14 de mayo de 2019 12:21 PM
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Una investigación argentina apunta a ponerle fin a la amenaza mortal de la bacteria E.Coli

CompartiremailFacebookTwitterCon frecuencia se vincula al Síndrome Urémico Hemolítico (SUH) con el consumo de carne vacuna. Es habitual escuchar que la carne que se le da a los niños debe estar bien cocida para reducir el riego de esa enfermedad causada por una cepa de la bacteria Escherichia Coli que produce la toxina Shiga. Aunque eso […]

Con frecuencia se vincula al Síndrome Urémico Hemolítico (SUH) con el consumo de carne vacuna. Es habitual escuchar que la carne que se le da a los niños debe estar bien cocida para reducir el riego de esa enfermedad causada por una cepa de la bacteria Escherichia Coli que produce la toxina Shiga. Aunque eso es motivo de debate, contar con un “remedio” daría más garantías a los consumidores y también a los productores de alimentos como carne, leche o verduras, productos en los cuales se puede encontrar esta bacteria.

El médico y científico Federico Goldabaum, que trabaja en la empresa nacional Inmunova, surgida a partir del Instituto Leloir, contó en Bichos de Campo que desarrollaron “un antisuero, es decir, una especie de vacuna que se aplica como la antitetánica, una vez que aparecen los síntomas y se teme el contagio de la enfermedad”.

“Es un desarrollo único en el mundo para curar una enfermedad que puede ser mortal y que en la Argentina se lleva a 1 chico por mes, siendo el país con más casos por habitantes del mundo, aunque también hubo brotes importantes en otros”, contextualizó.

“En el Instituto Leloir creamos una plataforma para desarrollar vacunas y luego de varios años de trabajo y en trabajo colaborativo que hicimos con la doctora Marina Palermo, de la Academia Nacional de Medicina, desarrollamos un inmunógeno, una proteína que produce anticuerpos contra la toxina que causa la enfermedad”, contó Goldbaum, quien a su vez explicó que “la patente del desarrollo es del Conicet, lo que le reportará ingresos a ese organismo una vez que el antisuero sea comercializado”.

Escuchá el reportaje completo a Fernando Goldbaum:

Goldbaum describió que “la bacteria produce primero diarrea y luego sangrado, porque empieza a liberar una toxina que daña los intestinos. Luego penetra en otros órganos, y produce inflación en vasos, riñones y afecta al sistema nervioso central. La enfermedad es el SUH”. Y agregó: “Lo que usamos es un inmunógeno potente que produce anticuerpos neutralizantes; un antisuero que neutraliza de forma temprana y rápida la toxina, de modo de evitar el proceso inflamatorio que produce la enfermedad”.

¿En qué punto se encuenta el desarrollo? “La prueba de concepto la hicimos junto con el Conicet, y luego de estudiar varias alternativas, elegimos la vía del antisuero, desarrollamos un plan clínico con la Anmat- Administración Nacional de Medicamentos, Alimentos y Tecnología Médica- que tuvo una etapa de pre-clínica en diversos animales, y luego ejecutamos un plan clínico para demostrar en adultos que la droga es bien tolerada y que alcanza la concentración para neutralizar la toxina”.

Al respecto del plan clínico, Goldbaum anunció que “esa etapa finalizó hace dos meses, y los resultados fueron excelentes en cuanto a seguridad de la droga. Por eso el mes próximo iniciaremos el ensayo en niños de 1 a 10 años que tengan diarrea con sangre, y a los que se les diagnostique la presencia de la toxina en la materia fecal”.

Goldbaum consideró que “debemos trabajar, por lo menos, por dos años más para que el producto esté a disposición de la población”. Esa segunda etapa se llevará a cabo en unos 12 hospitales ubicados a lo largo y a lo ancho del país y que son tanto público como privados. “Para 2021 estaríamos en condiciones de inscribir el producto en la Anmat y ponerlo a disposición de la sociedad”, manifestó.

Goldbaum explicó que la Escehrichia Coli “es una bacteria que no distingue rango etario, aunque ataca con fuerza a los niños por tener menos anticuerpos para contrarrestar sus efectos”, y que no se encuentra solamente en la carne de vacas sino en diferentes alimentos.

El científico explicó que “la bacteria convive en la flora intestinal de los vacunos y cuando se produce la faena, termina en los músculos, es decir, en los diferentes cortes que se venden en las carnicerías”.

“Por eso no hay riesgo alguno en comer un bife que esté crudo por dentro, porque la bacteria se muere en contacto con la superficie caliente de la plancha o parrilla. El problema es con la carne picada que se transforma en hamburguesas; allí debe cuidarse la plena cocción del producto para evitar riesgos”, relató.

Pero el de la carne vacuna es sólo un ejemplo. “Hace poco hubo casos en Francia donde se usa leche no pasteurizada para hacer quesos, y como la población tiene menos anticuerpos porque la bacteria es menos circulante, se dio un brote importante, pero también está presente en otros animales silvestres como las ovejas”, alertó Goldbaum, quien dio otros ejemplos de lugares o situaciones en las que se puede producir el contagio, como por caso “el consumo de jugos de frutas no pasteurizados o en piletas natatorias y con la higiene luego de visitar granjas educativas”.

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