30 de abril de 2019 12:41 PM
Imprimir

Vigile las constantes fisiológicas en bovinos

Las constantes fisiológicas son parámetros mediante los cuales se puede cuantificar algunas de las funciones vitales del organismo de un animal, cuando una de estas constantes esta alterada, otra puede verse comprometida. Estas varían según la etapa de la vida y son diferentes en cada especie.

Humberto Guáqueta, Médico Veterinario, PhD y especialista en Reproducción Bovina y Salud de Hato dijo que, “en el caso de los bovinos normalmente lo que se hace de rutina es la observación diaria de todos los animales, la cual permite tener información importante del estado, bienestar y salud de cada uno de ellos”.

 

“Cuando algún animal se nota con alteraciones en el momento de la inspección, es decir que se ve deprimido, anoréxico (no come), permanece echado o aislado de los demás, entre otras; estas anormalidades deben llamar la atención y se requiere de un examen clínico completo del mismo”, aseguró el profesional.

 

A partir de ese momento, una vez evidenciada la alteración, es necesario consultar con un profesional idóneo, quien deberá determinar los procedimientos diagnósticos y terapéuticos que permitan corregir el problema, destacó Guáqueta.

 

Constantes fisiológicas:

 

1. Temperatura corporal: Esta se puede medir en grandes animales, como los bovinos, mediante un termómetro veterinario, vía rectal. La temperatura rectal promedio es de 38.5°C, oscilando en un rango entre 38,2 y 39,5° C, según el clima y las condiciones ambientales.

Cuando hay una elevación de temperatura se denomina hipertermia, mientras que si esta disminuye se llama hipotermia, lo que da indicios de que el animal se encuentra enfermo.

 

Si el animal tiene fiebre, hay que establecer la causa de la misma. La fiebre es un mecanismo de defensa en el cual el sistema inmunológico se encarga de elevar la temperatura con el fin de eliminar agentes patógenos.

 

“Muchas personas podrían pensar que cuando un animal presenta fiebre, lo único importante es bajarla, y existen medicamentos que la ayudan a controlar, pero no están suprimiendo la causa de éste síntoma; por lo que se hace imprescindible examinar el animal para establecer cuál es el origen real del problema”, aseguró Guáqueta.

 

2. Frecuencia respiratoria: Es la cantidad de veces que un animal inhala y exhala aire en un minuto. Ésta se puede determinar observando la caja torácica y la prensa abdominal cuando el animal está respirando, determinando el número de movimientos respiratorios por minuto que hace el animal; sin embargo durante el examen clínico debe ser escuchada a través de un estetoscopio sobre la región pulmonar.

La frecuencia respiratoria normal debe estar entre 10 a 30 respiraciones por minuto (rpm), pero es importante tener en cuenta si el animal se encuentra muy agitado o ejercitado, lo cual la incrementa.

 

3. Frecuencia cardíaca o pulso: Se determina por el número de veces que el corazón se contrae, para impulsar la sangre a través del organismo, en un minuto. También se le conoce como el número de latidos cardíacos por minuto.

“El pulso se puede tomar en cualquiera de las venas superficiales del animal, que pueden ser la vena submandibular, vena abdominal subcutánea (vena mamaria); o puede ser también en la vena yugular que es relativamente fácil, ya que esta corre por la zona inferior del cuello y en la mayoría de los casos es muy prominente. Las pulsaciones normales deben estar entre 80 y 120 pulsaciones por minuto”, aseveró el profesional.

 

4. Movimientos ruminales: Es la cantidad de veces que el rumen se mueve con el fin de mezclar y procesar el contenido del mismo. El proceso de la rumia permite que los alimentos se mezclen correctamente, y que los microorganismos que lo habitan actúen de manera eficiente sobre todo el contenido ruminal. Para cumplir con éste propósito el rumen se debe realizar 3 contracciones en 2 minutos.

 

“Normalmente una vaca o un bovino adulto tienen que distribuir su tiempo en periodos alternos que le permitan cumplir con sus funciones vitales: comer, descansar y rumiar. Algunos investigaciones han demostrado que un bovino adulto debe comer 8 horas, descansar 8 horas y rumiar 8 horas; Pero en el caso de las vacas en producción de leche estos tiempos pueden variar levemente, debido a que deben tener tiempo también para ser ordeñada y socializar con el resto del hato”, indicó el experto.

 

Sin embargo lo más importante de esto, es que debe usar al menos 8 horas al día, 480 minutos, para la rumia, lo cual le garantiza salud y bienestar.

 

Cabe resaltar que cada una de estas constantes se determina de manera exacta por medio de un examen médico del animal, realizado por profesionales expertos.

Fuente:

Publicidad