9 de abril de 2019 01:21 AM
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Almuerzo en pleno centro de candidato que aún no es, con el campo

CompartiremailFacebookTwitterEn plena zona de Tribunales, a la vuelta de la Sinagoga por Avenida Córdoba, se realizó un almuerzo con el cada vez más controvertido Roberto Lavagna que, para reunirse con “el campo” (que nunca le fue afín) eligió el poco conocido restaurante del Club Argentino de Paleta, hasta donde fue desfilando una variopinta docena de […]

En plena zona de Tribunales, a la vuelta de la Sinagoga por Avenida Córdoba, se realizó un almuerzo con el cada vez más controvertido Roberto Lavagna que, para reunirse con “el campo” (que nunca le fue afín) eligió el poco conocido restaurante del Club Argentino de Paleta, hasta donde fue desfilando una variopinta docena de dirigentes agroindustriales de distintos niveles que, según los comentarios posteriores, poco y nada sacaron en limpio del encuentro.

 

La convocatoria parece haber surgido del ex Nidera (antes del desembarco chino) y actual titular rentado del Centro Azucarero Argentino, Hernán Maurette, que consiguió algunas presencias, y muchas ausencias. Del lado de la Mesa de Enlace, ni la Federación Agraria, ni la Sociedad Rural asistieron y en los pasillos de esta última se rumoreaba que “no asistimos a reuniones en las que no conocemos el objetivo, ni en calidad de que está el convocante que, hasta ahora, se ocupó sobradamente de asegurar que ´no es candidato´. ¿A que vamos a ir entonces?”.

 

Ni lerdo ni perezoso, el titular de Coninagro, el mendocino Carlos Ianizzotto, que si concurrió, dejó trascender que en los próximos días recibirá también a Sergio Massa en la entidad. Por supuesto que la discreción del encuentro se perdió casi inmediatamente de comenzado el almuerzo del que no se sacó mucho en limpio, entre otras cosas, porque Lavagna (a pesar de que en los últimos años se transformó en cabañero de Aberdeen Angus y hasta presenta toros en Palermo), nunca se llevó bien con el campo, ni cuando comenzó con el tema de precios en la época de Bel Gelbard, ni al final de su carrera -hasta ahora- como ministro de Néstor Carlos Kirchner.

 

Y, como tampoco pareció tener demasiado clara la estrategia de acercamiento y, del otro lado, tampoco hubo alguna forma de acuerdo previo sobre los temas a tratar, parece que unos y otros salieron con las manos vacías del encuentro. Lo peor es que sin cambiar las apreciaciones y desconfianzas mutuas que se tienen.

 

“El campo siempre reclama, pero para nosotros lo único importante es la rentabilidad”, decía días antes algún estrecho colaborador del exministro, ante un planteo por el tipo de cambio y el elevado costo argentino. El hecho de que allí, en la Plaza Lavalle, ocurriera la Revolución del Parque, en 1890, que permitió el ascenso de Carlos Pellegrini a la presidencia de la Nación, debe ser mera coincidencia

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