20 de abril de 2019 12:11 PM
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Huevos ecológicos, una alternativa para el consumo en España

En España cada vez más consumidores han optado por la compra de este tipo de productos avícolas; la calidad no es un factor que cambie, es el tipo de producción que se les da a la gallinas el factor que prefieren los españoles.

Se estima que en los últimos años la población de gallinas ponedoras de huevo ecológico en España ha pasado de 9% a 20%, esto se debe principalmente al consumidor y su búsqueda de productos que en su diferenciación, indiquen para los compradores, parámetros más altos respecto a la responsabilidad con el medio ambiente y también, con garantías de bienestar animal hacia las aves.

 

Antes de denominar al producto avícola como “ecológico”, una certificadora pública o empresa privada —dependiendo de la comunidad autónoma de España— debe expedir un reconocimiento ; previamente, se deben cumplir una serie de requisitos:

 

  • Un promedio de una hectárea por cada dos mil 500 gallinas; o cuatro metros al aire libre por ave.

 

  • En el interior de la nave el espacio debe ser de seis gallinas por metro cuadrado.

 

  • Su alimento debe estar basado en materias primas que sean producto de la agricultura ecológica.

 

  • Deben tener acceso al aire libre para realizar sus actividades naturales.

 

  • Cada gallina debe ser provista con al menos ocho horas de oscuridad ininterrumpida, dentro del espacio en el que habiten.

 

 

¿CÓMO SE IDENTIFICAN EN LOS SUPERMERCADOS?

En los supermercados españoles, los huevos ecológicos se pueden distinguir del resto primeramente por su empaquetado, el cual debe destacar la inscripción “huevos de producción ecológica”; debe portar la imagen de una hoja verde con estrellas blancas, el distintivo ecológico de Europa y por último, debe tener el sello de la entidad que liberó el certificado.

 

Hay que destacar que el precio de estos huevos es más elevado que el de otros en el mercado, debido a los gastos superiores que conlleva la crianza tan específica de las aves que los producen.

 

Primeramente, su alimentación es más costosa y puede valer hasta el doble de los piensos estándar; el mantenimiento de su hábitat también resulta en una inversión mayor, debido al espacio que se necesita, así como las medidas contra depredadores que se tienen que tomar por criarlas al aire libre; y por último, el certificado tiene un valor de hasta mil euros, que se debe pagar anualmente.

 

Hay que resaltar que la calidad del huevo no se ve afectada en realidad por el método de producción. Factores como la resistencia de la cáscara o el color de la yema, entre otros criterios que determina la frescura, se pueden obtener a través de cualquier tipo de avicultura.

 

Lo que marca la diferencia entre los consumidores españoles ya no es el precio, si no sus valores e intereses personales por el bienestar animal, proteger el medioambiente, contribuir al desarrollo rural o a mantener los paisajes.

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