27 de julio de 2019 00:11 AM
Imprimir

EEUU sanciona a los hijastros de Maduro por apropiarse de ayuda alimentaria

CompartiremailFacebookTwitterLas sanciones de EEUU golpean una y otra vez al entorno de Nicolás Maduro, tanto familiar como político y económico. El Departamento del Tesoro ha sumado a su lista negra a tres hijos de su mujer, la primera combatiente Cilia Flores, y al empresario colombiano Alex Saab, a quien la fiscal rebelde Luisa Ortega señaló hace años […]

Las sanciones de EEUU golpean una y otra vez al entorno de Nicolás Maduro, tanto familiar como político y económico. El Departamento del Tesoro ha sumado a su lista negra a tres hijos de su mujer, la primera combatiente Cilia Flores, y al empresario colombiano Alex Saab, a quien la fiscal rebelde Luisa Ortega señaló hace años como el principal testaferro del mandatario revolucionario. Una lista en la que ya figuran los propios Maduro y Flores, además de Nicolás Maduro Guerra, único hijo del “presidente pueblo”, acusado de “actividades de corrupción”.

“(Saab) es un aprovechador que orquestó una vasta red de corrupción que ha permitido al régimen de Madurobeneficiarse significativamente de las importaciones y distribución de alimentos en Venezuela“, precisó la Oficina de Control de Activos Extranjeros (OFAC). “A través de una sofisticada red de compañías fantasmas, socios comerciales y familiares, Saab lavó cientos de millones de dólares en ganancias de corrupción por todo el mundo“, añadió.

La relación directa de Saab y de socio, el también colombiano Álvaro Pulido, con los tres hijos sancionados de Flores (Walter, Yosser y Yoswal Gavidia), desde que en 2010 consiguieran una contrata millonaria para construir 25.000 viviendas “tres o cuatro veces por encima del costo real”, facilitó posteriormente el negocio. “Saab les canalizó dinero a cambio de acceder a los contratos con el gobierno, incluido su programa de subsidios alimentarios”, detalló la OFAC.

En el epicentro de la millonaria operación se sitúa el programa estrella del gobierno de Maduro: los Comités Locales de Abastecimiento y Producción (CLAP), las famosas bolsas y cajas de comida CLAP, actualización bolivariana de la libreta cubana de racionamiento.

Se trata de comida barata, de baja calidad, que el gobierno distribuye a través del aparato partidario y comunal. La escasez de alimentos y la hiperinflación que dispara los precios ha provocado que los CLAP sean fundamentales para la subsistencia de las clases más populares. Uno de sus creadores es el antiguo asesor español de Maduro, Alfredo Serrano, una de las voces de Podemos en el continente y director del Centro Estratégico Latinoamericano de Política (Celag).

“Alex Saab se robó 117 millones de dólares en 2019”, confirmó el diputado Carlos Paparoni. Desde el Parlamento democrático son reiteradas las denuncias contra el sistema de los CLAP, una herramienta de control social y político.

Investigaciones de medios venezolanos, con el portal armando.info a la cabeza, desnudaron la trama y la red global de compañías fantasmas, que vendían a sobreprecio comida comprada en México o Turquía. Las influencias de Saab con el poder bolivariano quedaron a la vista con la persecución emprendida contra cuatro periodistas (Roberto Deniz, Joseph Poliszuk, Ewald Scharfenberg y Alfredo Meza, los dos últimos corresponsales de El País), que les obligó a huir de Venezuela para exiliarse en el exterior. Primero fue el ente revolucionario de telecomunicaciones, Conatel, el que prohibió al portal Armando.info mencionar el nombre de Saab en sus crónicas. Más tarde fueron los jueces del chavismo quienes amenazaron, incluso con cárcel, a los periodistas.

Ahora las tornas han cambiado. En Colombia persiguen a Saab por lavado de capitales y en EEUU, además de las sanciones, también una corte judicial del sur de Florida investiga si la pareja de empresarios colombianos blanquearon 350 millones de dólares.

El último golpe de Washington contra el círculo más cercano al “hijo de Chávez” provocó su reacción inmediata: “Ni con un millón de sanciones detendrán a los CLAP”. Saab también se agarró al guión revolucionario para asegurar que el único objetivo de EEUU es asfixiar a Maduro.

A la misma hora que EEUU hacía públicas el jueves las sanciones, 400 personas hacían cola en el barrio popular del Valle, en Caracas, para recoger su bolsa del CLAP, por la cual pagaron 2.000 bolívares, que no llega ni a medio dólar. María Espinoza (23 años y dos niños) tardó seis horas para llevarse cuatro kilos de harina, tres de pasta, tres de arroz, uno de azúcar y una botella de aceite, en medio de las protestas de buena parte de los presentes.

Las bolsas de comida llevan menos alimentos que en otras ocasiones. “Nos llega cada mes y medio y no nos dura tres semanas”, se quejaba Espinoza, mientras veía cómo los “chicos malos” (delincuentes) se llevaban unas cuantas bolsas cada uno. La corrupción ha marcado a los CLAP desde el primer día, no sólo en su origen, también en la distribución a través de los consejos comunales.

Fuente:

Publicidad