25 de julio de 2019 14:21 PM
Imprimir

Ganadería: entre la trazabilidad y el Uber de la faena en Australia

CompartiremailFacebookTwitterLa ganadería argentina atravesó por períodos de turbulencia en gran parte producto de los diversos marcos regulatorios a los que estuvo sometida. Sin embargo, las proyecciones de las cámaras del sector y los organismos estatales muestran perspectivas altamente favorables: las exportaciones de carne crecieron significativamente durante 2018, aportando a la balanza comercial 1948 millones de […]

La ganadería argentina atravesó por períodos de turbulencia en gran parte producto de los diversos marcos regulatorios a los que estuvo sometida. Sin embargo, las proyecciones de las cámaras del sector y los organismos estatales muestran perspectivas altamente favorables: las exportaciones de carne crecieron significativamente durante 2018, aportando a la balanza comercial 1948 millones de dólares y luego de una década en 2019 se cumplió nuevamente con la cuota Hilton. En los primeros dos meses de este año se registró una marcada recomposición de precios para la carne a nivel local pero aún resta esperar la mejora de los precios internacionales.

La demanda de carne argentina aumenta en los grandes mercados como China, Rusia y a la vez se abren nuevas perspectivas con el acuerdo Mercosur- Unión Europea. La ganadería argentina atraviesa un buen momento y los productores están aprovechando esa coyuntura para ganar lugar en el ecosistema emprendedor local y llamar la atención para que los emprendedores los acompañen con ideas innovadoras que los ayuden a alcanzar las mejoras que requiere la demanda externa.

Uno de los desafíos que enfrentan los productores y el Estado es trabajar en una trazabilidad tanto grupal como individual desde el interior del rodeo. La información de sanidad, por ejemplo, la fecha de vacunación contra determinadas enfermedades o los tratamientos con productos veterinarios, son tan relevantes como los sistemas de tipificación.

La Mesa de la Carne ha realizado un buen trabajo elaborando un registro de matarifes y en los cambios de tipificación. Aun así resta avanzar en innovación porque el productor y los frigoríficos necesitan contar con datos reales y consistentes sobre los vacunos faenados para tomar decisiones, porque los mercados más competitivos los premian o castigan vía precio.

En el último eslabón de la cadena está el consumidor, que sobre todo en mercados globales, exige un producto de alta calidad y está dispuesto a pagar por él. En este sentido, vale tomar como referencia a la industria cárnica de Australia, que logró posicionarse como referente en la producción de carne innovando en diversas etapas del proceso.

Los ganaderos australianos conocen la importancia de llegar a la mesa de los consumidores sin que la calidad de la carne se vea comprometida, es por eso que buscan evitar el estrés que experimenta el animal durante la llegada al frigorífico, debido a que desde el campo hasta la faena puede cambiar el aspecto el sabor y hasta la textura de la carne.

Para mantener la calidad del producto emprendedores australianos crearon Provenir, una solución de faena al estilo Uber. Se trata de un camión con las condiciones necesarias para que los animales pueden procesarse en el campo conservando sus mejores características. Adicionalmente, Provenir le proporciona al productor una gran cantidad de datos sobre sus animales y el proceso de faena.

Según Sebastián Senesi, director del programa Agronegocios y Alimentos de Fauba, durante los últimos 30 años los productores ganaderos no tuvieron certezas respecto de las reglas de juego para sus empresas y la Argentina quedó fuera del ranking de los jugadores relevantes del mercado de la carne.

La ganadería frenó su despegue en términos de producción y comercialización, y aún hoy a pesar de dos años de buenas perspectivas hay dificultades para ser competitivos.

Las inversiones en tecnologías, que son necesarias para estar a la altura de los principales jugadores del mercado, son a largo plazo y los productores son muy cuidadosos a la hora de invertir. Sin embargo, para ganar posiciones es necesario estar a la altura de una agroindustria altamente digitalizada.

Las innovaciones que adoptaron los productores son las que muestran resultados a corto plazo y en este sentido los manejos en nutrición aportaron calidad a la carne. En otro eslabón de la cadena comienzan a ser más frecuentes el uso de plataformas de comercialización de ganado en pie, pero falta innovar en el management incorporando sistemas de gestión y herramientas digitales que prioricen la calidad.

La agricultura abrió sus tranqueras a los emprendedores y generó empresas de base tecnológica exportadoras de servicios de alta calidad. El segundo llamado es para hacer más eficiente la producción ganadera y por qué no sumar un unicornio local.

El autor es socio de Barrero & Larroudé
Por: Juan Manuel Barrero

Fuente:

Publicidad