13 de julio de 2019 12:15 PM
Imprimir

Pistacho, el oro verde le cambia la matriz productiva a San Juan

Sólo el invernadero de la familia Ighani comercializará este año 160 mil plantas de semillas certificadas para cerca de 500 hectáreas nuevas. La superficie a fin de año superará las 3.000 hectáreas y en el 2020 las 4.000.

Marcelo Ighani en su moderno vivero familiar del departamento Rawson, remarcando que “el pistacho es una inversión que exige seguridad a la hora de adquirir las plantas pensando en los futuros rindes dados por la calidad de la planta utilizada”.

El pistacho ha ganado relevancia en el país gracias a San Juan. Desde el sector privado local se estiman ya en unas 3.000 hectáreas entre las plantadas y en implantación. Solamente la firma pionera Pisté SRL produce hoy plantas para unos 500 hectáreas nuevas y la nueva década será recibida con al menos 4.000 hectáreas.

“Qué mejor que contar con material genético certificado en función del respaldo de viveros serios en EEUU”, indicó el empresario iraní “nacionalizado sanjuanino”; y pionero de este cultivo en Argentina.

“Debemos cuidar, en pleno auge del cultivo, la calidad de la semilla y la disponibilidad de cantidad de plantas, para asegurar su crecimiento sostenido en esta región; óptima, como lo es el Valle de Tulum en San Juan y el extremo norte mendocino”, indicó el productor y exportador.

ORIGEN GARANTIZADO

“Nosotros trabajamos nuestro material genético con la certificación de la Universidad de Fresno en California, desde donde hace muchos años traemos las semillas para germinar y comercializar los pies para ser injertados”, afirmó agregando: “es clave en esta actividad que todos los viveristas sean cuidadosos a la hora de ofrecer plantas en San Juan, este cultivo transformará la historia de nuestra provincia”.

“En el caso de los viveros productores de semillas de EEUU, trabajan como verdaderos laboratorios, con normas de calidad y exigencias de aislamiento extremo”; explicó ejemplificando luego, “las plantaciones se aíslan totalmente para evitar polinizaciones cruzadas. El polen es recolectado en sobres para luego aplicarlo, a sobre cerrado prácticamente, sobre las flores femeninas del árbol”.

“En nuestro caso con los años hemos demostrado la importancia de contar con material genético certificado. Este es un esquema de trabajo que nos permite obtener rindes en pistacho incluso superior a los 3.500 kilogramos por hectárea californianos. Nosotros obtenemos unos 4.000 en suelos óptimos como los de Carpintería y el pedemonte del Cerrillo”, afirmó.

“Al primer año de vida uno ya sabe si un pie es o no de semilla certificada. A la hora de hacer el injerto por ejemplo, el vigor de la planta y el color de la piel no es el mismo”; indicó y agregó, “después uno también se da cuenta en la cantidad y calidad de la producción de la nuez de pistacho”.

Claro está que el factor tiempo es clave en un cultivo donde la entrada en producción se da a los 5 años de vida y la cosecha a pleno a partir del noveno o décimo año.

Y afirmó: “obtener una nueva variedad lleva no menos de 10 años de investigación y unos 20 en medir resultados como los obtenidos por nosotros en San Juan”.

Atmósfera controlada y cuidados intensivos reciben las plantas en su “nursery” en los primeros tiempos de vida.

SIN SECRETOS

“Nosotros volcamos todos nuestros conocimientos sobre los cultivos propios y de terceros que nos encargan material. Estamos convencidos de que en 15 años será pistachero y no vitícola y que todo lo que tengamos en producción, aun plantando 100 mil hectáreas en la provincia, lo colocamos igual”, afirmó Ighani.

“Pero debemos encarar un programa serio de desarrollo de este cultivo en San Juan. Considerando la seriedad del material genético y también el acompañamiento del productor en sus primeros años”, indicó sumando como argumento luego que “vale la pena impulsar este cultivo en función de la rentabilidad elevada que tiene”.

Consultado por las dificultades en otros países como España, donde ya se cultivan unas 25.000 hectáreas, afirmó que “aún tienen mucho por mejorar sobre este cultivo y resolver temas como sus plagas y enfermedades y el desarrollo de nuevas variedades y nuevos porta injertos. Acá trajeron plantas españolas y no caminaron, por ejemplo”.

También tienen problemas con la certificación de las semillas: “Los españoles por ejemplo tienen rindes muy bajos comparados con los nuestros y sin embargo están contentos con rindes de 500 kilogramos por hectárea y en cambio nosotros obtenemos rindes de unos 4.000 kilogramos en la misma superficie y con los mismos costos”, señaló el viverista.

LA FRASE
“En breve importaremos un invernadero desde Estados Unidos para mejorar productividad y calidad en plantas”.
Arq. Marcelo Ighani
Pisté SRL

Fuente:

Publicidad