19 de mayo de 2019 13:21 PM
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Los juncos: tipo de plantas que no le gustan a los animales

Las malezas son uno de los enemigos que más afecta a los productores en Colombia. Este tipo de plantas brotan en los potreros para tomar partida y apoderarse del suelo. Los juncos son unas de las plantas arvenses que aparecen debido a un manejo inadecuado en los pastos.

Proveniente de las ciperáceas, los juncos son plantas que crecen en tierras bajas y que llegan cuando caen las lluvias luego de largas temporadas secas. Estas pueden entrar a competir con otras en estos terrenos y afectan la productividad de la ganadería.

 

Eustorgia Mendez, ingeniera agrónoma, afirma que “en términos de ganadería, los juncos se pueden considerar como un tipo de maleza que no les gusta a los animales, por lo que al no ser apetecidas por el ganado se convierten en enemigos para el productor”.

 

Este tipo de malezas, juegan un papel importante, pues por estar en tierra baja compite con las otras especias de gramíneas que si agradan a los animales y que son consumidas por ellos.

 

“Por sus condiciones agroecológicas, estas crecen y forman parte de la gama de plantas que nacen en estos terrenos de tierras bajas, incluidas las que les gustan y las que no al ganado, dentro de esas está el junco”, expresa Méndez.

 

Al no ser consumidas por los animales, se convierten en un dolor de cabeza para los productores que necesitan erradicarlas antes que estas vayan tomando mucho espacio dentro de los potreros.

 

“Estos juncos afectan la ganadería por la competencia que se da, pues cuando una planta es gustosa el animal se la come, lo que le da espacio a la que no sea apetitosa para que crezca y se apodere más del lugar. Esto provoca que se multipliquen más y si no se controla, aumenta la cantidad por unidad de área y le resta a la que sí consume el ganado. Esto quiere decir que por toda esa pelea, le quita los nutrientes y la gramínea va saliendo menos”, asegura Méndez.

 

Por esto, el control que deben tener los ganaderos para evitar que los juncos aparezcan es bastante arduo, pues “si no se interviene puede pasar que con el tiempo ese potrero o ese espacio de tierra tenga más junco que gramínea o que plantas que consuma el ganado”, señala Méndez.

 

Para que esto ocurra, se deben implementar técnicas y labores importantes dentro de la finca, que procedan a erradicar ese enemigo de las praderas.

 

“Para acabar con estas malezas, muchas veces hay labores culturales que se realizan cuando el potrero tiene agua. Si está muy húmedo, el productor debe cortar la planta por debajo del nivel del agua para que se ahogue. Otra técnica importante, es que en la medida en que aparezca, se puede aplicar una amina o algún tipo de herbicida que retrasan su crecimiento y las vuelve amarillas”, indica Méndez.

 

Para que no florezcan, lo ideal es que haya un potrero con unas praderas bien constituidas para que no dé espacio a que salgan malezas. “Cuando no se manejan rotaciones que le den descanso a los potreros, se presenta un mal manejo. Por eso para evitar que broten los juncos, se debe realizar una buena rotación con los descansos y las ocupaciones, lo que asegura que no hayan tantas malezas o juncos que afecten la producción”, detalla Méndez.

 

Finalmente, esta ingeniera agrónoma considera que “esto perjudica la productividad, porque cuando un potrero está muy cargado de junco, los animales tienen poca gramínea y no comen de manera adecuada la comida que les gusta, lo que provoca una baja en la producción”.

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