17 de abril de 2019 11:43 AM
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En ganadería “el desafío es producir pasto y manejarlo bien”

“En la venta están pasando cosas que distorsionan el mercado, los frigoríficos tienen mucho ganando encerrado y el clima incide muchísimo en la formación de precios”.

El administrador del establecimiento María Auxiliadora Pablo Bottero (foto) identificó tres partes fundamentales del sistema invernador pastoril: la compra del ganado; la producción y el manejo a pasto; y  la venta. Respecto al primer y tercer punto comentó que “se ha facilitado mucho” y que “el desafío es producir pasto y manejarlo bien”.

En 2016, después de cuatro años dedicados a la soja, el establecimiento María Auxiliadora decidió abandonar la tarea agrícola que se extendía por 200 hectáreas en un total de 358 que componen el predio, para pasar a la ganadería. “Pasamos a sembrar pasturas perennes” para “cuidar y conservar el estado del campo”. Se sembró festuca, trébol blanco y lotus corniculatus, asociados al cultivo de trigo, dijo Bottero al ser entrevistado por la Ing. Agr. María Fernanda Bove Itzaina para la última edición de la revista del Instituto Plan Agropecuario (Nº 169 / marzo 2019).

El administrador explicó que se diseñó un sistema ganadero “con subdivisiones internas de pasturas cultivadas, con el objetivo  de manejar el pastoreo en forma rotativa y que cada parcela tuviera acceso a las aguadas y sobra natural, lo cual consideramos clave para el engorde”.

A su vez “en cada sector nos queda un área interesante de campo natural donde se puede suplementar (con grano y/o fardos) estratégicamente sin afectar la pastura cultivada”.

En cuanto a los animales, se incorporaron varias categorías, principalmente vacas y novillos; y se comenzó a pastorear las praderas ya instaladas en el verano de 2016, con carga muy alta, casi 2 UG/Ha en el primer año.

Bottero destacó que en enero de 2017 “las pasturas  tenían un muy buen estado” por lo que se introdujo el ganado. “Esperábamos aprovechar la coyuntura de precios, ya que en ese momento el ganado valía poco y pensábamos que vendiendo en la postzafra íbamos a obtener un muy buen precio implícito, ya que en la postzafra anterior se habían vendido los novillos gordos desde 3,4 hasta 3,6 U$S/Kg. en segunda balanza (que es hoy cuarta balanza). Pero pasó lo contrario y en la postzafra de 2017 el novillo llegó como máximo a 3,2 U$S/Kg. de carne y nosotros vendimos en promedio a 3 U$S/Kg. de carne. Hicimos una especulación comercial que nos salió mal”, reconoció.

Pero “encontramos otras alternativas. Si el objetivo es vender con pesos de 480/500 Kg. en la postzafra para obtener buenos precios, hay que tener praderas muy energéticas y de alta producción en invierno o suplementar algunas categorías durante esta estación. Gran parte del área de praderas invernales tenían picos de producción primaverales y tengo muy presente que no hay alimento más barato que la pastura, con lo cual cambiamos la categoría a invernar. Pasamos a recriar y engordar vaquillonas, de modo de alinear el pico de producción de las pasturas con el momento de terminación de la categoría a engordar”, explicó.

Añadió que la fecha de venta de las vaquillonas gordas es entre octubre y febrero, “con  lo cual pudimos aprovechar el pico de producción de las praderas en primavera y la alta producción del campo natural de los bajos en verano”.

“LOS PRECIOS DEL GANADO SUBEN Y BAJA EN CUALQUIER MOMENTO”.

El administrador de María Auxiliadora destacó que actualmente “los precios del ganado suben y bajan en cualquier momento”. Antes “el invernador esperaba a que los precios de los terneros fueran bajos para comprar y cuando subía vendía”, pero esa especulación “prácticamente quedó sin criterio”.

Los precios cambian y “no siguen una regla, entonces uno queda colgado de un tema que no lo puede manejar”, advirtió.

“En la venta están pasando cosas que distorsionan el mercado, los frigoríficos tienen mucho ganando encerrado y el clima incide muchísimo en la formación de precios”, continuó.

“En lo que refiere a la compra, hace algunos años, en Uruguay caían las primeras heladas y la mayor parte de los criadores vendían, entonces en función de la alta oferta bajaban los precios”, pero hoy con la exportación en pie y el desarrollo tecnológico en los predios criadores (destete precoz, verdeos, suplementación, etc.) cambió el mercado” con “oferta de terneros durante prácticamente todo el año”.

Por todo eso “hay que salir un poco de la especulación comercial y poner énfasis en lo que uno puede manejar internamente, que son los kilos de carne producidos por hectárea y adaptar el sistema de invernada a la curva forrajera, de este modo generar mejor margen disminuyendo los costos productivos, ya que como alimento el pasto sigue siendo el más barato”, sostuvo.

LAS TRES PARTES DEL SISTEMA INVERNADOR PASTORIL.

Pablo Bottero identificó tres partes fundamentales del sistema invernador pastoril: primero la compra del ganado; segundo la producción y el manejo a pasto; y tercero la venta. Respecto al primer y tercer punto comentó que “se ha facilitado mucho”.

“En la compra hay mucha gente que sabe clasificar los animales, se presenta toda la información de los lotes, hay pesaje para las tres partes, se puede comprar exactamente lo que uno quiere”, destacó.

Sobre la venta dijo que la colocación a frigorífico “muy transparente, se puede vender directo, ir a la faena, se clasifican las carcasas” y el sistema en todos los frigoríficos “está muy uniformizado”, etc.

“El desafío es producir pasto y manejarlo bien”, precisó Bottero. En este punto es “importante” considerar “el tipo de pastura que se adapta a cada sistema y al tipo de suelo. Hoy sabemos que la festuca, el trébol blanco y lotus corniculatus se adaptan bien a este campo”, aseguró.

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