1 de julio de 2019 12:34 PM
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Suelos. Lo que se va con un buque de soja y cómo cuidarlo

Con la exportación del grano se va agua y nutrientes que se deben reponer.

¿Qué exportamos en cada buque de soja? Una fuga silenciosa que va más allá de agua y nutrientes primarios que demandarán esfuerzos interdisciplinarios para su reordenamiento.

El rumbo indica que la expansión de la agricultura irá en franco crecimiento, por lo que la permanencia de áreas tradicionales sumado el auspicioso ingreso de nuevas zonas aplica para generar protocolos consensuados y sólidos de protección de los suelos.

La Argentina tiene trazada una historia de agricultura que podría resumirse en poco más de un siglo y el ejemplo emblemático tiene epicentro en la zona de Alcorta, Santa Fe, con información detallada.

La auditoría del sector prístino indicó en su cobertura “mágica” fósforo de 191 ppm, potasio 1.092 ppm, CIC 18,8 meq; cinc (Zn)5,5 ppm. Del mejor lote promedio del campo de más de 100 años de agricultura ininterrumpida dio fósforo 13 ppm, potasio 490 ppm, CIC 14,2 meq, cinc 0,8 ppm.

En el lapso de 10 años se realizaron correcciones progresivas y nuevas lecturas marcaron en los bioindicadores de calidad de suelo en sectores donde se adicionó mineral ferroso. La enzima ureasa registró un 22% extra versus el testigo, mientras que con el aporte de magnesio y calcio alcanzó a 39.000 rizobios por gramo de suelo (cifra 10 veces mayor que el testigo). Los valores están marcando una alerta y más aún cuando ambos tratamientos se tradujeron en rendimientos superadores en secuencia de cultivos.

Con estas lecturas, la necesidad de programas de contención tendría que transferirse de la teoría a acciones directas y tácitas sobre las cuencas comprometidas para evitar que el costo de recuperación sea mayor.

Deben fijarse pautas para el aprovechamiento del recurso
Deben fijarse pautas para el aprovechamiento del recurso

¿Qué hacer y tener en cuenta en adelante?

  • Ampliar el espectro de diagnóstico cuando se ingresa por primera vez al lote. El objetivo es perpetuar la producción independiente del cultivo a instalar. Extender el inventariado a 22 índices y parámetros.
  • Reinventarse con el uso de la pala como herramienta para “graficar” el presunto impacto de resistencia que genera al que muestreará ese ambiente y lo que representaría para una raíz tener que atravesar ese impedimento con todo el gasto energético que ello representa para la planta.
  • Esto coloca al que interpretará la auditoría en una posición privilegiada para generar protocolos de cómo y con qué proteger y corregir ese suelo. Resuelto esto en lo inmediato podrán incorporarse otras herramientas de muestreo con menores esfuerzos.
  • En línea con lo anterior, por desconocimiento o desidia se generaron situaciones de impedancia a -27 cm de profundidad de más de 25 años previos a sistemas contemporáneos. Recordemos que los anclajes de varios de los cultivos continúan expresándose más allá del metro de profundidad. Por ende, estratificar los muestreos a -60 cm. (en 30 años de inventariados clarifican en un grado superior las interpretaciones).
  • Para módulos de nuevos registros sería complementario determinar estatus de fauna de suelo macro y microscópicos.
  • Auditar la distribución de macro y micro poros.
  • Excitar las enzimas como factor clave para una mejora en la economía de la fertilización y promover prácticas de nutrición complementaria para alcanzar altos pulsos de foto-asimilados para una plena expresión de la genética de cultivo.
  • Promover un banco de nutrientes sí y solo sí cuando el suelo esté en equilibrio de bases.
  • Tener en claro que la generación espontánea de nutrientes aún no se ha hallado.
  • Auditar el comportamiento interestacional de napas.
  • Gestionar una matriz que abarque los aspectos favorables al sistema, el pasivo y los programas de contingencia cuando nos arrogamos el término de sostenibilidad.

Ninguna práctica y/o tecnología confinada asegura estabilidad. La complementariedad de las acciones basadas en la ingeniería agronómica podrá alinearse para la búsqueda de resultados auspiciosos en un sistema tan dinámico como la agronomía de cultivos.

Un país que se jacta de abundancia natural exacerbada, pero no renovable, debiera fijarse pautas concretas de un aprovechamiento del recurso en carácter juicioso que redunde en beneficios a toda la cadena productiva.

El autor es consultor privado

Marcelo Palese
Fuente:

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