7 de mayo de 2019 14:05 PM
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“La Ley de Envases Fitosanitarios abre un nuevo camino hacia un agro más responsable y sostenible”

a expresión corresponde a Ernesto Ambrosetti, director ejecutivo Campo Limpio, que ayer estuvo en nuestra ciudad. En Chivilcoy se utilizan 53 bidones por año y sólo se recicla el 25 porciento

En un país agrícola como la Argentina, la decisión de producir en forma limpia ya forma parte del ADN de los actores del sistema productivo argentino. Desde diversas instituciones se hace mucho para crear conciencia, capacitar y elevar los estándares de la producción rural.

En la tarde de ayer, en la sede del Centro de Capacitación e Innovación del Parque Industrial de Chivilcoy, se reunieron distintos protagonistas de la necesidad de cumplir con la ley de agroquímicos y en especial con el reciclado de envases y bidones con agroquímicos.

Con la presencia del diputado provincial Fabio Britos, los funcionarios municipales Juan Curcio y José Luis Ferro, estuvo en nuestra ciudad el director ejecutivo de Campo Limpio, Ernesto Ambrosetti.

De la reunión también participaron el ingeniero Antonio Martín, del INTA; Fabián Guelffi, de la Asociación Rural; Alejandro Carafí, del grupo Puente; Darío Panelo, de RSU Ambiental; un representante de la Cooperativa de Trabajo La Esperanza, además de empresarios locales.

Ambrosetti explicó que  la Fundación Campo Limpio se creó con el objetivo de gestionar el sistema de recepción y transformación de envases vacíos de productos fitosanitarios contemplado en la ley 27.279, de presupuestos mínimos de protección ambiental. Sus socios fundadores fueron Dow AgroSciences (hoy Corteva), Rizobacter y Rotam, a los cuales hoy se sumaron 90 empresas, que se unieron para trabajar sobre esta problemática.

En Chivilcoy, según un informe oficial, se utilizan a lo largo del año 53.000 bidones, de los cuales sólo el 25% recibe el correcto tratamiento de limpieza que legalmente se debe realizar.

Ayer estuvo en nuestra ciudad Ernesto Ambrosetti, un prestigioso profesional agropecuario que dirigió por más de dos décadas el centro de estudios económicos de la Sociedad Rural Argentina. Sólo en el último año, coordinó el Fondo Fiduciario Nacional del Ministerio de Agroindustria, donde administró recursos para las economías regionales, en articulación con autoridades oficiales de las provincias, la Nación y el sector privado.

Ambrosetti también fue asesor económico de Confederaciones Rurales Argentinas, miembro de CREA y productor agropecuario. Sabe muy bien de qué se trata y habla con naturalidad: “Nuestro objetivo es gestionar el sistema de recepción y transformación de envases vacíos de productos fitosanitarios contemplado en esta ley. Al mismo tiempo, implementaremos un asesoramiento integral a los productores en relación con esta temática, que los alentará a cumplir y promover las buenas prácticas”, nos cuenta.

¿Cree que los agricultores están comprometidos con el manejo de productos fitosanitarios y con las buenas prácticas agrícolas?

– Debemos seguir trabajando para generar aún más conciencia. La nueva ley es una gran oportunidad. Es fundamental para avanzar rápidamente en la instrumentación de un sistema de gestión de envases, del cual todos formamos parte.

Mucha gente, que no está familiarizada con el tema, es prejuiciosa sobre la sustentabilidad del agro, la tecnología de siembra directa posiciona a la Argentina como líder en la aplicación de un sistema más amigable con las personas y con el ambiente.

En aplicación de Buenas Prácticas se está trabajando en las herramientas y la capacitación para seguir mejorando en la aplicación. La norma IRAM 14130 es un instrumento fundamental para la implementación y control de las BPA, pero sobre todo, tenemos un gran desafío por delante desde Campo limpio en la difusión del lavado de envases.

¿Y eso cómo se logra?

– El productor, por ejemplo, tiene que hacer un cambio de paradigma respecto de qué hacer con los envases vacíos y cambiar su comportamiento, que implica llevar los envases desde su campo a los centros de acopio. Para eso, los lugares de recepción deben estar lo más cercanos posible del establecimiento del productor. Para que el sistema sea funcional, deben estar incluidas todas las partes. En esta fase de recuperación es clave el rol del distribuidor.

Y este encuentro en Chivilcoy, como lo estamos haciendo en todo el país con quienes muestran verdadero interés, es muy positivo para lograrlo.

Escrito por Marcelo Lopardo

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