, que algunos recién esperaban para el otoño. Es cierto que había un claro retraso en los valores, pero no es menos real que la suba fue muy importante para una demanda local que se encuentra con una pérdida muy grande en el poder de compra de su salario y con alta oferta de los sustitutos (pollos y cerdos), que se ven beneficiados por la mejora en el precio de la especie vacuna.

Al cierre de marzo, los valores promedio son similares a los de febrero, que indicaban un incremento respecto de la primera quincena de diciembre en torno al 40%; y del 80% en forma interanual. La última medición de precios con la que se cuenta es la de febrero, la que hizo el Ipcva, que indica que en el mostrador el incremento fue menor, brecha que se habría achicado un poco más en marzo. Claramente antes o después la demanda de hacienda buscará el traslado total de la suba o bajar el precio de la hacienda en tanto pueda lograr cierto nivel de abastecimiento.

La suba en la góndola de la carne vacuna incentivó la demanda de pollos. Según las autoridades del Centro de Empresas Procesadoras Avícolas (CEPA), hubo una derivación del consumo de carne vacuna a la aviar, crisis económica mediante, y esperan que parte de ese traslado se termine cristalizando en un nuevo salto del consumo en la Argentina, que en los últimos años se consolidó encima de los 40 kilos por habitante y año.

“Para este año no se espera crecimiento, tuvimos que apelar a stocks en cámara para atender esa demanda. Las empresas del sector ya están mirando más allá de 2019 y esperan que haya un cambio de rumbo que reste importancia a la cuestión financiera y dé lugar a lo productivo”, dicen en Cepa, con total claridad.

La demanda mostró un límite en las últimas semanas, pero se encuentra con una oferta, al menos para consumo, que sigue restringida. La reposición es todavía lenta en los corrales, aún en plena zafra se opta por la cautela. La cuestión financiera hace su aporte, no hay créditos para la cría, no hay plazos largos para la invernada ni para la venta de gordo y las tasas en los bancos impiden o limitan cualquier inversión financiera.

En ese contexto se mueven los feedloteros, que por otro lado se encuentran este año con un ternero bien desarrollado gracias a que contó con abundante comida en el verano y con buen abastecimiento de maíz. Pero esa oferta aparecerá más adelante y tampoco se espera que la salida del feedlot produzca en el invierno un efecto “Puerta 12” (NdeR: hace referencia al aplastamiento fatal a la salida de un superclásico porque todos quisieron salir al mismo tiempo y esa puerta estaba cerrada) como en otros años, por el contrario será un abastecimiento más bien moderado y espaciado.

Lo que sí es probable es que aparezcan lotes de terneras livianas. El nuevo peso mínimo de faena para las terneras habilita a que los criadores puedan recriar porque tienen pasto, y que terminen esa hacienda con maíz previo envío a la faena. Obviamente, también habrá incentivo para que los feedloteros (matarifes u hoteleros) se tienten con el negocio. Ese cambio podría adelantar algo de la hacienda liviana de corral este año.

Además, para los feedloteros la cuenta mejoró y así lo explican los consultores Zorraquín y Meneses: “Si bien en el último año el precio del ternero aumentó en el orden del 50% al 55%, la suba del novillo fue superior. Y con un precio de maíz que no aumenta o baja, la ecuación del que engorda ha mejorado bastante”.

La mejora en los precios del gordo fue mayor a la que tuvo la invernada, que a su vez superó a la leve recomposición de precio de los vientres. El criador sigue siendo el que peor la pasa en la cadena. Claramente la mejora climática y de precios enderezaron el ánimo de los productores, pero los números no necesariamente dan bien. Según un informe de la Asociación Argentina de Angus, en el que se analizó a un número amplio de modelos productivos, la cuenta da justa. Pese a la suba en el precio, la renta es baja, sirvió para sacar la cabeza debajo del agua y acomodar un poco la finanzas de las empresas, pero los productores temen que la evolución de los costos vuelvan a dejar todo en las mismas condiciones que hace poco tiempo atrás.

Un consignatario de la Cuenca del Salado que también cría y engorda hacienda a corral, nos decía que vendiendo a los valores actuales: “Ahora el criador empata sus gastos, pero hay que ver qué pasa en el corto plazo, qué sucede con la inflación general y la del sector”. Según su visión, “el criador no está reteniendo, vende para pagar deudas y espera a que surja algún negocio para ver si se capitaliza con la compra de algún vientre, una categoría que sigue con precios retrasados”.

Como decíamos más arriba, la mejora en los vientres fue la menos importante. Los precios de estas categorías aumentaron en torno al 20% y no abundan los compradores. El precio de una vaca nueva o una vaquillona preñada es casi el mismo que se logra por la venta con destino a faena, por eso muchos creen que para quien pueda, es un buen momento para invertir en ese rubro. Pero claro, las tasas de interés atentan contra toda inversión en esas categorías.

Para el que tiene capital, la mejor apuesta es el negocio financiero, pero si se prefieren los productivos es mucho más conveniente la recría o el engorde, que son de plazo corto, con recuperación relativamente rápida del capital. “Con tasas de 50/60% no hay inversión productiva viable”, sostienen varios en el sector.

 

Carne vacuna: determinan reparto del cupo para EE.UU.

La Secretaria de Agroindustria publicó una resolución en la cual determinó el criterio de reparto de la cuota de carne vacuna a exportar a los Estados Unidos. Del total, que suma 20 mil toneladas por las que no se pagan aranceles, ya se habían repartido las primeras 5 mil, restando otras 15 mil.

En la resolución publicada en el boletín oficial se determina que para ese cupo se aplicará el criterio “primer llegado, primero servido” que se utiliza en otros negocios, como por caso la Cuota 481 (envío de carne a la Unión Europea), y según el cual el que se queda con la mayor parte del negocio es el que logra embarcar en menos tiempo la mayor cantidad posible, sin que previamente se le asigne un tonelaje.

La exportación de carne vacuna necesita de negocios como éste, en el que se puedan abrir nichos de mercado que pidan carne de valor. Recientemente se hizo la presentación oficial de la carne argentina en ese mercado y hay expectativas de que el cupo se complete con cortes que mejoren los ingresos de la industria, pero lo que faltan son incentivos de precios para los productores con el fin de que recompongan el stock de novillos, que se cayó a menos de la mitad en los últimos 12 años.

Pero ese tipo de inversiones requieren de que el negocio tenga perspectivas positivas en el mediano y largo plazo, algo que el sector reclama hace más de una década y que se creyó que se recuperaría con el gobierno de Cambiemos. Pero nada de eso sucedió y hoy el resultado financiero deja a los que invierten sin acceso al crédito y al que tiene capital con la tentación de sentarse a ver cómo en la timba se multiplica su dinero.

 Nicolás Razzetti
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