25 de abril de 2019 11:54 AM
Imprimir

Jorge Rubio, enólogo y bodeguero: «La crisis de la vitivinicultura es culpa de todos los actores»

CompartiremailFacebookTwitterJorge Rubio es un enólogo que montó hace 16 años su propia bodega en Gral. Alvear, Mendoza. Con la marca Finca Gabriel o con su propio nombre los etiqueta como ‘vinos de autor’. Su planta de producción tiene una capacidad de 2 millones de litros anuales, equipada con la última tecnología y una cava de añejamiento con […]

Jorge Rubio es un enólogo que montó hace 16 años su propia bodega en Gral. Alvear, Mendoza. Con la marca Finca Gabriel o con su propio nombre los etiqueta como ‘vinos de autor’. Su planta de producción tiene una capacidad de 2 millones de litros anuales, equipada con la última tecnología y una cava de añejamiento con 600 barricas de roble francés. Los entendidos dicen que fabrica el mejor vino de la zona.

Bichos de Campo consultó al experto por la intrincada crisis de la vitivinicultura actual y esta es una charla que no tiene desperdicio, por la honestidad de los conceptos. «No hay un único responsable, la crisis es de todos los actores», aclaró el enólogo. «Es fácil echarle la culpa al Gobierno, y este se la echa a los privados y ellos a las instituciones intermedias», dijo Rubio.

Su explicación es la siguiente: «En 2016 hubo una muy mala cosecha y el precio de la uva subió 100%. En 2017 subió 100% más. En 2018 se estabilizó y hoy existe un sobrante de volumen de oferta. Esto se suma a una baja en la exportación -o limitada a los vinos de media y alta gama- y una caída del consumo local que cayó 15% en tres años». Se trata de un cóctel que hace que los productores chicos vayan despareciendo porque basta con grandes firmas que acaparan el mercado.

Aquí la entrevista completa con Jorge Rubio:

Rubio consideró que lo que se necesita para evitar estos sobresaltos (donde primero falta producción y luego sobra), cierta planificación sobre la producción de uva para vinificar, definiendo áreas determinadas que permitan ir controlando el flujo de a oferta. «Pero en nuestra provincia es mala palabra prohibir o regular. En Francia no se puede implantar un nuevo viñedo si no desaparece alguno. Y así va a terminar quedando una vitivinicultura sin agricultores. Porque los chicos se están cayendo, tanto productores como bodegas», destacó Rubio.

«Se puede hacer una vitivinicultura de calidad con pequeños, pero tiene que haber un integración que todavía no existe, con la maquinaria, etcétera. Y sobre todo volver a levantar el consumo interno que está cayendo», finalizó

Fuente:

Publicidad