10 de agosto de 2019 11:31 AM
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Cómo llega la economía de Macri a las PASO

Es el punto débil del gobierno. Hay leves señales de recuperación en la actividad, por la producción del agro. Pero no levantan el comercio y la industria y el desempleo superó los dos dígitos. La inflación tiende a la baja, pero desde niveles muy altos. El dólar, clave.

El panorama económico previo a las PASO es considerablemente complejo, con un situación de consumo, producción y ventas aún en bajos niveles, con escasa generación de empleo, algunos rubros con una incipiente reactivación, todo en el marco de una situación fiscal más sólida, un tipo de cambio relativamente estable y una inflación que está bajando muy lentamente.

Tras el estallido de la situación económica del país, en mayo de 2018, el gobierno tuvo que cambiar el libreto, dejar para siempre el gradualismo e intensificar un ajuste fiscal. Para ello se recurrió al FMI, el cual otorgó una asistencia récord de 57.100 millones de dólares, que sirvió para estabilizar el tipo de cambio, generar condiciones para que baje la inflación, aunque en los hechos a un ritmo sumamente lento, y recién hacia mitad de año viendo algunos elementos que empiezan a mostrar una tenue recuperación económica.

 

Aquí un panorama general de la economía.


Dólar, una variable clave


El valor del dólar tuvo una devaluación del 120 por ciento en un año y tres meses, aunque en lo que va del año se ajustó en 8,2 por ciento con un fuerte salto nuevamente en marzo.

De allí es que el gobierno pactó con el Fondo Monetario Internacional, a finales de abril, dejar de lado la llamada “banda de no intervención” y permitir al Banco Central “operar” en el mercado cambiario cuando la situación lo requiera, lo que le dio un margen de mayor estabilidad, aunque su valor hacia delante dependerá del resultado de las elecciones.

En los últimos días, el tipo de cambio pareció en busca de un punto de equilibrio en un contexto de inestabilidad de los mercados globales por la pelea EE.UU.-China.


Inflación, el mal mayor


Como a lo largo de la historia, la inflación se ha transformado en el talón de Aquiles de la economía argentina.

Tras haber alcanzado un índice del 47,8 por ciento en 2018, el primer semestre la inflación trepó al 22,4 por ciento, con un notable pico del 4,7 por ciento en marzo.

A partir de allí el ministro de Hacienda decidió congelar los aumentos en las tarifas de los servicios públicos y atenuar otros incrementos, más la estabilidad cambiaria,lo que ha dado paso a una baja muy lenta del nivel de suba de precios.

La inflación interanual anotó en junio un 55,8%, con picos de 60,8 % en alimentos, lo que redundará en un incremento en los índices de pobreza e indigencia que se conocerán en septiembre.


La actividad, golpeada


El nivel de la actividad económica llega a las elecciones con algunos signos de recuperación, después de registrar una fuerte caída en el primer trimestre del orden del cinco por ciento.

De la mano de la supercosecha del agro (la actividad creció casi un 50% en junio), el sector energético y la minería y de una paulatina recuperación, en mayo la economía logró una mejora interanual del 2,6% y según anticipan e Hacienda y economistas privados, en el tercer trimestre se podría observar un signo positivo del PBI en la comparación interanual.

Sin embargo los números siguen siendo malos para el comercio, que cayó 11,4 % en mayo; la industria, con caídas del 6,9% en junio y la construcción (-11,8%).


Cuentas fiscales en equilibrio


La situación fiscal aparece como uno de los grandes logros del gobierno desde que se implementó el acuerdo con el Fondo Monetario Internacional. El equilibrio en las cuentas públicas es la base desde las que el gobierno apunta a sanear la economía y proyecta una recuperación. 

Según los datos del ministerio de Hacienda, hasta junio de este año se había conseguido un sobrecumplimiento del 0,2 por ciento en la meta de superávit fiscal primario comprometido en el programa stand-by con el organismo. También se logró hasta junio cumplimiento de las metas monetarias.

Sin embargo se estima que en julio y agosto habría un leve desvío en el cumplimiento de la proyección del BCRA.


El consumo no se recupera


Como un fecto directo de la recesión, el consumo fue otro de los grandes dolores de cabeza del gobierno en los primeros cinco meses del año. Con una caída promedio del 5% al 6% interanual, según los sectores.

En mayo, la ventas en supermercados cayeron un 13,5% y en centros de compra un 18,7%.

Sin embargo, hay algunas señales de reactivación. A partir del mes de junio y gracias al relanzamiento de los planes de cuotas Ahora 12 y a los programas Precios Cuidados y Productos Esenciales, el consumo comenzó a recuperarse lentamente.

De un programa de subsidios ha hecho que la venta de aumóviles en julio creciera casi un 36% y la de elecrodomésticos se estima con una mejora del 30% al 40%.


Empleo, en el peor registro en años


La creación de empleo retrocedió notablemente desde junio del año pasado hasta el primer trimestre de este año.

De hecho, en el primer trimestre la tasa de desocupación creció más de un punto, rompió la barrera de los dos dígitos y trepó hasta el 10,1 por ciento, como no ocurría en los últimos 13 años en la Argentina.

No obstante, analistas económicos y consultoras aseguran que no se registra una destrucción masiva de empleo, estiman que a partir del segundo trimtestre de este año comenzó a observarse una leve mejora en la generación de puestos de trabajo, y prevén que la desocupación en el segundo trimestre del año se ubique de vuelta en un dígito, entre 9,3 y 9,6 por ciento.

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