23 de abril de 2019 12:08 PM
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Un estudio determinó cuándo regar el cultivo frutícola

Ante el cambio climático que afectó el período de lluvias en el NOA, un estudio determinó cuándo regar el cultivo para mantener su calidad y rendimiento

En el Noroeste Argentino históricamente la sequía invernal ocurre de junio a septiembre, y como durante esos meses los cítricos de la región están en etapas clave de su desarrollo, se aplica riego suplementario. Pero, como actualmente el período seco se alargó y recién llueve en diciembre, los cultivos cítricos necesitan más agua para no perder los niveles de producción; sin embargo, el tiempo de riego permitido -una hora por hectárea- no alcanza.

Ante esta situación, una investigación del INTA Yuto y del Conicet analizó cómo mantener los rendimientos y la calidad del cultivo de naranja con la menor cantidad de agua posible. A su vez, determinó en qué momentos regar los naranjos para estabilizar su rendimiento y calidad, aún en años muy secos.

En los últimos años, la sequía invernal del NOA se alargó y provocó la caída de los rendimientos y de la calidad de las naranjas.

Adriana Gómez Omil, egresada de la Maestría en Producción Vegetal de la Escuela para Graduados ?Alberto Soriano’ (EPG-FAUBA) realizó sus experimentos en la localidad de Yuto, provincia de Jujuy, donde a través de la Estación Experimental Agropecuaria trabajaron en conjunto con productores de la zona.

En cuanto al rendimiento, Gómez Omil resaltó que al regar solo entre julio y septiembre, el rendimiento aumenta al incrementarse el número de frutos por árbol. En cambio, al aplicar el riego desde julio hasta noviembre no provocó aumentos significativos del rendimiento. Por último, regar sólo entre octubre y noviembre resultó en rendimientos menores debido a una menor cantidad de frutos, pero con leves mejoras en su calidad, particularmente en el tamaño.

“De julio a septiembre ocurre la diferenciación floral, la floración y el principio del crecimiento de la naranja. Cuando regamos en este período aumentó la formación de flores solitarias, que tienen más posibilidad de convertirse en frutos. Esto resultó en un rendimiento por metro cúbico de copa de 10 kg y 49 frutos. Extender el riego no aumentó el número de frutos”, sostuvo la especialista.

Si bien este último tratamiento aumentó el peso promedio de los frutos, algunos eran demasiado grandes. Esto hizo que perdieran valor comercial ya que superaron los tamaños que exige el mercado. En ese sentido, la meta es aumentar el número de frutos, y eso se consigue regando entre julio y septiembre, aclaró Cecilia Rousseaux, docente de la Maestría en Producción Vegetal en la EPG-FAUBA y directora de Adriana en su posgrado.

En tanto, Omil recomendó empezar con el riego apenas finaliza la cosecha anterior, es decir, antes del período de floración del cultivo. “De esta forma se cumple con la disponibilidad hídrica necesaria para asegurar el número de frutos a cosecha”

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