5 de mayo de 2019 22:05 PM
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El contexto bajista no asusta a los productores y el trigo va por un nuevo récord

A pesar de que los principales países exportadores esperan muy buenas cosechas y que el precio no será tan bueno como el del año pasado, las primeras estimaciones apuntan a un crecimiento del área triguera en la Argentina.

Además de darle volumen a la cosecha gruesa de la campaña 2018/19, las abundantes precipitaciones caídas durante el verano y lo que va del otoño están generando una reserva de humedad que permite imaginar una muy buena campaña fina 2019/20. Eso es lo que indican las primeras estimaciones, que hablan de un nuevo crecimiento del área ocupada por el trigo, cultivo que en la última campaña ocupó 6,2 millones de hectáreas y alcanzó las 19,3 millones de toneladas producidas. A punto de comenzar con las labores de siembra, las condiciones del suelo son mejores que las del año pasado, cuando aun se sentía el efecto de la sequía, y se espera que unas 200.000 hectáreas nuevas se sumen a la superficie triguera.

Ante este panorama, vale la pena ver cuál es el contexto internacional en el que se desarrollará la nueva campaña, que será diferente al de la que está terminando. Como explica en un informe de AZ Group el analista Sebastián Salvaro, “la expectativa está puesta en un probableincremento en producción de los principales países exportadores de trigo del hemisferio norte, que sufrieron una caída en su volumen recolectado durante la campaña pasada, lo que provocó que el precio internacional se mantuviera en niveles superiores al promedio”.

En las próximas semanas, agrega Salvaro, comenzarán a confirmarse las producciones en el hemisferio norte y se espera un incremento en la producción de Rusia, Ucrania, la Unión Europea y Estados Unidos. “En cuanto al cierre del ciclo 2018/19 en el nivel mundial, el Departamento de Agricultura de Estados Unidos (USDA), en su informe de abril, publicó que la cosecha de trigo alcanzó los 732,87 millones de toneladas. Las existencias finales fueron calculadas en 275,61 millones de toneladas”, afirma el analista.

Al respecto, Leandro Pierbattisti, especialista del mercado de trigo y coordinador del Congreso Trigar, que tendrá lugar los días 5, 6 y 7 de junio en Córdoba, afirma que para entender lo que puede pasar con el precio del trigo hay que mirar el desarrollo climático en dos grandes países. En primer lugar Rusia, responsable de una de cada tres toneladas de trigo que se comercializaron en el mundo en la última campaña comercial, y en segundo lugar Estados Unidos. “En Rusia y Europa del este, las condiciones actuales del cultivo son muy buenas, y en las principales zonas productoras de Estados Unidos también. Aunque todavía estamos muy lejos del periodo crítico de los cultivos, las condiciones generales del trigo son muy buenas y el mercado está reflejando eso”.

Pero para acercar esta abstracción a la toma de decisión de los productores, Pierbattisti remarca que cada vez es menos interesante analizar los precios en términos absolutos y que hay que hacerlo en términos relativos.

¿Cómo se analiza en términos relativos? Comparando los precios locales con una referencia mundial, que hoy es el trigo ruso entregado en Novorosíisk, el puerto sobre el Mar Negro. “Hoy, el FOB ruso con entrega en julio es de 185 dólares por tonelada para trigos de 12,5% de proteína (que es el trigo cámara ruso y que está por encima de los valores argentinos), mientras que el año pasado era de 215 dólares por tonelada. Esos 185 dólares implican un precio en el norte de África de 200 dólares. Entonces, para estar en paridad con ese valor, quitando la retención, el FAS trigo argentino diciembre/enero 2020 debería estar en 140 dólares, y hoy lo están pagando 160 dólares. Es decir que en términos relativos es un muy buen precio”, explica el especialista.

Y para sumar una variable al análisis recuerda que hace dos años el precio del trigo ruso también estaba a 185 dólares la tonelada y el FAS de paridad del trigo argentino para llegar al norte de África estaba en 155, quince dólares más que los 140 de ahora. “Esa diferencia la explican las retenciones. Evidentemente la retención es malísima, y más aun cuando el contexto es bajista y tenés que competir. No es lo mismo las retenciones con un mercado firme y un precio de 220 dólares que con el precio actual de 160 y un panorama de abundancia”, advierte Pierbattisti.

Luego destaca que la Argentina tiene la ventaja de la contraestación, ya que generalmente el trigo argentino sale al mercado cuando ya se vendió buena parte del cereal de los países del hemisferio norte. Y con la mirada en el ámbito local, el analista coincide con el rumor general y afirma que la estimación de siembra de 6,4 millones de hectáreas parece atinada.

¿Cómo evalúan este contexto las empresas y cómo toman la decisión de siembra? Para empezar a entenderlo vale la pena repasar algunos datos. Según el informe de AZ Group, del volumen total producido en la campaña 2018/19 los agricultores ya vendieron algo más de 13,1 millones de toneladas, superando los 11,9 millones de igual fecha del año anterior. Esto fue consecuencia de los altos valores ofrecidos en el mercado, ya que a pesar de que en las últimas semanas el trigo se comercializó en torno a los 170 dólares por tonelada, durante gran parte del desarrollo de la campaña 2018/19 llegó a cotizar a 220.

“El buen comienzo de la cotización de enero de 2020 en el Mercado a Término generó expectativa en gran parte de los productores que ya tenían decidido sembrar el cereal. Dicha posición se encontró en niveles en torno de los 190 dólares por tonelada. Esto provocó ventas por 597.000 toneladas al 03-04-2019, según datos de la Secretaría de Agroindustria, por encima de las 390.000 toneladas de un año atrás”, detalla Salvaro respecto a las ventas futuras del trigo que se está por sembrar.

Desde Tres Arroyos, en plena zona núcleo triguera del sur bonaerense, el productor Humberto Re se muestra ajeno al runrun del mercado futuro y afirma que a pesar de que esa región viene con varias semanas sin lluvias, piensa sumar algunas hectáreas de trigo. El año pasado hizo 200, obtuvo rindes promedio de 50 quintales y vendió gran parte de los granos antes de que se impusieran nuevamente las retenciones, capturando un precio de 210 dólares por tonelada. Otra parte la guardó, y ahora que el valor bajó considerablemente está esperando a que vuelva a subir. “El productor siempre algo guarda porque piensa que el precio va a repuntar”, afirma.

Por su parte, Luis González Victorica, director de la firma Cazenave y Asociados, remarca: “Priorizamos las aptitudes productivas de cada zona y la posibilidad del doble cultivo trigo-soja, porque hemos tenido muy buenos rendimientos en soja de segunda en los últimos años. Además, el trigo tiene una importancia financiera, para tener liquidez a fin de año. Las lluvias caídas en los últimos días generan condiciones ideales para producir trigo en muchas zonas”.

Victorica explica que una limitante para la producción de trigo en su empresa es la negociación de los arrendamientos, que están atados a la soja y muchas veces no se cierran a tiempo para la implantación del cereal. Pero a grandes rasgos, dice que el trigo en la campaña anterior ocupó un 10 por ciento de las 50.000 hectáreas que administra la empresa, principalmente en el centro de la provincia de Buenos Aires y en el sur de Córdoba, y que es probable que este año sume algunas hectáreas.

El año pasado vendieron la mayor parte del trigo a precios muy buenos, que rondaron los 200 dólares, y a pesar de que ese valor ya no se consigue el productor afirma que la relación insumo producto sigue siendo positiva para el trigo, que el tipo de cambio es competitivo y, sobre todo, que las condiciones del suelo son óptimas.

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