26 de agosto de 2010 10:07 AM
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Un agricultor italiano insiste en cosechas transgénicas, e ilegales

Pordenone - Giorgio Fidenato acostumbra a llevar una mazorca de maíz consigo y darle un mordiscón cada vez que hay una cámara a la vista.

Es una provocación. El maíz de este agricultor ha sido modificado genéticamente y cultivado a escondidas en una plantación del noreste del país, no muy lejos de la frontera con Austria y Eslovenia.
"Nuestro principal objetivo es demostrarle al consumidor que es saludable", declaró el agricultor de 49 años.
Fidenato es más militante que agricultor. Tiene plantadas apenas cinco hectáreas de maíz transgénico y hace lo que puede por forzar la legalización de los productos modificados genéticamente en Italia. No se cansa de hablar de sus beneficios: requieren menos químicos y producen mayores cosechas y más ganancias.
Su misión no es fácil. En Italia abundan las organizaciones que se oponen vehementemente a los transgénicos. A diferencia de lo que ocurre en Estados Unidos, donde esos productos tienen mayor aceptación, en Europa hay una gran resistencia a los productos modificados genéticamente.
Fidenato tiene que vérselas con el gobierno, que fijó una moratoria sobre las semillas transgénicas en marzo, la principal asociación de agricultores, organizaciones de consumidores, defensores del medio ambiente y movimientos contrarios a la globalización.
"Violar la ley para promover el debate es un precedente muy peligroso", expresó Roberto Burdese, presidente de Slow Food Italy, una de una veintena de agrupaciones que luchan contra los productos modificados genéticamente.
La Comisión Europea lanzó en julio una propuesta que dejaría en manos de cada uno de sus 27 miembros la decisión de si se permite el cultivo de productos transgénicos dentro de sus fronteras. Esto probablemente abra las puertas a nuevas proscripciones ya que los países no tendrán que sustentar sus fallos con datos científicos.
Para entonces, el maíz de Fidenato ya le llegaba a las rodillas.
El maíz transgénico, producido por la firma Monsanto de San Luis, Estados Unidos, era la única semilla modificada genéticamente cuyo cultivo con fines comerciales estaba autorizado en Europa hasta marzo, en que se aprobó una semilla de papa producida por la empresa alemana BASF. Al margen de la moratoria en Italia, la semilla está vetada en al menos seis países, incluidos Francia, Alemania y Austria.
Cansado de las batallas legales, Fidenato plantó sus semillas de maíz el 25 de abril, Día de la Liberación en Italia. El 9 de agosto, unos 70 manifestantes pisotearon y destruyeron casi media hectárea de cultivo.
"Lo triste es que en diez días más hubiéramos podido hacer polenta", declaró Fidenato.
El líder del movimiento contrario a los transgénicos, el astrofísico Luca Tornatore, sostiene que hay demasiadas dudas acerca de los riesgos que pueden plantear esos cultivos a la salud y al medio ambiente.
Fidenato afirma que el maíz transgénico es legal en Italia desde que fue incorporado al catálogo de la Unión Europea de cosechas autorizadas hace 12 años. Añade que un tribunal romano dictaminó que el ministerio de agricultura no puede desautorizar el cultivo por cautela.
El fallo fue motivado por una demanda de Silvano Dalla Libera, agricultor de la misma región del Friuli donde Fidenato tiene su plantación.
El ministro de agricultura de entonces, Luca Zaia, junto con los ministros de salud y medio ambiente, respondieron decretando la moratoria.
"Para frenarme a mí, un modesto agricultor, se movilizaron tres ministerios", declaró Della Libera con orgullo.
Fidenato se dedica a las labores del campo desde que tenía 12 años. Hoy es propietario de casi 30 hectáreas. Se entusiasmó con los cultivos transgénicos durante un viaje a Estados Unidos en la década de 1990.
Por plantar el maíz transgénico, podría ser condenado a tres años de cárcel y multado con 50.000 euros.
Pero dice que eso no le preocupa.
"No entienden que es un derecho de la UE, que no necesitamos ninguna autorización especial, que tenemos agricultores en todo el valle del (río) Po, desde el Piamonte hasta el Véneto, dispuestos a plantar maíz transgénico", manifestó.

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