3 de julio de 2019 01:54 AM
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Erisipela porcina en México

La Erisipela Porcina es causada por Erysipelothrix rhusiopathiae y es una enfermedad de gran prevalencia e importancia económica para las industrias porcinas de Norte América, Europa, Asia y Australia. Se estima que cerca del 30 - 50% de cerdos sanos, son portadores de la bacteria en tonsilas y otros órganos linfoides (Stephenson, 1978).

En México, se reporta que E. rhusiopathiae es la segunda bacteria más aislada en presencia de vPRRS en granjas de Guanajuato, Jalisco y Michoacán (Sierra, 2006). Mientras que la incidencia en el estado de Sonora es del 80% de animales positivos (Huerta, 2008).

La enfermedad se observa principalmente en cerdos en crecimiento y animales reproductores. La importancia económica de la enfermedad radica en las pérdidas generadas por la mortalidad, retraso en el crecimiento, pérdidas por decomisos en rastro y problemas reproductivos como abortos, agalactia y disminución de la fertilidad, generalmente debido al proceso febril.

Los factores de estrés como el hacinamiento, la mezcla de cerdos después del destete y los cambios bruscos de temperatura pueden desencadenar la Erisipela clínica.

Los animales portadores eliminan la bacteria por medio de heces, orina, saliva y secreciones nasales, creando una importante fuente de infección. Las instalaciones, alimento y agua pueden ser contaminados por cerdos infectados, dando lugar a una transmisión indirecta (Wood, 1992).

Se sabe que más de 30 especies de aves silvestres y por lo menos 50 especies de mamíferos son portadoras de E. rhusiopathiae (Shuman, 1971), causando también poliartritis en ganado ovino caprino y una alta mortalidad en pavos, por lo que la presencia de estas especies dentro de granjas porcinas con pocas medidas de bioseguridad puede perpetuar el desarrollo de la enfermedad.

En diversas regiones del mundo se ha identificado un aumento en el número de casos clínicos en la temporada de lluvias de mayo a julio (Nagendra, 2016).


PRESENTACIONES CLÍNICAS

Los signos clínicos de la Erisipela Porcina se pueden dividir en presentaciones agudas, subagudas y crónicas. La infección subclínica también puede ocurrir cuando no hay una enfermedad aparente, pero puede conducir a una enfermedad crónica.

Los cerdos con la forma septicémica aguda pueden morir repentinamente sin mostrar ningún signo clínico. Los cerdos infectados generalmente cursan con fiebre, problemas locomotores, letargia, depresión y anorexia. Las lesiones cutáneas pueden variar de rojo a púrpura ocasionalmente en forma de diamante, aunque las lesiones en formas irregulares también son comunes. Se puede observar cianosis de orejas, hocico y abdomen. El pronóstico en la forma aguda es desfavorable; sin embargo los animales se pueden recuperar siempre y cuando se detecte precozmente la enfermedad y se aplique el tratamiento antibiótico adecuado, además de implementar un programa de inmunización de inmediato.

Los signos clínicos de la forma subaguda incluyen las lesiones cutáneas características, anorexia y fiebre moderada. Las lesiones cutáneas pueden no persistir durante más de unos días.

La forma crónica puede seguir a una enfermedad aguda o subaguda así como a una infección subclínica y se caracteriza con mayor frecuencia por artritis y endocarditis vegetativa. La mortalidad en estos casos es reducida, sin embargo el impacto económico puede ser elevado debido al retraso en el crecimiento que se produce.


DIAGNÓSTICO

El cultivo e identificación de E. rhusiopathiae, puede realizarse a partir de muestras de bazo, riñón, tonsilas, corazón y líquido sinovial, sin embargo es un proceso difícil, ya que su crecimiento es lento y requiere medios de cultivo especiales suplementados con suero, sangre o antibióticos que impidan el crecimiento de otros microorganismos. Además se debe hacer diferenciación entre E. rhusiopathiae y E. tonsillarum, por lo que en México no existen muchos laboratorios que realicen la identificación bacteriológica.

La serología, es realizada principalmente mediante la técnica de ELISA y es útil para confirmar el diagnóstico, evaluar la respuesta a la vacunación, conocer cómo y cuándo circula el agente etiológico en la unidad de producción, conocer el riesgo de transmisión en cada fase productiva y la evaluación serológica de animales de reemplazo.


