20 de julio de 2019 01:59 AM
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Crece la recría y coexiste con la liquidación

La exportación está faenando menos novillos, cuyo negocio es discreto, pero más vacas, que tienen un margen muy alto.

La oferta ganadera es algo más baja que un año atrás, pero alcanza para un consumo interno muy limitado. A su lado, la exportación, si bien crece y ya representa el 27 por ciento de la demanda, no necesita presionar sobre vacas y novillos pesados. Hay suficiente.

El precio de los ejemplares para el mercado doméstico, a pesar de que la oferta disponible no llega al rango de entre 50 y 52 kilos por habitante por año, no reacciona, incluso con poca oferta de animales livianos de calidad.

El novillito en Liniers vale lo mismo que cinco meses atrás, aunque muchos operadores desconfían de esta calma que lleva ya varios meses. Seguimos en un contexto inflacionario, se han comenzado a cobrar los aumentos derivados de las paritarias, se han incrementado los planes sociales y las jubilaciones; en definitiva, hay algo más de dinero en la calle y la carne se está atrasando con respecto a otros bienes y servicios.

Pese a que la exportación está pasando un momento excepcional, la vaca sube pero con cuentagotas. Además, el negocio no puede ir más allá de la capacidad de faena de las plantas, que con la abundante oferta de esta categoría, está cubierta. La exportación hoy sacrifica menos novillos –cuyo negocio es discreto– y mata más vaca, la cual está otorgando un margen muy alto. Esto otorga a la cadena una reserva de poder de compra que solo utilizará si la oferta de vacas cae o si entran nuevas plantas a faenar con destino a China.

La faena del primer semestre (6,6 millones de cabezas) se ubica un 2,3 por ciento por debajo de igual período del año pasado. Pero llama la atención el incremento en la categoría de vacas: 21,1 por encima de enero-junio del año pasado y un 34 por ciento arriba de igual periodo del 2015, momento de moderada retención.

En la primera mitad del año también creció la faena de vaquillonas (6,1 por ciento), pero disminuyó drásticamente la de terneras (-32 por ciento) y de terneros (-35 por ciento). También se redujo el sacrificio de novillos (-6,3 por ciento) y de novillitos (-13,8 por cientos). Estos datos abonan la idea generalizada en el mercado de que la ganadería argentina ha incrementado la cantidad de animales en recría y ha disminuido el volumen de los encerrados a corral.

Si se analizan sólo los datos de faena de junio, se observa que la faena de vacas se mantiene alta, pero sin cambios. En cambio, la de vaquillonas crece un 26 por ciento con respecto a un año atrás. También en junio caen los novillos (-3 por ciento), los novillitos (-7 por ciento), los terneros (-41 por ciento) y las terneras (-46 por ciento).

De esta manera, aparentemente estarían coexistiendo un proceso de liquidación de vacas y vaquillonas con uno de retención (recría) de novillitos, terneros y terneras.

Rentabilidad

Por otra parte, según el Boletín de “Resultados Económicos Ganaderos” de la secretaría de Agroindustria, los costos de producción de una explotación de cría mejorada en la cuenca del Salado resultaron, a junio pasado y a moneda constante, los más altos de los últimos siete años. En los últimos 12 meses, subieron cinco puntos más que la inflación.

En cambio, los ingresos por ventas de terneros y de vacas, han subido menos: 3,7 puntos porcentuales más que el alza del costo de vida.

Si se toman como base los datos de junio de 2012, se observa que en términos reales los ingresos han caído un 24 por ciento mientras que los gastos de producción crecieron 24 por ciento. Esto determina un resultado neto por hectárea para la cría que se redujo 54 por ciento en siete años, medido en moneda constante.

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