17 de mayo de 2019 07:14 AM
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Argentina, tercer exportador mundial de miel, tuvo la peor cosecha en diez años

En el marco de la Semana de la Miel, un apicultor y un criador de abejas analizan la coyuntura de un sector complicado por la caída en la producción y el estancamiento de los precios.

El vínculo entre las abejas y las flores es un toma y daca a precio justo. Las abejas van de flor en flor recolectando el néctar con el que luego producirán miel y dejan a cambio el “servicio” de polinización para la reproducción vegetal.

En el contexto de la semana de la miel, que se conmemora hasta el 20 de mayo (el día mundial de la abeja), Clarín Rural consultó a un apicultor y a un criador de abejas reina para conocer de primera mano cómo está la actividad. La intensificación de la producción agrícola junto con algunas particularidades comerciales está afectando la supervivencia de un sector en el que predominan las empresas familiares y el trabajo artesanal.

Martín Braunstein (Malka Queens), junto a su esposa, contó que en el país hay unas 3,9 millones de colmenas.

Martín Braunstein (Malka Queens), junto a su esposa, contó que en el país hay unas 3,9 millones de colmenas.

El apicultor bonaerense, José Ringuelet, puso bajo la lupa la campaña desde lo productivo: “Los rendimientos este año han sido malos, de hecho, fue la peor cosecha en diez años”. Junto a un socio, Ringuelet lleva adelante Colmenares de Magdalena, una empresa de tipo familiar que empezó con 25 colmenas en 1998 pero hoy tiene 1.500 y que produce miel para exportar pero también, un 30%, lo fraccionan y venden al mercado interno con marca propia.

Según datos de la Secretaría de Agroindustria, el 80% de los apicultores tiene 200 colmenas o menos y sólo un 5% tiene 2.000 o más colmenas. Hay que diferenciar entre el pequeño apicultor que con 50 colmenas sólo se ocupa los fines de semana, porque en la semana necesita otro trabajo, el apicultor mediano, de 50 a 400 colmenas que también necesita otro trabajo porque no le da la escala y el apicultor profesional que tiene más de 500 colmenas.

Para el criador de abejas reina Malka Queens, Martín Braunstein, “ya el año pasado la cosecha fue muy mala producto de la sequía, y este año, si bien la primavera 2018 dio buenas precipitaciones, el verano tuvo la combinación de dos circunstancias que conspiraron contra la producción: baja temperatura y alta humedad afectaron la producción de néctar”.

Una empresa argentina, Malka Queens, logró cumplir con las estrictas normas de trazabilidad francesas y exportó abejas reina a ese mercado.

Una empresa argentina, Malka Queens, logró cumplir con las estrictas normas de trazabilidad francesas y exportó abejas reina a ese mercado.

De hecho, Braunstein destacó que las 52.000 toneladas de miel que se produjeron este año están muy por debajo del potencial argentino que rondaría las 72.000 toneladas por la cantidad de colmenas que hay en el país.

Argentina es el tercer productor y el tercer exportador mundial de miel. Con 3,9 millones de colmenas y 23.000 apicultores.

Comercialización

En lo que respecta a la comercialización, Braunstein contó que “el precio que reciben los apicultores está planchado, estático desde hace 3 o 4 meses, en un contexto en el que ha aumentado el dólar pero el apicultor no está recibiendo nada extra por eso”. “Esa parte de la diferencia se la queda el exportador”, remarcó.

En la Argentina el consumo de miel es de apenas 250 gramos por habitante cada año. En Europa, en cambio, es de 1,5 kilos.

En la Argentina el consumo de miel es de apenas 250 gramos por habitante cada año. En Europa, en cambio, es de 1,5 kilos.

Ringuelet lo vive en carne propia. “El precio no acompañó porque cuando teníamos un dólar a 20 pesos nos pagaban 2 dólares el kilo pero ahora, que el dólar está a 45 nos pagan 1,40 dólares, algo que llama la atención porque casi toda la miel que producimos y vendemos en barriles a granel se exporta”, se quejó Ringuelet, quien destacó que “son unos pocos acopiadores/exportadores que compran la miel a un precio bajo a productores necesitados de efectivo para cubrir costos, mientras que los que pueden, como nosotros, la aguantamos hasta ver si sube al rango histórico de los 2 dólares”.

