5 de abril de 2019 00:17 AM
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“Consideraciones agronómicas para el cultivo del girasol”

España : El girasol se está convirtiendo en una de las alternativas con mayor interés dentro de las rotaciones, especialmente en las dos Castillas y Aragón, donde su superficie tiene una tendencia al alza en los últimos años, sin olvidar que puede sustituir a cultivos con mayores necesidades hídricas en regadío como el maíz, al necesitar menor dotación de riego. Su manejo, a través del conocimiento de su agronomía, puede ser una de las claves para aumentar su rentabilidad, así como la aparición de nuevas variedades con alto contenido en ácido oleico y las tecnologías Clearfield y ExpressSun.

 

El girasol es un cultivo que, a pesar de haberse implantado en España en los años setenta del pasado siglo, se ha convertido en una alternativa habitual en las explotaciones, motivado por la buena adaptación a las condiciones climáticas de nuestro país y a las menores exigencias en insumos, si bien esto no quiere decir que no haya que realizar las labores correctamente y no aplicar ningún tipo de inputs.

En el total de la superficie nacional, el cultivo de girasol ha disminuido su superficie, motivado principalmente por la bajada en Andalucía, siendo reseñable el aumento de superficie en ambas Castillas, especialmente en Castilla y León.

Superar las setecientas mil hectáreas, hace que sea el tercer cultivo en superficie, por detrás del trigo y la cebada, de ahí la importancia de realizar algunas consideraciones agronómicas que puedan ayudar a optimizar los rendimientos.

 

Exigencias de cultivo

En cuanto a suelo, no es muy exigente al tipo de suelo, se adapta mejor a  pH con valores entre 6,5 y 8, prefiriendo los terrenos básicos a los ácidos. No tolera bien los encharcamientos y tiene baja tolerancia a la salinidad.

El fotoperiodo afecta en cuanto a la aparición de hojas, fecha de floración y a la duración de las fases de crecimiento, una vez desarrollado es más importante la luminosidad que el fotoperiodo.

El girasol se desarrolla según las unidades térmicas acumuladas (grados/día) que van desde la emergencia a la maduración, estos grados deben estar entre los 1500 a 1700ºC. La temperatura óptima para un buen desarrollo oscila entre los 18-25ºC.

Es una planta que tolera la sequía mejor que otros cultivos, ya que posee la capacidad de extraer agua de perfiles profundos, debido a su raíz pivotante, lo que no quiere decir que no necesite agua durante su ciclo de cultivo.

Preparación del terreno

El terreno debe prepararse de tal manera que garantice un buen lecho de siembra, lo que beneficiará la emergencia rápida y homogénea de las semillas y un desarrollo correcto y profundo de la raíz, evitando la suela de labor, que perjudicaría notablemente a la raíz pivotante, por lo que es necesario romper posibles capas compactadas que se hubieran producido en la preparación de cultivos previos.

Es un cultivo que puede implantarse en siembra directa, por el ahorro de costes, disminución de la erosión, aumento de la materia orgánica y mejor aprovechamiento del agua de lluvia, si bien hay que garantizar el correcto desarrollo de la raíz y la homogeneidad de la emergencia de las semillas.

Siembra

Si nuestra parcela es de secano, debemos conocer su fertilidad y la pluviometría acumulada, por lo que a modo de recomendación se estimaría una densidad de 35-45.000 plantas/ha en secanos áridos, 50-65.000 plantas/ha para un secano fresco y 75-80.000 plantas/ha para un regadío. Se recomienda utilizar una sembradora neumática de precisión que garantice una misma profundidad  de la semilla, para conseguir que la nascencia sea homogénea y evitar sombreados entre plantas.

La profundidad de siembra depende de la humedad y textura del suelo, variando entre los 3 a 6 cm, los suelos arenosos permiten una mayor profundidad, teniendo en cuenta que a mayor profundidad se eleva el riesgo de pérdidas en la germinación. Hay que considerar que la temperatura, junto con la humedad, son los factores más importantes para la germinación, siendo la temperatura óptima de germinación, la comprendida entre 23 y 27ºC, si bien existe un amplio margen de temperaturas para conseguir una adecuada germinación, por lo que normalmente se deben anticipar las siembras en secano para aprovechar las primeras lluvias de primavera y así asegurar la nascencia y la implantación del cultivo. El girasol por sus características y ciclos permite siembras desde la primera quincena de abril a finales de junio, si bien es conveniente adelantar las siembras para que la floración no coincida con las mayores temperaturas estivales y poder realizar las cosechas antes de las lluvias otoñales. La época de siembra condicionará qué tipo de ciclo es el más adecuado.

 

Fertilización

Existe una idea muy generalizada  que el girasol, principalmente en secano, no necesita abonado, pensando que la respuesta ante la aplicación de fertilizantes será baja por la falta de humedad y conociendo que su sistema radicular pivotante, puede llegar a capa profundas del suelo, extrayendo los nutrientes allí acumulados. Estas consideraciones pueden ser ciertas si en el proceso de rotación, especialmente el cultivo precedente, se ha abonado generosamente, existiendo por tanto restos de abonado que pueden ser utilizados, si bien hay que plantearse las restituciones con abono, al menos como restituciones al suelo, manteniendo la fertilidad del mismo.

Para equilibrar el abonado, hay que conocer las extracciones del cultivo, acorde con lo especificado en la tabla 2, estas serán las cantidades que al menos debemos aportar o que el suelo disponga según las expectativas de cosecha.

 

Teniendo en cuenta estas necesidades, debemos comprender la importancia de una correcta fertilización de este cultivo, para obtener una buena producción.

