8 de mayo de 2019 16:40 PM
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Monsanto intimó a productor entrerriano a pagar u$s 54 mil por uso de semillas

Se trata de Juan Ferrari, ex presidente de FAA Gualeguaychú, a quien la multinacional le exige el pago de más de 54 mil dólares en concepto de canon, por el uso de semillas de soja con "Tecnología Intacta". Los detalles.

Este lunes trascendió a través de las redes sociales la carta documento que la empresa multinacional le envió al productor gualeguaychuense intimándolo al pago de regalías por el uso de semillas de la tecnología INTACTA RR2 PRO.
La suma que le reclama la compañía es de US$ 54.612,68, que según se expresa en la misiva, el productor Juan Ferrari debería pagar en las próximas 48 horas. A ese número se deberán agregar los intereses devengados, gastos efectuados y demás accesorios.
El caso se difundió en la red social Twitter a través del abogado ambientalista Enrique Viale, quien mostró el aviso que envió Sebastián Andrés Selaya.
En la carta, Selaya argumentó que el productor entregó cargamentos de soja a su nombre y no pagó las facturas en concepto de Canon Intacta: “Le recordamos que el uso legal de la tecnología Intacta contenida en semillas y granos de soja requiere de autorización de Monsanto, encontrándose sujeto a los términos y condiciones previstos en la licencia de uso, que entre otras previsiones, exige el pago de una contraprestación (Canon Intacta) por el uso de semilla conteniendo la referida tecnología”, señaló a la vez que remarcó que el uso de la tecnología Intacta “por parte de quien no tiene autorización del titular de la patente (“Monsanto”) configura un delito castigado por la Ley de Patentes”.
Ahora bien: ¿Dicha intimación deviene de la firma de algún contrato o convenio?
Consultado por este medio, Ferrari explicó: “Monsanto nos envía cartas documento a los productores basado en la atribución que le otorga el Gobierno Nacional de tomar muestras de los camiones que enviamos con nuestra producción a puerto para “fiscalizar” si se encuentra genética Intacta en nuestras semillas. Es una locura, es un avasallamiento que empezó con el gobierno anterior y que continúa con este gobierno”.

“Yo no firme ningún contrato ni acuerdo con Monsanto para obtener semillas ni genética. Son mis semillas, las que cultivé durante estos años en mi campo. Monsanto quiere que se pague cannon por algo que es de los productores”, sumó Ferrari.
Cabe destacar que el planteo de Monsanto se opone a lo que establecen las leyes vigentes que regulan el uso de semillas: la 20.247 que resguarda el uso propio y la 24.481 de patentes que en su artículo 7 establece categóricamente la prohibición de patentar material vivo: “Art.7 ? No son patentables: b) la totalidad del material biológico y genético existente en la naturaleza o su réplica, en los procesos biológicos implícitos en la reproducción animal, vegetal y humana, incluidos los procesos genéticos relativos al material capaz de conducir su propia duplicación en condiciones normales y libres tal como ocurre en la naturaleza”.
La ley de semillas
“Pudimos avanzar con un dictamen, de esta manera dimos un paso más en esta idea de tener una media sanción de una Ley de Semillas que tenga al Estado como principal ente de control. La verdad es que este dictamen es fruto de un intenso trabajo, aunque queda camino por recorrer porque no hay mayorías legislativas y por lo tanto, hubo observaciones y opiniones que pretendemos sumar en un futuro no muy lejano”, dijo el pasado 30 de noviembre a R2820 el diputado nacional -y ahora candidato a gobernador por Cambiemos- Atilio Benedetti.

Dentro de los puntos a destacar, Benedetti habló del “fortalecimiento del Instituto Nacional de Semillas (INASE) en cuanto al control una vez aprobada la ley; “de esta manera estamos dándole facultades exclusivas y excluyentes para que sea la entidad que controle, lo cual descartaría cualquier otro tipo de mecanismo”, dijo en alusión a los operativos de fiscalización que montan empresas como Bayer y Monsanto en los puertos argentinos, para luego enviar facturas dolarizadas a los productores que comercializan granos, que de ser ejecutados impulsarían a los productores a una ineludible situación de quebranto.

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