5 de agosto de 2019 11:07 AM
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Ojalá todo agricultor tenga acceso a altas tecnologías. Manejo de los cultivos con el teléfono celular

CompartiremailFacebookTwitterPercibo cierto temor en agricultores para adoptar nuevas tecnologías. Este miedo es quizás por las expectativas sobre el tiempo que les tomaría para el retorno de sus inversiones, ignorando que sus beneficios no serán necesariamente tangibles, dólares en sus manos, ipso facto, sino una nueva era hacia la habilidad de volverse más eficientes, reducir desperdicios […]

Percibo cierto temor en agricultores para adoptar nuevas tecnologías. Este miedo es quizás por las expectativas sobre el tiempo que les tomaría para el retorno de sus inversiones, ignorando que sus beneficios no serán necesariamente tangibles, dólares en sus manos, ipso facto, sino una nueva era hacia la habilidad de volverse más eficientes, reducir desperdicios y otros beneficios que traerá mejor manejo del agua, suelos y otras operaciones de campo que los guiará hacia una agricultura sostenible y más rentable.

Existe el sistema de riego con cerebro que ofrece al productor otros beneficios adicionales de manejo de sus operaciones de campo a control remoto desde sus teléfonos celulares, lo cual es un enorme beneficio detrás del valor de dicha inversión. En los países desarrollados los agricultores cuentan con un mayor flujo de caja, cultivando mayores extensiones y son más abiertos a la adopción de nuevas tecnologías. En los países menos desarrollados, su adopción y empleo depende de varios factores por la falta de liquidez que solo podrá ser superada cuando un gobierno apoye contundentemente al agro con soluciones financieras firmes a largo plazo.

Con el tiempo, ante la gran capacidad de conectar a grandes distancias a cualquier equipo y dispositivo, se volverá masivamente disponible esta tecnología y mucho más barata, e incorporada como parte constitutiva de toda infraestructura básica del agro. Se estima que en los próximos 15 años el agricultor estará más preocupado en tomar decisiones económicas correctas ayudadas por la inteligencia artificial acompañada de maquinarias, equipos, drones, etcétera, operados a control remoto con sensores que identifican la presencia de las plagas y las enfermedades presentes e identificarán los pesticidas más efectivos y menos ofensivos para el medioambiente, así como sus dosis y los momentos de empleo. En conclusión,  todos los agricultores del futuro estarán mejor educados y más informados tomando control inmediato desde sus teléfonos celulares, lo cual al final del día redundará en beneficio de sus negocios.(O)

Pedro José Álava,

ingeniero agrónomo; Florida, Estados Unidos

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