6 de mayo de 2019 18:10 PM
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Micotoxinas, legislación y control

CompartiremailFacebookTwitterIntroducción Las micotoxinas son objeto de interés mundial debido a las importantes pérdidas económicas que acarrean sus efectos sobre la salud de las personas, la productividad de los animales y el comercio nacional e internacional. Por ejemplo, se ha calculado (Miller, comunicación personal), que en los Estados Unidos de América y Canadá, las pérdidas anuales […]

Introducción

Las micotoxinas son objeto de interés mundial debido a las importantes pérdidas económicas que acarrean sus efectos sobre la salud de las personas, la productividad de los animales y el comercio nacional e internacional. Por ejemplo, se ha calculado (Miller, comunicación personal), que en los Estados Unidos de América y Canadá, las pérdidas anuales debido a los efectos de las micotoxinas en las industrias forrajeras y ganaderas son del orden de 5 000 millones de dólares. En los países en desarrollo, donde los alimentos básicos (como el maíz y el maní) son susceptibles de contaminación, la población se verá también probablemente afectada de forma significativa por la morbilidad y las muertes prematuras relacionadas con las micotoxinas.

La micotoxicosis, surge cuando determinadas condiciones ambientales, sociales y económicas se combinan con condiciones metereológicas (humedad, temperatura) que favorecen el crecimiento de los mohos. El control estricto de los alimentos y los piensos y unas medidas adecuadas de salud pública, desempeñan un papel importante en la reducción de los riesgos para la salud humana y animal.


Los principales hongos productores de micotoxinas son:


• Fusarium moniliforme 
(Zearalenona, Fumonisina)
• Fusarium graminearum 
(Zearalenona, Vomitoxina, Fumonisina)
• Aspergillus Flavus 
(Aflatoxinas)
• Aspergillus ochraceus y Penicillium App
 (Ocratoxina)

 


Monitoreo y Control

La identificación de granos atacados o dañados por hongos es el primer paso y uno de los más importantes durante la compra o recepción del producto. La presencia de unos pocos granos con apariencia de haber sido dañado por hongos, es indicio suficiente de que porción del lote o el lote completo tuvo problemas durante la maduración, cosecha, secado o almacenamiento y requiere un muestreo más completo y un análisis más estricto. Si se detecta este problema, el muestreo es la parte más crítica e importante del proceso, con certeza absoluta, un lote de granos tendrá porciones con calidad superior e inferior a la calidad evidenciada por la muestra analizada. Un análisis visual de pequeñas porciones separadas del producto nos da informaciones valiosas en relación a la uniformidad del lote de granos. También la humedad debe ser monitoreada y si se ésta tiene un valor significativo se entenderá mejor porque se nota la contaminación con hongos en partes del lote.

Existen otras simples prácticas que ayudan a reducir los problemas de contaminación con hongos, como: 1) limpieza de todo el equipamiento usado en el traslado o movimiento de granos; 2) limpieza del silo, eliminar todos los granos viejos, montículos de tierra y basura, ellos son la mayor fuente de inoculación de hongos; 3) Reparar el techo, pared o cualquier punto de infiltración de agua; y 4) por supuesto nunca adicionar granos nuevos encima de granos viejos.

Los valores de humedad del grano deben ser de 13 % hasta 14% en condiciones óptimas de almacenamiento. Si el almacenamiento será por más de 1 año se recomienda mantener el grano en un tenor de humedad del 12 %. La humedad relativa del ambiente deberá ser menor del 70%; la temperatura segura para el almacenamiento debe ser de 25°C, con buena aireación.

Evitar el crecimiento de los hongos es la mejor estrategia para evitar la presencia de micotoxinas y para esto se debe realizar un monitoreo de la calidad del grano durante el almacenamiento.


Legislación

Los niveles de concentración o máximos permisibles de micotoxinas en materias primas y alimentos terminados varían de una micotoxina a otra y de un país a otro; además de basarse en decisiones tomadas por autoridades específicas luego de considerar varios factores:

 Disponibilidad de información toxicológica. Si no existe esta información es imposible evaluar el potencial peligro toxicológico de una sustancia química.

 Disponibilidad de datos de monitoreo. Permite establecer cuales sustratos deben ser considerados para la acción reguladora y sirve para evaluar el potencial peligro de exposición a las micotoxinas en la población humana y animal.

 Disponibilidad de métodos de análisis. La obligatoriedad de las regulaciones para micotoxinas se basa en la capacidad que tengan los laboratorios disponibles en cada país de identificar y cuantificar las micotoxinas de manera precisa.

 Legislación en países con los cuales se tienen relaciones comerciales. Acciones legislativas innecesariamente estrictas crean dificultades de adquirir materias primas a países importadores y dificultan la venta a los países exportadores.

 Adecuado suministro de alimentos. El espíritu de las reglamentaciones no debe poner en peligro la disponibilidad de materias primas a precios razonables. Este factor es importante en países subdesarrollados.


Conclusiones:

Es relevante aplicar programas para el control de micotoxinas, con el fin de conducir a un mayor conocimiento de la problemática originada por estos compuestos tóxicos en el país y contribuir a la estructuración y promulgación de una legislación estricta y más acorde a las exigencias de los consumidores.

El control de las micotoxinas debería ser enfocado dentro de un programa de “Control Integrado” es decir, aplicar medidas preventivas en todas las fases de producción de los alimentos.  Estos controles y medidas deben hacerse extensivas a las siguientes etapas: cultivo de las materias primas, periodo de cosecha, almacenamiento, transporte y distribución.

Fuente:

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