SEROTIPOS IDENTIFICADOS

Se han identificado 28 serotipos diferentes de Erysipelothrix rhusiopathiae (Giménez, 2013). En un estudio retrospectivo de 4 décadas, se identificó que los serotipos más prevalentes, obtenidos a partir de cerdos con signología clínica de artritis, lesiones en piel y muerte súbita fueron el 1a, 1b  y el 2 (Cuadro 1). Tan sólo estos serotipos representaron el 88.3% de las muestras (McNeil, 2017).

Las vacunas comerciales para el control de la enfermedad incluyen los serotipos 1 o 2. La vacuna viva atenuada basada en la cepa japonesa Koganei 65-0.15 (serotipo 1a) brinda protección cruzada contra los serotipos considerados más prevalentes: 1a, 1b y 2 (McNeil, 2017).

 

CONTROL Y TRATAMIENTO

La enfermedad generalmente se observa en adultos y cerdos de engorda después de la caída de los anticuerpos maternos y la inmunidad humoral es considerada el factor más importante para la prevención de la enfermedad (Opriessnig, 2012).

En la figura 1 se muestra la duración de la inmunidad materna en camadas nacidas de madres vacunadas, la cual tiene una duración de 8 semanas. Es importante observar que en el grupo vacunado a las 6 semanas de edad (VV6) no se observa seroconversión, debido a una interferencia con los anticuerpos maternos. En los grupos vacunados a las 8 (VV8) y 10 semanas de edad (VV10), se observa seroconversión dos semanas posteriores a la vacunación.

 

Mientras tanto en camadas nacidas de madres no vacunadas (Figura 2), no se observa transmisión de inmunidad pasiva. En los grupos vacunados a las 6 (UV6), 8 (UV8) y 10 semanas de edad (UV10), se observa seroconversión a las dos semanas posteriores a la vacunación.

 

La gran mayoría de las granjas porcinas de México, utilizan un biológico para el control de la Erisipela Porcina, combinado con antígenos de Parvovirus Porcino y Leptospira. Generalmente esta vacuna se aplica durante la etapa de lactancia, para evitar problemas reproductivos asociados a estas enfermedades en el siguiente ciclo de producción de la cerda.

Se ha observado que bajo este esquema de vacunación, la protección generada por la vacuna no es suficiente, pues este esquema resulta en un seroperfil generalmente con títulos bastantes heterogéneos (Figura 1-4), habiendo un porcentaje elevado de cerdas negativas susceptibles de desarrollar la enfermedad. Los títulos de anticuerpos más elevados generalmente se observa en hembras primerizas y hembras de paridades avanzadas (Figura 3), lo que conlleva a la importancia de que las hembras de reemplazo tengan un calendario adecuado de vacunación para la prevención de la enfermedad antes de la entrada a su etapa reproductiva.

 

 

 

También existen vacunas inactivadas univalentes para la protección de la enfermedad. Este tipo de biológicos desarrollan inmunidad dos semanas después de la aplicación y generalmente la duración de la inmunidad es de 2 a 3 semanas con una sola aplicación y hasta 6 meses si se realizan dos aplicaciones.

Finalmente las vacunas vivas para el control de la enfermedad generalmente inducen elevada inmunidad celular y humoral, además el desarrollo de la inmunidad se presenta a los 3 días después de la aplicación.

Posterior a la aplicación de este tipo de vacunas, no se generan reacciones locales o sistémicas, no se observan signos clínicos sugerentes a la enfermedad y en hisopados nasales y fluidos orales, realizados durante 14 días después de la aplicación no se ha aislado la bacteria, por lo que es una opción muy segura con pocas posibilidades de que la vacuna revierta su virulencia en condiciones de campo (Neumann, 2009).

Las cepas de E. rhusiopathiae aisladas de brotes de campo son altamente sensible a los antibióticos β-lactámicos, tetraciclinas y macrólidos (Zou, 2015) (Cuadro 2)

 

CONCLUSIÓN

Actualmente la Erisipela Porcina es una enfermedad presente en las granjas porcinas de México y el mundo. El control efectivo de la enfermedad debe estar basado en una buena inmunoprofilaxis, aunado a las buenas prácticas y medicaciones estratégicas en etapas de riesgo.

Fuente:

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