17 de mayo de 2019 02:33 AM
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Los pergaminos del glifosato: Desde la cámara de agroquímicos piden una ley nacional sobre aplicaciones

CompartiremailFacebookTwitterLa “barba de chivo” que cuelga de los árboles y se ve de fondo en la nota con Néstor Conti, un directivo de la Cámara de Distribuidores de Agroquímicos, es un arbusto de muy rápido crecimiento que produce unas inflorescencias muy coloridas y alegres durante la temporada veraniega. Según Conti, “cuando vemos estas plantas, sabemos […]

La “barba de chivo” que cuelga de los árboles y se ve de fondo en la nota con Néstor Conti, un directivo de la Cámara de Distribuidores de Agroquímicos, es un arbusto de muy rápido crecimiento que produce unas inflorescencias muy coloridas y alegres durante la temporada veraniega. Según Conti, “cuando vemos estas plantas, sabemos que no podrían sobrevivir si hubiera contaminación ambiental”.

La referencia la realizó en alusión a que uno de los productores denunciados por aplicar glifosato sobre áreas urbanas en Pergamino, Mario Roces, casualmente tiene esas plantas en la entrada de su establecimiento, frente a la casa de alguno de los vecinos que lo denunciaron diciendo que los aviones “le fumigaron encima con glifosato”. Literal.

Tanta es la paranoia de algunos, tan disímiles son las explicaciones y las sensaciones en juego, que es necesario para la pelota y establecer un equiloibrio basado en la ciencia. Es lo que trata de hacer Conti en una entrevista con Bichos de Campo. “El glifosato es una sustancia que debe ser manejada como corresponde. Si es así, no debería haber problemas en su aplicación”, aseguró el tesorero de la Cámara Empresaria de Distribuidores de Agroquímicos, Semillas y Afines Bonaerense (Cedasaba).

Aquí el testimonio completo de Néstor Conti:

El agrónomo y experto en agroquímicos comparó lo que sucede en Pergamino y otras áreas periurbanas de la Argentina con lo que sucede en otros países, donde la convivencia entre productores y vecinos parece mucho menos complicada.

“Acá tenemos una muy pobre legislación al respecto. Hace 22 años que venimos trabajando en una Ley de Fitosanitarios de orden nacional. Cuesta creerlo pero todavía no hay una ley nacional. Hay leyes provinciales, como la 10.699 de Buenos Aires, que tiene 31 años de vida, y decretos reglamentarios posteriores como el de 1991, pero todos necesitan correcciones. El problema es que hay intereses políticos que frenan” este debate, evaluó el profesional.

Luego contó que “en Pergamino conformamos un grupo en el que está el INTA, CREA, Aapresid, la Unnoba (Universidad Nacional del Noroeste de la Provincia de Buenos Aires), la Sociedad de Cerealistas y hasta Cedasaba, y todos estamos preocupados por la cuestión ambiental. Por eso presentamos un proyecto que fue considerado por los concejales y gracias al cual corrigieron cosas como por ejemplo, imponer la exclusión de aplicación de agroquímicos a solo 100 metros de la parte urbana”, comentó Conti.

“La producción se hace un tanto difícil con esa exclusión. Si recorren alrededores de Pergamino, verán que los productores abandonaron esa franja, y por eso creo que eso generará más malezas de las que se querían evitar”, lamentó de todos modos.

Conti comentó que en un intento por zanjar la falta de lesgilación adecuada, se emitió la Resolución 246/18, firmada por el ministro bonaerense Leonardo Sarquís, que genera un marco provincial, pretendiendo que sean los municipios de la provincia los que tomen la posta en hacer cumplir dicha resolución. Pero luego una ONG encabezada por la esposa de Marcelo Tinelli, Guillermina Valdés, tomó contacto con el Gobierno, pidiendo que no prosperara esa resolución, postergando su aplicación hasta 2020.

“Es una pena, porque lo que se buscaba con la misma, era una salida a todo este entramado, porque no significaba que íbamos a tirar productos a mansalva, sino que se trataba de regular el viento, el volumen y producto a aplicar, y cuidar la zona donde se aplicaría”, se lamentó el experto.

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