30 de mayo de 2019 12:51 PM
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Temen que una excesiva reglamentación afecte a la flota costera

Las nuevas exigencias de Prefectura sobre los barcos costeros que participarán de la temporada de langostino podrían traccionar un cambio de estrato de varias unidades.

La temporada de langostino en aguas nacionales está a punto de encontrar su luz verde. Sólo resta una semana para el inicio de la prospección comercial entre los paralelos 41° y 47°, de la que participarán cuarenta y cinco buques.

Sin embargo, el horizonte está menos claro para las embarcaciones costeras de Mar del Plata. Las “exigencias adicionales de seguridad” por parte de Prefectura inquietan a los armadores del sector; sobre todo, las vinculadas al alejamiento.

“Un barco es más seguro en puerto; pero no fue construido para eso. Prefectura debe cuidarnos; pero también tiene que asegurar el sustento”, repiten los titulares de las embarcaciones.

Recientemente desde la fuerza se les informó mediante las agencias marítimas que para cambiar de puerto deberán zarpar desde la estación marítima local en parejas, con comunicación cada cuatro horas y a la vista una unidad de otra. El requerimiento es exclusivo para este segmento.

Hasta aquí, el pase de jurisdicción se enmarcó en la Ordenanza Marítima 2/82, que les permite a los buques costeros un alejamiento de 100 millas de la costa, sin límite norte-sur. Así, en años anteriores navegaban en lastre hasta alcanzar la jurisdicción que correspondiera por cercanía a la zona de pesca.

Agliano muestra las inquietudes del sector.

Desde la Asociación de Embarcaciones de Pesca Costera temen que en este contexto la acumulación de restricciones que pesan sobre el estrato termine por mermarlo.

“Son restricciones más restricciones. Esta es una más de las tantas que se vienen aplicando y que empujan nuestro declive. Creemos que así los barcos amarillos más grandes van a mutar indefectiblemente a barcos de altura”, explicó el gerente de la entidad, Sebastián Agliano, en diálogo con Pescare.com.ar.

En el caso de alcanzar los metros de eslora suficientes, el cambio a buque de altura sólo demanda la incorporación de un patrón más, un segundo y el cambio estético de amarillo a rojo.

Agliano ve con beneplácito que se agudicen las medidas de seguridad, las inspecciones con la mira puesta en el estado de los cascos, equipos de comunicación, electricidad, maquinas, elementos de salvamento y demás; pero entiende que modificar la disposición del alejamiento repercute en la metodología de trabajo.

“Hasta acá nuestros buques siempre fueron pudieron ir solos, aunque tienen por costumbre hacerlo en grupo; pero qué pasa ahora si queda uno solo o si un barco tiene que volver a Mar del Plata por cualquier circunstancia, como por ejemplo, una reparación de urgencia. Es una complicación”, ejemplificó.

Además, apuntó que la norma es discriminatoria al estar enfocada solamente en sus representados: “Sólo aplica para los barcos costeros de Mar del Plata. Del sur no dice nada”, cerró a la espera de que las autoridades revean lo actuado.

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