22 de mayo de 2019 14:50 PM
Imprimir

Carne de búfalo: ascienden a 19.364 las cabezas en el Chaco

Animarse a innovar en la parrilla es la apuesta de los productores. Esta carne roja posee menos grasa y contribuye a prevenir enfermedades cardiovasculares, mientras que su ganadería se adapta a distintos climas: el futuro llegó hace rato.
La carne de búfalo es una excelente opción para una alimentación saludable porque, además de aportar proteínas y minerales, contribuye a prevenir enfermedades cardiovasculares, ya que posee un alto valor nutritivo y escasa cantidad de grasa y colesterol.
Este alimento tiene apariencia, sabor y forma similar a la bovina, y hasta sus cortes comerciales poseen la misma denominación. De hecho, es un tipo de carne muy consumida en países como Brasil y durante los últimos años incluso ha ido conquistando el paladar gourmet argentino, comenzando por el de los hogares del Noreste Nacional (NEA).
Ganar terreno
Las características climáticas y geográficas del Nordeste Argentino, donde hay abundante presencia de bañados, generan un ámbito propicio para la producción de búfalos, concentrando el 81% del stock de bubalinos del país.
Según datos del Sistema Integral de Gestión de Sanidad Animal (Sigsa) del Senasa, a mayo de 2019, Corrientes es la principal productora de este especial tipo de carne con 43.608 búfalos; seguida por Formosa que posee 41.108 cabezas; del Chaco con 19.364; y de Misiones con 2.516.
Sin embargo este producto también se puede encontrar en restaurantes y mercados de Buenos Aires, en donde los consumidores que se animen al desafío de probar un alimento saludable y diferente pueden corroborar sus características por sí mismos.
Controles del Senasa
El Servicio Nacional de Sanidad y Calidad Agroalimentaria (Senasa) supervisa, en los frigoríficos que habilita para el tránsito federal, la implementación de sistemas de gestión y aseguramiento de la inocuidad, tales como Buenas Prácticas de Manufactura (BPM), Procedimientos Operativos Estandarizados de Sanitización, Manejo Integrado de Plagas (MIP) y Análisis de Peligros y Puntos Críticos de Control (Haccp).
Para preservar la inocuidad de esta carne bubalina, el Senasa realiza planes de muestreo bacteriológicos para la determinación de bacterias indicadoras y patógenas, entre ellos, el Plan Nacional de Control de Residuos e Higiene en Alimentos (Creha) que analiza que no haya restos de medicamentos, metales pesados y pesticidas.
Además, se realiza el examen de órganos y músculos en playa de faena (examen post mortem) con el objetivo de diagnosticar patologías capaces de afectar la salud pública.
En definitiva, dada la tendencia de los consumidores a optar cada vez más por una alimentación saludable y una producción sustentable, desde el Senasa recomiendan animarse e incorporar carne de búfalo al menú, ya que cuenta con beneficios nutricionales y ventajas favorables para una dieta equilibrada.
Fuente:

Publicidad