La cuenta es simple: 2 dólares a una cotización de 20 pesos da 40 pesos por kilo de miel. Si ahora estuvieran cobrando el equivalente en pesos a 2 dólares serían alrededor de 90 pesos. Sin embargo, están cobrando 63 pesos.

Para colmo, a una producción que se exporta casi toda las retenciones no le sentaron bien. “Las retenciones vienen a complicar más a un sector que está golpeadísimo, los apicultores están muy golpeados y todos los análisis de costos de dan pérdidas”, apuntó Braunstein.

José Ringuelet, de la empresa Colmenares de Magdalena, reconoció que los rendimientos de este año fueron malos por la alta humedad y las bajas temperaturas.

José Ringuelet, de la empresa Colmenares de Magdalena, reconoció que los rendimientos de este año fueron malos por la alta humedad y las bajas temperaturas.

El criador, que tuvo que viajar a Francia para aceitar la venta de sus abejas reina con trazabilidad a apicultores franceses (una exigencia sanitaria que muchas veces se convierte en una traba paraarancelaria), contó que el precio de la miel argentina está por el piso en Europa: “Hoy están pagando 2.000-2.100 dólares por tonelada, cuando debería ser por lo menos 3.000-3.200 dólares”.

Braunstein también se mostró preocupado por la adulteración del a miel por parte de China. “Se da en volúmenes tan grandes que son disruptivos, rompen el mercado saturándolo con mieles adulteradas más baratas”, contó. La miel se disuelve con jarabes de maíz, azúcar o arroz, pero se vende como miel pura.

En el mundo el consumo de miel ha aumentado de la mano del incremento de una alimentación más saludable. Sea en fresco así como también incorporada a productos para darles ese toque de endulzante natural. Comparado con otros habitantes del mundo, y teniendo en cuenta que Argentina es uno de los protagonista de la producción mundial, los argentinos no son grandes consumidores de miel. Con apenas 250 gramos está lejos de los europeos que están en el rango de 1,5 kilos/habitante/año, ni hablar de los eslovenos que están en 4,5 kilos per cápita.

Sin embargo, a Colmenares de Magdalena con el fraccionamiento no le está yendo mal. “El mercado interno tiene sus vaivenes pero nosotros tenemos demanda, incluso para aumentar la partida, sólo que tendríamos que agrandarnos, porque una cosa es producir y otra comercializar, lo tenemos como desafío, aumentar las colmenas de 1.500 a 3.000, aumentar la producción y poder, algún día, enviar miel envasada al mundo”, soñó Ringuelet. Este año, la magra cosecha general los está favoreciendo con un aumento de demanda interna.

Menos flores para polinizar

La intensificación en el uso de la tierra, el avance de la agricultura junto con una ganadería menos extensiva han complicado el trabajo de las abejas y también el de los apicultores. Esto no sucede sólo en Argentina, es un problema mundial.

“Donde hay pasturas hay flores lo que nos da la posibilidad de llevar nuestras colmenas para que las abejas hagan la polinización, las malezas como cardos, donde haya tréboles, alfalfas, lotus, incluso en montes con álamos o sauces, todo eso sirve para el trabajo de las abejas pero cada vez hay menos”, lamentó Ringuelet. Y agregó: “Hace 20 años que estoy en la apicultura y veo que cada vez tenemos menos rendimiento, creo que es por la intensificación, sumado a problemas sanitarios porque la deficiente nutrición que facilita a aparición de enfermedades, como en todas las especies”.

En el horizonte, Ringuelet, destacó “que es una tarea artesanal, es un oficio difícil de aprender, no es fácil conseguir gente, pero encima necesitamos de buenos caminos para sacar la producción y mejores condiciones de comercialización, no pedimos nada, sólo que nos den las condiciones”.

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