Las cantidades y sus momentos de aplicación son diferentes dependiendo si el cultivo es de secano o de regadío. En secano se recomienda realizar la aplicación en fondo de todo el nitrógeno, fósforo y potasio. En regadío se aportará en fondo el 40% del nitrógeno, con todo el fósforo y potasio, aplicando el resto del nitrógeno en cobertera, desde los tres pares de hojas, hasta la aparición del botón floral. No olvidar en el girasol la aportación de boro, bien en fondo con 1,2 kg/ha o en aplicación foliar a unos 400 gr/ha, su aplicación es fundamental para el correcto desarrollo  foliar de la planta.

Fenología

Para realizar correctamente todo lo analizado anteriormente hay que conocer lo mejor posible la fenología del cultivo, por lo que  distinguiremos distintas fases:

  • Iniciación floral
  • Comienza con la emergencia de la plántula y finaliza cuando se comienza a diferenciar la inflorescencia.
  • Durante esta fase queda fijado el número de hojas que tendrá la planta.
  • La duración de esta etapa depende de la variedadde la temperatura y del fotoperiodo, acortándose  con temperaturas y radiación altas.
  • Floración
  •  Al verse botón floral, el número de flores (número potencial de frutos/planta) ya está determinado. Las flores se vuelven funcionales y se alcanza la máxima área foliar. La duración de esta fase es regulada por el cultivar, la temperatura y el fotoperiodo.
  • Es a partir de la aparición de la inflorescencia (vista desde arriba tiene el aspecto de una estrella con muchas puntas, llamándose “estado de estrella visible” y finaliza con la floración completa.
  • Al aumentar la temperatura, aumenta el número de flores diferenciadas, pero se acorta el tiempo durante el cual ocurre éste.
  • Madurez fisiológica
  • Es a partir de la floración completa y hasta que los granos alcanzan su máximo peso seco.
  • La duración de la floración es de unos 7 a 10 días. En forma práctica, la madurez fisiológica se define por los cambios de color del envés del capítulo (pasa de verdoso a amarillento) y de sus brácteas (se tornan marrones).
  • Cuando los frutos tienen entre 13 y 15% de humedad se alcanza la madurez comercial (el cultivo es apto para su cosecha mecánica). La humedad base para comercialización es del 9 %.
  • La duración de la fase floración–madurez fisiológica depende principalmente de la variedad y de la temperatura. La sequía y las enfermedades pueden acelerar la pérdida de hojas interrumpiendo el crecimiento de los granos, acortando su duración y disminuyendo el peso final de los granos.

Todas estas consideraciones son claves para conocer las necesidades de temperatura, humedad y fertilización. Que la planta disponga de la manera más óptima de estos tres elementos en cada una de las fases de su desarrollo es garantía de una buena cosecha.

Sanidad vegetal

Lo primero y una vez realizada la siembra, hay que mantener la parcela libre de malas hierbas, puesto que su desarrollo inicial no es tan rápido  como para llegar a  cubrir el suelo, un tratamiento en preemergencia puede ser suficiente, si bien existe las posibilidad de realizar tratamientos en postemergencia.

En cuanto a plagas, especialmente en Castilla y León, los mayores problemas se producen durante la nascencia, destacando los ataque de gusano de alambre (Agriotes sp) y gusano gris (Scotia sp), sobre todo desde la desautorización de insecticidas en la semilla, por lo que conviene estar preparados cuando aparecen los primeros síntomas.

Respecto a enfermedades, las más importantes son el Mildiu (Plasmopara Helianthi), manchas en las hojas (Alternaria sp), podedumbres (Sclerotinia sclerotium, Rhizopus), mancha negra (Phoma Oleracea), chancro del tallo (Phomosis helianthi), oidio y sobre todo el jopo (Orobanche sp), con más incidencia en las regiones del sur de España, pero que cada vez aparecen nuevos focos en la zona norte.

Innovación

Los objetivos que se buscan en la mejora del girasol se enfocan en cinco puntos específicos:

  • Rendimiento y estabilidad
  • Resistencia a enfermedades
  • Stress de sequía y calor
  • Calidad del aceite
  • Tolerancia a herbicidas

Los dos últimos objetivos son los que más incidencia están teniendo. La calidad del aceite viene marcada por la importancia del girasol alto oleico, con contenidos en ácido oleico por encima del 80%, estando en algunas variedades cercanos al 90%, a lo que se unen otros ácidos grasos insaturados como el linoleico y el gran contenido de ácidos omega 6 y omega 9 y bajo contenido en ácidos grasos saturados como el palmítico, por debajo del 4,5 %.

En lo referente a tolerancia a herbicidas, conocer los dos nuevos sistemas aplicados en girasol:

Clearfield que es un sistema integrado de control de malas hierbas basado en el desarrollo de variedades tolerantes a las imidazolinonas, mediante técnicas tradicionales de inducción de mutaciones y mejora genética convencional, por lo tanto no transgénicas.

El uso de estas semillas tolerantes a las imidazolinonas, más la aplicación de Imazamox (única imidazolina autorizada en España con nombre comercial PULSAR 40), conllevan un muy buen control de malas hierbas en girasol

ExpessSun son semillas tolerantes a Tribenurón-metil, herbicida perteneciente a la familia de las sulfolinureas y principio activo GRANSTAR  50 SXTM, por lo que las variedades que llevan esta tecnología son resistentes a este tipo de herbicidas, permitiendo combatir las malas hierbas sensibles a las sulfolinureas.

 

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