3 de agosto de 2019 00:33 AM
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Nicaragua tiene pocas colmenas para producir miel

CompartiremailFacebookTwitterEl apicultor Ángel Briceño sueña con mejorar la calidad de su miel para conseguir un buen mercado en el exterior y seguir creciendo, tanto en número de colmenas, como en la productividad de las mismas. Como él, otros 29 productores de miel del municipio de San Francisco Libre (Managua), participa en el proyecto “Santa Rosa […]

El apicultor Ángel Briceño sueña con mejorar la calidad de su miel para conseguir un buen mercado en el exterior y seguir creciendo, tanto en número de colmenas, como en la productividad de las mismas.

Como él, otros 29 productores de miel del municipio de San Francisco Libre (Managua), participa en el proyecto “Santa Rosa Organic Honey Proyect”, que están llevando a cabo las organizaciones Fundación Kolping Nicaragua, American Nicaraguan Foundation (ANF) y la empresa Jicote Natural.

Apicultores del municipio de San Francisco Libre anhelan un buen mercado para su miel

En el proyecto, Fundación Kolping y ANF están realizando una serie de talleres sobre manejo apícola, sanidad apícola, derivados de la miel, procesos de manufactura, entre otros, con el fin de desarrollar los conocimientos técnicos de los 30 apicultores de San Francisco Libre, los que juntos totalizan alrededor de 180 colmenas.

Por su parte, Jicote Natural, una empresa joven, dedicada al negocio de la miel que proviene de reservas naturales y floraciones silvestres, se encargará de asegurar un mercado a los apicultores.

En el caso de Jicote, que trabaja a través de un modelo de economía colaborativa y valor compartido, también ha donado alimento para abejas para combatir la sequía que afecta en la zona de San Francisco Libre, dijo Alejandro Álvarez, representante de la marca.

Baja productividad

Magali Padilla, una de las 12 mujeres que participan en el proyecto, contó que en San Francisco Libre la apicultura es relativamente nueva. “En el municipio se extraía miel, pero de manera silvestre. Yo empecé hace 3 años, porque una oenegé nos llevó colmenas y empezamos sin ningún conocimiento, pero hemos ido venciendo obstáculos y nuestra mayor meta es aumentar nuestra producción”, expresó.

Padilla, que antes se dedicaba a la agricultura, empezó en la apicultura con tres colmenas. En la actualidad posee cuarenta. Dijo que han avanzado gracias a las oenegés que han llegado al lugar a apoyarlos, como Fundación Kolping y ANF.

Igual que el joven Briceño, Padilla anhela lograr una certificación de miel orgánica y tener un mercado fijo para vender su producto, y a buen precio.

El municipio de San Francisco Libre está ubicado dentro del llamado Corredor Seco de Nicaragua. Es por eso que, para el ingeniero Berklin Martínez, del Centro de Entrenamiento Agrícola de ANF, la productividad apícola sufre constantes y considerables bajas.

“Los productores andan produciendo entre 10, 12 y 15 litros de miel por colmenas (algunos) y con este proyecto queremos que produzcan entre 20 y 25 litros por lo menos, pero si es posible, más de eso”, refirió Martínez.

Alfredo Torres, director ejecutivo de Fundación Kolping, destacó que entre las metas del proyecto está alcanzar un mayor índice de productividad por colmena y coincidió en que actualmente es muy baja.

Apicultores en su colmenar. The Honeybee Conservancy/Metro

“En comparación con otros países de Centroamérica, Nicaragua tiene los índices más bajos en productividad de miel. Incluso, como país, tenemos un amplio territorio para producción de miel que no lo aprovechamos. Según los datos del año pasado, andamos por unas 45.000 colmenas a nivel nacional, pero El Salvador, que tiene menos territorio, tiene más de 250.000 colmenas. Nicaragua solo cubre alrededor del 12% del territorio que podría explotar con la apicultura”, señaló Torres.

La capacitación será una de las claves del proyecto, para que los apicultores aprendan un mejor manejo del apiario o colmenar.

“Tenemos un módulo de manejo técnico del apiario, que les servirá para conocer todos los secretos que hay que desarrollar para tener un buen apiario, como la ubicación, la altura a la que hay que poner las cajas del suelo, la división de colmenas, etcétera, etcétera. Pero también hay otro módulo relacionado con la sanidad apícola, porque a las abejas también las afectan plagas y enfermedades, y es muy importantes que los apicultores las conozcan y cómo afectan e inciden en pérdidas”, explicó el funcionario de Fundación Kolping.

Torres añadió que otro tema importante que deben conocer los apicultores es el de la nutrición, ya que las abejas se ven muy afectadas en determinados meses del año cuando hay escasa floración. “El apicultor debe saber ingeniárselas para poder suplementar los alimentos que ellas requieren. Les enseñamos a elaborar algunas tortas con materiales, como harina de trigo o maíz, miel, entre otros”, dijo el especialista.

“La productividad depende del manejo técnico que se le dé a la colmena, el cambio de paneles, la forma de estimular a la reina. Yo ahorita ando produciendo entre 8 y 9 kilos de miel por colmena. Cuesta producir esa cantidad por la escasez de floración que hay en estos días y las sequías han venido a afectarnos”, manifestó Ángel Briceño.

Según Martínez, de ANF, la iniciativa “Santa Rosa Organic Honey Proyect” beneficiará a esos 30 productores, que tienen en promedio una familia de cinco personas, por lo que a final resultarán alrededor de 150 personas beneficiadas.

Mientras tanto, Torres aseveró que parte del proyecto es desarrollar un programa de formación sobre la elaboración de subproductos de la colmena: polen, propóleos, apitoxinas, jarabes, entre otros.

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